Negociación con FMI incluye auditoría sobre el país: Así nos fue en el último examen

País incumplió en hacer análisis para generar más competencia en sectores claves, entre ellos el de electricidad

13 de Ene. 2021 | 12:05 am

(CRHoy.com) La negociación que protagoniza Costa Rica con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no solo incluirá nuevos compromisos por parte del país para poder acceder al crédito por $1.750 millones.

Para llegar allí será necesario que un equipo técnico de esa organización realice una auditoría sobre las condiciones económicas y fiscales del país.

Se trata de un proceso conocido como "consulta del Artículo IV", una evaluación que el Fondo acostumbra hacer a sus países miembros con cierta periodicidad y en la cual certifica cómo están las finanzas de cada nación.

La última vez que el FMI hizo una auditoría de este tipo sobre Costa Rica fue en febrero de 2019, y el examen terminó con importantes advertencias, incluidas las de nuevos impuestos.

En ese momento Costa Rica acababa de pasar por un periodo de elevado estrés financiero, debido al hueco fiscal que heredó la administración del expresidente Luis Guillermo Solís. Costa Rica acababa de aprobar la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas, había tenido que recurrir a las Letras del Tesoro para poder terminar el año y enfrentaba dificultades para acceder a recursos en los mercados.

La advertencia fue clara: el plan fiscal no sería suficiente para poder reencausar las finanzas del país por un camino de equilibrio fiscal, aún y cuando las actuales autoridades gubernamentales señalan que el país marchaba por esa senda.

Para solventarlo, el FMI calculó que la reforma fiscal generaría un ahorro aproximado del 4% del Producto Interno Bruto (PIB) en el periodo 2018-2023, pero sería necesario aprobar iniciativas adicionales que permitieran recaudar al menos un 0,75% del PIB adicional (unos ₡260 mil millones actuales).

¿Las sugerencias? Una lista de cinco opciones a escoger de nuevos impuestos.

 

De la lista planteada en ese momento algunos como el del eventual incremento del IVA, los excedentes de las cooperativas o los impuestos a la propiedad fueron considerados en algún momento para plantear al FMI, aunque todos fueron excluidos cuando fracasó la primera propuesta al final del año anterior.

Según la nueva propuesta que se discutirá con las negociaciones que arrancaron el lunes, ninguno de estos impuestos forma parte de la paleta planteada por Costa Rica. En su lugar se le propondrá ajustes en gasto, empleo público, renta global y la eliminación de algunas exoneraciones que juntas sumen al menos otro 4% del PIB, una reforma que entonces resultaría equiparable a lo que calculó el FMI para el plan fiscal.

Nueva crisis fiscal, ¿nuevas recomendaciones?

La llegada de la crisis ocasionada por la pandemia agudizó los problemas fiscales del país y elevó la deuda (de un 58% del PIB a un 70% en 2020). Si en febrero, con una crisis fiscal y un endeudamiento no tan agudos como el actual, el FMI dijo que la reforma fiscal no era suficiente, la pregunta que surge ahora es ¿alcanzará la propuesta del gobierno o vendrán nuevas recomendaciones?.

Antes de la pandemia y con la reforma fiscal el FMI estimó que la deuda del gobierno estaría en 61,5% para 2023 y a partir de ese año comenzaría a bajar. Ahora las proyecciones más conservadoras hablan de que podría llegar a un 80% del PIB. El ajuste propuesto por el gobierno es de un 4% del PIB para alcanzar un superávit primario del 1,2% en 2023, y entonces – según el ministro de Hacienda Elian Villegas- comenzar a amortizar a la deuda.

Este superávit, con un 80% de endeudamiento, no le hará ni cosquillas a las amortizaciones, según dijo el economista Elio Rojas.

"A mi gusto no es suficiente, el país requiere un mayor ajuste. No solo se trata de decir que eliminemos el déficit primario, se debería apostar a un superávit mayor… esa es la interrogante, si el Fondo nos va a aceptar ese 4%", dijo Rojas.

De acuerdo con el economista, un punto a favor del país es el "sesgo" que genera la pandemia, lo cual podría hacer que el FMI vea a Costa Rica de manera más "benévola" que en condiciones normales.

"De pronto se ponen más laxos a la hora de considerar las medidas, considerando el tema de la pandemia y de que Costa Rica es un país con estabilidad democrática y política que le puede resultar interesante… pero aún alcanzando (el 4%)  la duda es si es suficiente (para bajar la deuda) o si solo estamos pateando la bola. Yo creo que estamos pateando la bola", añadió el economista.

Para 2019 el FMI consideraba que el país enfrentaba necesidades de financiamiento "considerables en el corto plazo".

Dijo en su momento que existía la necesidad de "recomponer el espacio fiscal para hacer frente a potenciales choques y cuantiosos pasivos contingentes (por ejemplo, pensiones)" y veía necesario "vislumbrar la necesidad de adoptar medidas fiscales adicionales, concentrándolas en la etapa inicial, para reducir las necesidades de financiamiento y mejorar la confianza del mercado".

A nivel económico y monetario ampliaron la gama de recomendaciones, algunas de las cuales se han venido cumpliendo.

En lo que definitivamente el país decidió no avanzar, fue en la promoción o discusión de eventuales aperturas en mercados todavía monopólicos, como por ejemplo el de la electricidad.

Tampoco se han presentado mejoras sustanciales en la eficiencia sobre los programas de asistencia social, y persisten quejas de que se avanza poco en fomentar la competencia bancaria y en simplificar la gestión de la deuda, aunque ya se está trabajando en iniciativas para mejorar la coordinación en la Tesorería Nacional y Crédito Público.

 

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