Necesidad de dinero motiva a trabajadores a aceptar horarios nocturnos
Recurren a otro tipo de jornadas para mejorar sus ingresos
(CRHoy.com) -La necesidad de contar con más dinero para cubrir sus gastos obliga a miles de asalariados en Costa Rica a aceptar jornadas laborales nocturnas o mixtas.
Esa es la principal conclusión de un análisis hecho por el Centro Centroamericano de Población (CCP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), con base en datos de la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
El estudio reveló que un 15% del total de personas asalariadas en el país (al menos unas 225.000) trabajan en jornadas diferentes a la diurna o que implican laborar al menos tres horas durante la noche.
De ese porcentaje, el 5% (unas 75.000 personas) trabaja en horarios totalmente nocturnos o mixtos, mientras el resto lo hace en jornadas más variables que también se denominan "complejas".
Este tipo de horarios son habituales en el sector turismo (como hotelería y transporte), servicios administrativos, de enseñanza, manufactura, seguridad o salud.
Si se analiza por regiones geográficas, ese tipo de jornadas son más comunes en todas las zonas del país, excepto en el Área Metropolitana y sus alrededores.
Sin embargo, es en la costa del Pacífico donde esta situación sucede con mayor frecuencia. Por ejemplo, en la Región Brunca (Zona Sur) el 18% de las personas asalariadas trabaja en horarios que no son diurnos.
"Es más probable que haya jornadas complejas precisamente en las regiones cercanas a las costas, las regiones periféricas. Se ve sobre todo en el Valle Central, que es uno de los polos del turismo aquí en Costa Rica, pero también se puede observar en la Región Caribe, en la Región Norte y, sobre todo, en la Región Brunca, que se sabe es la más afectada por el desempleo", explicó Gilbert Brenes, investigador del CCP y autor del análisis.
Desempleo
Según el investigador, los datos evidencian que las personas, ante la necesidad de emplearse, principalmente en industrias que son las predominantes en esas regiones, aceptan trabajar en ese tipo de "jornadas complejas".
"Por eso es que estamos observando que estas jornadas complejas, nocturnas, mixtas, escalonadas, son bastante frecuentes en el sector servicios, posiblemente relacionadas con el sector turismo y todas las actividades relacionadas con ello", aseguró Brenes.
El último informe de la Encuesta Continua de Empleo del INEC mencionó que en el trimestre que concluyó en junio anterior 224.899 personas se encontraban sin trabajo. De ellas, 115.780 eran hombres y 109.119 eran mujeres.
La tasa de desempleo nacional se ubicó en un 9,6% y su disminución interanual sigue obedeciendo a una caída en la ocupación y a una menor participación de las personas en el mercado laboral.
Mejorar salarios
De acuerdo con el informe, en los casos de personas con trabajo, muchas cambian de jornada para mejorar sus ingresos.
El Código de Trabajo establece que la jornada de trabajo nocturna es de 36 horas semanales, pero para atraer personas a ese tipo de horarios, su sueldo será mucho mejor que el diurno.
Hay asalariados, principalmente mujeres, dispuestos a hacer ese sacrificio, aunque esto signifique no estar en la casa a la hora en la que salen sus hijos de la escuela o no poder compartir con sus familiares durante las noches.
La Encuesta Continua de Empleo y el CCP han documentado que las remuneraciones más altas están sobrerrepresentadas en los horarios no comunes.
"En estas jornadas se pueden encontrar, principalmente, personas que realizan ocupaciones de calificación intermedia, quienes disfrutan de un salario mucho mejor al de sus pares en horarios diurnos o comunes. De hecho, el CCP afirma que el 25% de las personas con calificaciones laborales intermedias y que cuentan con un salario superior al promedio de sus colegas se desempeña en este tipo de horario", amplía la investigación.
Otro factor que llama la atención es que las zonas costeras suelen ser también las que ocupan los primeros lugares en las tasas de desocupación más altas del país.
Brenes explicó que la adopción de este tipo de horarios no convencionales podría responder, además, a la necesidad de tener un trabajo, sin importar si se debe laborar en tiempos nocturnos.
¿Satisfacción?
La investigación plantea la interrogante sobre si esos horarios generan satisfacción laboral entre quienes los eligen.
"Pareciera que no tanta como para quienes se desempeñan en tiempos diurnos. Por ejemplo, mientras el 15% de las personas que participaron en la Encuesta Continua de Empleo y que laboran en jornadas nocturnas aseguraron querer cambiar de trabajo, este porcentaje se reduce al 12% en el grupo que labora en horarios complejos. En cambio, solo una de cada 10 personas en jornadas diurnas desea buscar otro lugar para desempeñarse", indica.
La mayoría de personas que buscan mudarse de trabajo lo hacen pensando en tener una remuneración más alta, sin importar el horario que esto implique. No obstante, entre quienes desarrollan labores en jornadas no comunes es habitual encontrar el deseo de mejores condiciones de empleo y desempeñarse en puestos que estén más acordes con su formación técnica o académica.
El análisis de Brenes concluyó que la apertura de plazas en horarios no comunes debe considerar la disponibilidad y la satisfacción de la población que aspira u ocupa estos puestos y no solo las necesidades de los empleadores, para evitar tener un recurso humano insatisfecho que merme la productividad de su empresa.



