Modelo de atracción de inversión extranjera necesita replanteamiento, según expertos
El limitado crecimiento de la inversión extranjera directa (IED) en Costa Rica durante el año pasado no significa que el modelo haya colapsado, pero sí muestra la necesidad de replantearlo.
Los economistas Daniel Ortiz, socio director de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), y Sandro Zolezzi, investigador asociado de la Universidad LEAD y research fellow de la Academia de Centroamérica, reconocen la necesidad de hacer ajustes al modelo para garantizar la atracción de nuevos flujos de IED al país y no depender cada vez más de las reinversiones de utilidades de las empresas multinacionales ya instaladas en territorio nacional.
Según los datos más recientes del Banco Central de Costa Rica (BCCR), la IED en todos los sectores registró una escasa tasa de crecimiento (0,2 %) el año pasado.
El país recibió $5.121 millones en IED durante 2025. Esta suma es prácticamente la misma que la recibida en 2024: $5.113,5 millones.
Del monto total de IED alcanzado el año pasado, $4.327 millones —aproximadamente el 84 %— corresponden a utilidades reinvertidas de multinacionales que ya tienen operaciones en Costa Rica. En 2024 representaban cerca del 67 %.
¿Estancamiento?
Zolezzi sostuvo que lo que se está observando no es un crecimiento sostenido de la IED en Costa Rica, sino un cambio en su composición.
"Desde hace varios años —y esto se acentúa con claridad recientemente— el nivel de inversión extranjera directa se ha mantenido relativamente estable. Sin embargo, ese 'estancamiento aparente' esconde una transformación más relevante: el crecimiento se explica cada vez más por utilidades reinvertidas, no por la llegada de nuevos proyectos", detalló.
Y esto parece ser una señal ambivalente:
- Por un lado, refleja confianza de las empresas ya instaladas. Reinvertir implica que los proyectos existentes son rentables, que el país ofrece estabilidad y que hay capacidad de expansión interna.
- Por otro lado, también revela una menor capacidad de atracción de inversión nueva.
¿Qué implica esto?
Para Zolezzi, sin nuevos proyectos de IED, el modelo no colapsa, pero sí pierde capacidad de transformación. Se vuelve más dependiente de decisiones internas de empresas ya establecidas y menos conectado con las nuevas olas de inversión global.
Esto tiene implicaciones claras: menor diversificación, menor entrada de nuevas tecnologías y menor renovación del tejido productivo.
Insistió en que hoy la inversión extranjera directa en Costa Rica está en una fase de consolidación. El desafío es evitar que esa consolidación derive en estancamiento.
En términos simples: la IED no está creciendo, está reciclando valor dentro del sistema, advirtió este experto.
"Cuellos de botella"
Ortiz señaló que el modelo de atracción de IED no necesariamente se agotó, pero reconoció que sí necesita algunas intervenciones.
Aunque Costa Rica sigue recibiendo inversión extranjera directa, una parte muy significativa de esta corresponde a utilidades reinvertidas de las empresas instaladas en el país.
"Parece que estamos llegando a un punto no necesariamente de estancamiento, sino a un punto en el que se estabilizó", afirmó.
Para seguir creciendo, se impone atender lo que denomina "cuellos de botella", como:
- Mejorar la conectividad de las multinacionales.
- Atender las dificultades reportadas por las empresas para encontrar y retener personal.
- La caída del tipo de cambio, que encarece los costos para las compañías.
A ello, Ortiz sumó la incertidumbre mundial por cambios comerciales y conflictos bélicos que observan las empresas.
Por ejemplo, mencionó que las empresas del sector servicios instaladas en zonas francas en el país no tienen claros los alcances finales de la política arancelaria de Donald Trump.
En enero de este año, la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE) aseguró que la IED se transforma rápidamente ante nuevos retos globales y que, en el caso del país, las empresas han manifestado estas preocupaciones internas:
- Dificultades para hallar talento humano.
- Inseguridad.
- Infraestructura y conectividad.
- Costos operativos y servicios.
Dejó de ser suficiente
"Durante décadas, el país construyó una propuesta de valor basada en estabilidad, talento y encadenamientos productivos que permitió atraer inversión de alto valor. Ese modelo funcionó, y sigue funcionando, pero ya no está en fase de expansión, sino de consolidación", afirmó Zolezzi.
Se trata de un modelo que se consolida, pero no se renueva y empieza a perder dinamismo. No colapsa, pero deja de transformar.
Hay tres señales claras:
- La IED se mantiene, pero no crece significativamente.
- El peso de las utilidades reinvertidas domina.
- Los sectores más móviles, como servicios, muestran ajustes.
En su criterio, el país debe pasar de un enfoque centrado en la atracción de empresas a uno basado en:
- Sofisticación de funciones.
- Calidad de la interacción con la inversión existente.
- Capacidad de capturar nuevas olas tecnológicas.
En este nuevo contexto, la inteligencia artificial (IA) abre una oportunidad estratégica que el país aún no está aprovechando plenamente.
La ventaja competitiva ya no depende solo del talento disponible, sino de la capacidad de ese talento para interactuar con sistemas de IA de manera sofisticada.
Ortiz agregó que el modelo costarricense ha sido bastante exitoso y que el país aún posee elementos que lo hacen atractivo, pero se debe analizar si se dispone de los recursos suficientes para que la IED siga creciendo.
Si se observa la tendencia de largo plazo, ha sido una trayectoria bastante exitosa; el punto es determinar si se cuenta con los recursos suficientes para que esto continúe creciendo.
Es necesario plantearse preguntas como:
- ¿Se verán, a partir de ahora, menores flujos de IED hacia el país?
- ¿Cuáles son los factores que hicieron que antes la IED creciera tanto en Costa Rica?
- ¿Se cuenta ahora con esos mismos factores para que siga creciendo en el futuro?
