(Video) Fanáticos escoceces conquistan Boston en fiesta mundialista
Cerveza agotada, desfiles multitudinarios y conos de tráfico: así celebran los aficionados escoceses en Boston.
Por primera vez en 28 años, la selección de Escocia, conocida como el Tartan Army, clasificó a una Copa del Mundo. Sin embargo, no solo los jugadores han dejado en alto el nombre de su país tras la victoria ante Haití el pasado 13 de junio, sino también sus aficionados, que han llamado la atención en las calles de Boston, Massachusetts.
Varios bares de la ciudad han reportado una escasez de cerveza debido a la llegada masiva de seguidores escoceses. Uno de los propietarios de estos establecimientos le comentó a TODAY.com que esta ha sido la semana más ocupada en los 31 años de historia del negocio. Ante la alta demanda, el local incluso solicitó refuerzos de personal y reportó que el 16 de junio le devolvió a sus distribuidores 50 barriles de cerveza vacíos.
La gobernadora de Massachusetts, Maura Healey, publicó una broma en sus redes sociales al afirmar que acababa de legalizar el haggis, un plato tradicional escocés. Este alimento ha estado prohibido durante décadas en varios estados americanos debido al uso de pulmón de cabra como uno de sus ingredientes.
View this post on Instagram
Aunque la publicación tenía un tono humorístico, Healey aseguró posteriormente que recibió miles de mensajes de personas que apoyaban la supuesta legalización.
Los residentes de Boston afirman que los seguidores del Tartan Army han tomado el control de la ciudad. El 14 de junio, alrededor de las 9 p. m., miles de aficionados desfilaron con gaitas y vestimenta tradicional cerca del área de Fenway, uno de los sectores más emblemáticos de la ciudad.
En preparación para el partido contra Marruecos, los aficionados también han decorado varias estatuas con conos de tráfico de color naranja. Esta tradición se remonta a la década de 1980, cuando la estatua del Duque de Wellington, en Glasgow, amaneció con un cono sobre la cabeza. Con el paso de los años, la imagen se convirtió en un símbolo popular de la cultura escocesa y en una costumbre que muchos aficionados han llevado a eventos internacionales.
El deporte, y especialmente una Copa del Mundo, tiene la capacidad de unir a personas de distintas nacionalidades. Más allá de los resultados en la cancha, la convivencia entre aficionados y el intercambio cultural forman parte de las historias que también deja el fútbol.

