Dejó de lado el Derecho para convertirse en un caso de éxito
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Yeimy Castro es abogada, tiene 29 años y hace dos dejó el bufete donde trabajaba para ir tras su sueño: convertirse en emprendedora.
La joven comenta que su propuesta fue elaborar trajes de baño pintados a mano y hacia ese camino se enfocó. El proyecto hoy se llama Summer Love, nombre que evoca la frescura del verano.
"Sentí que faltaban trajes de baño de una pieza, diferentes… más bonitos. Los comencé a hacer reversibles… donde el doble forro hace que la figura se vea más moldeada. Además, llevan dibujos pintados… que es lo que marca la diferencia", explica.
La emprendedora asegura que de su madre heredó el amor por la moda y la costura. "Ella, por muchos años, tuvo un taller donde hacía pijamas para niños. Ahí aprendí a hacer dibujos, a recortar y a hacerle ropa a la Barbies… ¡Ahí comenzó todo!".
Sin embargo, Yeimy reconoce que ha tenido que pasar por un largo proceso para llegar al producto final que hoy ofrece. Le tomó al menos un año dar con la calidad final que quería ofrecer. "Cada vez que pintaba la tela la metía en agua de mar )para probarla) pero se lavaba o bien se quebraba… hasta que finalmente encontré el químico perfecto que mantiene intacta la pintura. Ahora, además, se les aplica un sellador", dice.
Las muñequitas de Yeimy
Yeimy destaca en sus diseños las figuras de "muñequitas" que son el sello que los caracteriza. "Pero también se pueden incluir perritos, gatos o unicornios que están muy de moda… lo que la clienta solicite".
Ella misma es quien hace los dibujos sobre papel y luego los traspasa a la tela, para finalmente dejarlos plasmados en los trajes de baño.
La emprendedora comenzó a trabajar en la sala de su casa. Así fue como acomodó muebles para dejar espacio a las máquinas de coser y colgadores de ropa. En un inicio empezó a comercializar sus trajes de baño por Facebook (HAGA CLIC), pero poco a poco el proyecto fue creciendo.
"Comencé haciendo todo sola, pero cuando sentí que no daba abasto dije ‘necesito a alguien más'. Ahora trabajo con dos personas en el taller y dos en la tienda que abrí hace tres meses, donde se vende también ropa de dama, pero el fuerte siguen siendo los trajes de baño".








