“Rebelión en la granja” vuelve a Costa Rica para abrir el debate sobre el poder y la verdad
Promesas de cambio, discursos enfrentados, manipulación del lenguaje y luchas por imponer una única versión de la verdad. Aunque Rebelión en la granja fue escrita hace más de ocho décadas, su nueva adaptación en Teatro Espressivo busca demostrar por qué el clásico de George Orwell continúa generando conversaciones sobre el mundo actual.
Del 7 de agosto al 20 de septiembre, Teatro Espressivo presentará una nueva temporada de Rebelión en la granja, la célebre obra basada en el clásico de George Orwell. Las funciones serán los viernes y sábados a las 8:00 p. m. y los domingos a las 6:00 p. m.
La historia sigue a un grupo de animales que decide rebelarse contra el granjero que los ha explotado durante años con la esperanza de construir una sociedad más justa, libre e igualitaria. Sin embargo, conforme el nuevo orden se consolida, los ideales que impulsaron la revolución comienzan a transformarse y el poder da paso a nuevas formas de control, convirtiendo la fábula de Orwell en una profunda reflexión sobre la naturaleza del poder y la condición humana.
Cuando fue publicada en 1945, la novela hacía referencia a los acontecimientos posteriores a la Revolución rusa de 1917 y al ascenso del estalinismo en la Unión Soviética. Sin embargo, más allá de ese contexto histórico, la obra ha trascendido generaciones por la forma en que expone los mecanismos mediante los cuales el poder puede perpetuarse.
La versión que llegará a Costa Rica es una adaptación del director Manuel "Momo" Martín, quien propone una lectura contemporánea del clásico. Más allá de interpretar la obra únicamente como el retrato de una revolución histórica, el montaje busca mostrar cómo los mecanismos del poder descritos por Orwell continúan presentes en la realidad actual e invitan al público a reflexionar sobre situaciones que trascienden países, ideologías y épocas.
Martín sostiene que el propósito del arte no es señalar ni imponer una posición política o ideológica, sino abrir un espacio para que cada espectador construya sus propias conclusiones.
Desde mi punto de vista como artista, la novela y esta adaptación me resultan inquietantemente cercanas y actuales. Cada quien tiene que sacar sus propias conclusiones, afirmó.
El director explicó que la adaptación respeta entre un 90 % y un 95 % del texto original. No obstante, incorpora algunas licencias poéticas, entre ellas un personaje que no aparece en la novela y que busca ofrecer un cierre distinto, dirigido especialmente a las nuevas generaciones.
Asimismo, señaló que llevar la historia al teatro implicó reencontrarse con un texto que hoy dialoga desde un lugar diferente y trasladar al escenario la arquitectura del poder que Orwell construyó desde la literatura. Para ello, la propuesta abandona la imagen tradicional de una granja bucólica y presenta un espacio en permanente decadencia, donde las medias máscaras evidencian que la frontera entre víctimas y opresores nunca permanece fija.
Sentía la necesidad de cerrar el círculo. No se trata de aterrizar una moraleja ni de ofrecer una conclusión definitiva, sino de completar ese recorrido. Quienes vean el espectáculo encontrarán un relato que es fiel casi en su totalidad a la novela, agregó.
Además de mantener la esencia del clásico, la producción apuesta por una combinación de sátira, intensidad dramática y una potente propuesta visual que busca ofrecer una experiencia teatral capaz de entretener y, al mismo tiempo, generar reflexión.
Martín explicó que, desde el inicio del proceso, procuró que todo el elenco comprendiera el mensaje que la adaptación pretende transmitir. Los ensayos comenzaron hace aproximadamente dos meses, mientras que el trabajo de dramaturgia, diseño escénico y propuesta visual inició en febrero.
La producción cuenta con la dirección musical, composición original, dirección vocal y diseño sonoro de Luis Ruiz Araya, mientras que la producción general está a cargo de Fiorella Cortés Reyes.
El diseño escenográfico es de Gabrio Zappelli; la utilería, de Sofía Benavides Villalobos; las máscaras fueron diseñadas por Sofía Benavides Villalobos y Lucía González González; la iluminación está a cargo de Antonio Cordero Hernández; el vestuario es de Micaela Canales; el maquillaje y peinado corresponden a Priscilla McGuinness, y las visuales fueron desarrolladas por Gustavo Abarca.
Sobre el escenario, Marco Guillén Jiménez, Johnny Howell, Melvin Jiménez, Michelle "Mima" Jones, Betzabeth Rojas y Ana Ulate interpretan a los distintos animales y personajes humanos de esta historia, en una puesta que exige una intensa transformación física y actoral.
Las entradas tienen un precio de ₡12.500, más IVA y cargos por servicio. Además, las personas entre 18 y 25 años podrán disfrutar de un 18 % de descuento sobre el valor base de la entrada. Los boletos están disponibles a través de boleteria.espressivo.cr y del WhatsApp 6360-9158.



