De madre a hija: así nació la pasión artística de Valentina Maurel
Valentina Maurel creció viendo a su madre escribir poesía, actuar y preparar obras de teatro. Sin que Ana Istarú le pidiera seguir sus pasos, esa cercanía con el mundo artístico despertó en ella una admiración que, con los años, influyó en su decisión de convertirse en directora y guionista de cine.
La hija de la reconocida poeta y dramaturga recuerda las noches en que Istarú llegaba a casa con nuevos textos y los compartía con la familia. Ellos se convertían en sus primeros espectadores y, sin saberlo, también en testigos de un proceso creativo que marcaría a Maurel.
"Recuerdo que, de pequeña, llegaba todas las noches de escribir y le leía a mi papá y a todas, pedacitos de lo que había escrito. Éramos sus primeros espectadores y probaba con nosotros para ver si funcionaban sus textos. Eso me influenció", aseguró Maurel.
Primero fue su madre, luego descubrió a la artista
Durante su infancia, Maurel acompañó a Istarú a ensayos y obras de teatro. En casa también escuchaba los poemas que su madre escribía.
Pero hubo un momento en el que comenzó a verla de otra manera.
En el colegio le correspondió estudiar una poesía escrita por su propia madre. Hasta entonces, Istarú era para ella, ante todo, su mamá. A partir de ese momento también comenzó a reconocerla como una profesional y a valorar el trabajo artístico que realizaba.
Esa admiración creció con los años y contribuyó a que Maurel eligiera su propio camino dentro de las artes.
Istarú nunca le pidió que siguiera sus pasos. Aun así, siempre apoyó los primeros intentos artísticos de su hija, incluso aquellos ejercicios escolares que Maurel recuerda con humor como "malillos".
Una lección que llevó al cine
Cuando Maurel comenzó a construir su carrera como directora, no intentó replicar el trabajo de su madre. Sin embargo, sí llevó consigo algunas de las enseñanzas que adquirió al observarla.
Una de ellas tiene que ver con el trabajo con los actores.
Maurel describe los procesos cinematográficos como "muy rápidos". Por eso, considera importante dar a los intérpretes el tiempo necesario para estudiar y desarrollar sus personajes.
Es una forma de trabajar que relaciona con lo que observó en Istarú durante los años de ensayos y presentaciones.
Para Maurel, los actores necesitan espacio para construir sus personajes y desarrollar su trabajo. Esa consideración se convirtió en una de las enseñanzas que tomó de su madre y trasladó a su propia carrera.
La mujer detrás de la artista
Mientras desarrollaba una carrera como poeta, actriz y dramaturga, Istarú también criaba a su hija.
Para Maurel, su madre nunca dejó de estar presente. Recuerda haber recibido de ella amor, cariño y atención pese a las exigencias de su trabajo artístico.
Ahora Maurel vive esa experiencia desde el otro lado. Recientemente se convirtió en madre y asegura que la maternidad le permitió comprender de una manera distinta el vínculo que tuvo con Istarú.
"Como mamá, he descubierto el mundo de una forma más intensa que el cine. Jamás me imaginé que iba a ser tan revolucionario convertirme en mamá. Me alegro de que ella me pueda acompañar de esa forma doble: aconsejándome en mi vida artística, pero acompañándome como mamá", aseguró Maurel.
La nueva etapa también cambió su manera de valorar el acompañamiento que recibió durante su infancia.
Maurel asegura que quiere darle a su hija el mismo amor que recibió de su madre y reconoce en Istarú un modelo para construir su propia experiencia de maternidad.



