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Ciencia

Un “latido” bajo Etiopía podría partir a África en dos

Si tiene solo unos segundos, lea estas líneas:

  • Bajo la región etíope de Afar, el material caliente del manto asciende en pulsos que debilitan, poco a poco, la corteza terrestre, según un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience.
  • El análisis de más de 130 muestras de rocas volcánicas reveló un "adelgazamiento localizado" de la corteza: en el Rift de Turkana llega a medir apenas 13 kilómetros, frente a más de 35 kilómetros en zonas alejadas del eje del rift.
  • Si la separación continúa durante millones de años, la placa Somalí podría alejarse por completo de la placa Nubia y dar origen a una nueva cuenca oceánica, aunque el proceso resulta imperceptible para los humanos actuales.

Bajo Etiopía avanza un proceso capaz de cambiar el mapa de África. En la región de Afar, tres placas tectónicas se separan lentamente. Un nuevo estudio revela que el manto asciende en pulsos, como un latido geológico, y debilita la corteza. Con el tiempo, ese movimiento podría abrir paso a un nuevo océano.

Un grupo de científicos halló nuevas pistas sobre lo que ocurre bajo tierra. Material extremadamente caliente asciende desde el interior de la Tierra, con un ritmo propio, y contribuye a debilitar y estirar la corteza terrestre.

El proceso forma parte del Rift de África Oriental, una enorme zona de fracturas en el este del continente.

Si la separación continúa durante millones de años, el terreno podría abrirse por completo. Eso permitiría la entrada del agua del océano y daría origen a una nueva cuenca oceánica.

¿Qué descubrieron los científicos?

El estudio publicado en la revista Nature Geoscience halló evidencia clara: el material caliente del manto terrestre bajo Afar no asciende de forma uniforme.

Los investigadores analizaron más de 130 muestras de rocas volcánicas de la región. Encontraron señales químicas repetidas: el material sube en pulsos. Por eso, los científicos comparan este comportamiento con un latido geológico.

Esos pulsos no siempre tienen la misma intensidad.

El movimiento del material caliente varía según las placas superiores. Si la corteza es más delgada, o las placas se separan más rápido, el material se desplaza con mayor facilidad.

Con el paso del tiempo, ese calor debilita la corteza. La corteza se estira y se fractura.

En la superficie, el proceso deja huellas visibles: volcanes, fallas y una separación que avanza milímetro a milímetro.

¿Por qué se está separando África?

La separación está ligada al movimiento de las placas tectónicas y al intenso calor ascendente desde las profundidades de la Tierra.

Una forma sencilla de entenderlo: imaginemos una masa de tierra estirada desde distintos puntos.

A medida que las placas se separan, la corteza se adelgaza. Las fallas empiezan a abrirse y algunas zonas se hunden. Así se forman los grandes valles del Rift de África Oriental.

Parte del material caliente llega a la superficie en forma de magma y alimenta la actividad volcánica de la región.

Estudios sísmicos recientes en el Rift de Turkana, entre Kenia y Etiopía, muestran hasta dónde llega ese adelgazamiento. En algunos puntos, la corteza continental mide apenas 13 kilómetros de grosor. En áreas alejadas del eje del rift, en cambio, supera los 35 kilómetros.

Los investigadores llaman a este estado "adelgazamiento localizado" de la corteza. La deformación ya no se distribuye de manera uniforme: se concentra en zonas específicas.

El hallazgo es relevante porque muestra algo inesperado: ciertas partes del Rift de África Oriental están más avanzadas en el proceso de ruptura de lo que se pensaba.

¿Realmente se está formando un nuevo océano?

Sí, pero conviene precisar qué significa esto.

No hay un océano a punto de aparecer, ni África va a partirse en los próximos años.

Para los científicos, el Rift de África Oriental atraviesa distintas etapas de un proceso. Si continúa, podría provocar una ruptura continental y la formación de una nueva cuenca oceánica.

De hecho, Afar ya ofrece una oportunidad excepcional para estudiar las primeras etapas de ese proceso.

Un estudio de 2025 concluyó que la región experimenta, en efecto, un proceso de separación. La actividad del manto, según los autores, permite entender mejor cómo podría evolucionar hacia una futura cuenca oceánica.

¿Cómo podría cambiar el mapa de África?

Si la corteza termina por romperse por completo, la parte oriental de África podría separarse, poco a poco, del resto del continente.

La placa Somalí incluye buena parte del este africano y seguiría alejándose de la placa Nubia. Sobre esta última descansa gran parte del continente.

Con el tiempo, el espacio entre ambas placas podría llenarse de agua y dar lugar a una nueva cuenca oceánica.

Ese cambio transformaría las costas y la geografía de la región.

Pero no será un cambio visible de una generación a otra. Para los seres humanos actuales, el movimiento resulta prácticamente imperceptible.

¿Dónde está Etiopía y por qué esta zona es tan importante?

Etiopía se ubica en el Cuerno de África, en el extremo oriental del continente.

Dentro de su territorio está Afar, una de las zonas geológicamente más activas del planeta.

Ahí se encuentra un punto especialmente llamativo: tres grandes sistemas de fracturas se unen en una misma región. Es la zona donde interactúan las placas Nubia, Somalí y Arábiga.

Afar también alberga la depresión de Danakil, una de las zonas más extremas de la Tierra. Es conocida por sus elevadas temperaturas, sus volcanes, sus fuentes termales y sus paisajes moldeados por la intensa actividad geológica.

La importancia de Etiopía no termina ahí. El este de África es además un territorio clave para la investigación sobre la evolución humana, gracias a la gran cantidad de fósiles hallados en la región.