Yannina y Matti afrontan juntos la batalla contra el cáncer
Ella lucha cada día para vivir al lado de su hija y sus perros
Yannina Soto recibió una dura noticia hace más de dos años: Fue diagnosticada con cáncer de cérvix. Y además, este año, su perrito de 6 años, Matteo, también se enfermó de cáncer.
Ella lucha cada día para disfrutar de la vida al lado de su hija Jimena y sus perros, Matteo, Hanna y Kloe.
Después de que terminó el tratamiento, la vecina de San Pedro empezó a reponerse; sin embargo, empezó a tener unos fuertes dolores en el abdomen.
Esos dolores "eran de morirse", según contó a crhoy.com.
"Yo les decía a los ginecólogos que me veían, que el dolor era muy intenso, me dolía mucho. No podía comer bien. Pero no me hacían caso, me decían que eso era parte de la quimioterapia", comentó.
"Un día estaba trabajando y sentí un dolor sumamente intenso en el estómago, que se inflamó horrible y ahí no pude más. Me llevaron al hospital y la doctora que me atendió me dijo que me largara, que dejara de ir al hospital por ‘estupideces', que era una simple gastritis", agregó.
La mujer de 42 años siguió sintiéndose mal hasta que terminó 22 días internada en el Calderón Guardia. Sin embargo, los médicos no determinaron la causa de los dolores.
Después de que la dieron de alta, fue a la Clínica del dolor y allí le descubrieron que tenía asepsia generalizada. Volvió al Calderón Guardia con los exámenes y le hicieron un TAC, en el cual se determinó que sus intestinos se reventaron y tenía bacterias en todo el cuerpo.
Un giro de vida
Su vida tuvo un giro después de las cirugías a las cuales fue sometida: Una mala praxis ocasionó que ella quedara en silla de ruedas y además, le colocaron una bolsa de ostomía en el estómago, por donde se depositan los desechos.
"Tenía demasiado molestar y dolor. No podía comer, todo lo vomitaba. No comí durante 3 meses seguidos; bajé mucho de peso y caí en una desnutrición extrema", dijo.
"En la operación algo se cortó mal y me hicieron una fístula entre el útero y la vejiga. A raíz de esto, los riñones se me dañaron porque no llega el líquido; no están funcionando como se debe. A causa de la desnutrición y los dolores, fui perdiendo la función de caminar", añadió.
Ella está en terapia, con la esperanza de volver a caminar algún día. A veces trata de dar pasos, pero al tener bajos los valores en sangre, se marea y se desmaya.
Además de las malas noticias que recibió en el hospital, se enteró de que su amado perrito fue diagnosticado con mastocitoma, por el cual fue operado. Actualmente, su mascota recibe quimioterapia.
Debido a que no puede trabajar por su condición de salud, ella busca formas para que su perro de soporte emocional, a quien le dicen "Matti" de cariño, reciba el tratamiento que necesita. Por ejemplo, en redes sociales, hace rifas para recolectar dinero.
"Ha sido el perro que me ha ayudado a mí en todo ese tiempo, todas mis etapas, tanto a mí como a Jimena. Es un perro que sabe intervenir cuando hay crisis de ansiedad o de ira y ha sido totalmente un soporte para mí. Me alegra el día, trata de hacer cosas para hacerme cambiar si estoy en un momento triste y demás", dijo la vecina de San Pedro.
Actualmente, Soto vive con su hija y dos de sus perros. Su exsuegra cuida a Kloe, ya que, por su condición, no la puede mantener en su casa.
Mientras ella atraviesa esta complicada situación, sus amigos no dejan de apoyarla.
"Una amiga (Helena Hernández) me lleva a todas las citas a los hospitales", dijo Soto. "La tía abuela de mi hija, por parte de su familia paterna, me acompaña a emergencias. Un vecino viene cuando se me daña algo en la casa".
No se rinde
A pesar de su condición de salud, Soto agradece cada vez que abre sus ojos en las mañanas por un día más de vida al lado de sus seres queridos.
"Siempre he apreciado la vida, pero ahora más que nunca, la vida es un milagro que empieza cada mañana cuando abrimos los ojos. Cada cosa, cada evento es un milagro que muchos no pueden ver porque siempre están buscando tener lo que no tienen", expresó.
Los mayores deseos de Soto es volver a caminar, continuar con su misión de ayudar a los animales y seguir viva al lado de su hija y sus perritos.
Ella señaló que, desde su diagnóstico, vio los obstáculos como una oportunidad para reinventarse y alentó a las personas que atraviesan situaciones similares a no rendirse.
"Nunca, nunca se rindan. La vida es hermosa y cada cosa que sucede a nuestro lado es un milagro, siempre agradezcan todo, hasta lo malo, porque de cada cosa aprendemos a volvernos fuertes", dijo.
"No importa cuántas veces caigamos, se vale llorar, pero también es obligatorio levantarse y seguir luchando. Hay miles de razones en un día para sonreír, solo debemos observar bien, por un acontecimiento duro en un momento, no podemos amargarnos el día", continuó.
Soto indicó que siempre hay que luchar para ser mejores y lograr las metas.
"Cada día es una oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva, para empezar de cero", dijo.




