¿Y mis confites?
Creo que dos de los cimientos fundamentales de nuestra democracia son la propiedad privada y la libertad, entre muchos otros. Sobre esos pilares construimos cotidianamente nuestro ser y quehacer. Con base en el primero, ejercemos el derecho de disfrutar lo que tanto nos ha costado ganar con el sudor de nuestra frente, por ejemplo, una vivienda, un auto, una finca, etc. (algunos o muchos, ganaron esos bienes con el sudor de la frente de otros). Gracias a ese esfuerzo y con mucho sacrificio, hay quienes logran acumular en una cuenta de ahorros, algún patrimonio económico que ofrece alguna seguridad para casos de emergencia (no tan seguro en algunas financieras y cooperativas según lo demuestran recientes noticias). La libertad nos permite disponer de esos bienes a nuestro antojo, tengamos o no sentido común (el menos común de los sentidos) para negociar con ellos.
La vida (la mejor de las maestras) me ha enseñado que hay que ser cauto en el ejercicio de la libertad y en el manejo de la propiedad privada, de lo contario, algún "vivillo" o "vivilla" puede disponer con o sin mi permiso de lo que tanto me ha costado. Creo que todos reprocharíamos que un tercero disponga de lo nuestro a su antojo, incluso que lo pierda, máxime si ese tercero está amparado por la ley. Por ejemplo, en estos días la prensa nos ha informado cómo algunas operadoras de pensiones se han negado a entregar a personas que padecen alguna enfermedad terminal, los recursos que tienen en el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias y ha sido la Sala Constitucional la que les ha obligado a hacerlo. No entiendo cuál es la lógica de no entregar esos dineros hasta que la persona tenga bien documentado que padece una enfermedad terminal para poder acceder a esos dineros. Tampoco entiendo la lógica del proyecto que busca el poder entregar esos recursos en caso de una enfermedad grave. Considero que el legislador del momento razonó que los costarricenses por nuestra falta de madurez, disciplina y educación financiera no íbamos a saber qué hacer con esa plata y la desperdiciaríamos en un dos por tres. ¡¡¡Pues yo reclamo mi derecho constitucional a hacer con mi dinero lo que me dé la gana!!!
Cierta vez me dijo un empresario: "yo invierto la plata de otros, la mía la tengo a buen resguardo en el banco". Creo que detrás de esa ley del ROP lo que existe es el poder asegurarles a las operadoras de pensiones, "invertir la plata de otros" ("jinetear") con jugosas ganancias para ellas por "administrar" ese dinero (vivillos que llaman); mientras que, a los dueños de esos recursos, se los niegan y se los dan a cuenta gotas…sí, dinero devaluado y a poquitos que a lo mejor no alcanza ni para un comestible Lo paradójico es que ese dinero se lo entregarán completito a los familiares cuando la persona que lo generó "esté viendo el zacate por la raíz", así los deudos disfrutarán en vida, lo que el otro u otra no puede disfrutar en muerte.
Parece ser, que a cierto político se le permitió ilegalmente comerse en confites un dinero que no le pertenecía (los músicos sabrán de qué hablo). ¿Y mis confites? Gracias a la ley del ROP, yo no me los puedo comer mientras esté sano, con el dinero que sí me pertenece, pero mis familiares sí lo harán, cuando sea difunto. "Dios bendiga" a esos legisladores.
Docente y Psicólogo