"Se me parte el corazón, en aquella Salamanca éramos todos una sola pieza, un solo bloque. Fuimos los más grandes y fuimos ejemplo. Todos hemos transportado el espíritu salmantino por toda la península y fuimos respetados en todos los campos. Yo pertenezco a aquella generación y me siento orgulloso de haber encabezado aquello. Éramos los soldados de una ciudad que íbamos casi a una lucha bélica", recordó D'Alessandro.