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Reportaje Especial

Vendiendo copos, Javier sacó adelante a su mamá y a sus hermanos

Por Jason Ureña | 19 de Jun. 2022 | 1:04 pm

Cortesía

 

(CRHoy.com) Desde los 10 años de edad, Javier Solera tuvo que salir de casa y enfrentarse al mundo laboral para poder a ayudar a su familia.

Él es el mayor de tres hermanos, y ante la ausencia de su padre, le tocó el reto de velar por su familia desde muy niño.

"Yo trabajaba desde pequeño, éramos de escasos recursos y entonces me dedicaba a jalar bolsas en los supermercados, luego trabajaba en la feria del agricultor, ayudando a sacar productos", dijo Solera.

"Tuve que dejar de estudiar y dedicarme a generar", añadió.

A los 16 años, una oportunidad le permitió cambiar de rumbo e iniciar con su propio emprendimiento: un carrito para venta de copos.

"Conforme iba pasando el tiempo, me fue yendo mejor y aportada más en mi casa, porque tenía dos hermanos pequeños, entonces yo era la cabecilla de la familia, me tocó agarrar la batuta"

"Yo empecé por la necesidad, tenía que ver cómo suplir los gastos de mi familia, las cosas de la escuela de mis hermanos. Me tocó ponerle el pecho a las balas, como decimos popularmente", explicó.

Emprendimiento

En la actualidad, este vecino del cantón de Limón, tiene ya 15 años de ser uno de los más reconocidos coperos del Parque Vargas, en el centro de la ciudad caribeña.

Con este emprendimiento el joven pudo apoyar a sus hermanos y ser el soporte que su madre necesitaba en medio de momentos complicados.

"Al pasar el tiempo, sin pensarlo, no cambiaría mi trabajo por nada del mundo. Lo hago con mucha pasión, con mucho amor, con mucha dedicación. Tengo que agradecer que con esto pude ayudar a mi familia.

Mis clientes son para mí, amigos y entablo conversaciones con ellos, nos tenemos confianza para hablar de preocupaciones, emociones y más", afirmó.

Ahora, de este negocio dependen sus hijas, de tan solo 4 y 2 años, a quienes describe como un regalo. Su sueño es poder seguir haciendo crecer este emprendimiento y llegar a más comunidades del Caribe.

"Un sueño es poder darle un hogar digno a mis hijas, donde ellas sepan que papá se mató tanto para darnos esta casita, nos dejó la educación, que él siempre salió con lluvia o sin lluvia, enfermo o no, por darlo todo por nosotras", detalló.

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Un sueño

Aunque no tuvo el mejor ejemplo, Solera afirma que ser papá siempre fue uno de los sueños que tuvo de joven.

"Cuando llegaba el día del padre, yo los veía celebrando y añoraba mucho poder tener hijos. Hoy, es lo mejor que yo tengo en mi vida", aseveró.

Este limonense creció sin una figura paterna, pero reconoce que no ve con rencor a su padre biológico, pese a que no estuvo presente en su vida.

"Cuando él supo que mi mamá estaba embarazada, decidió abandonarla. Lo conozco y le hablo sin ningún rencor. Todos tenemos errores y a veces como padres aprendemos todos los días algo", concluyó.

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