Un teatro tres Magones
Para algunos el hecho de tratar de preservar el Teatro Arnoldo Herrera González conocido como teatro Castella, es sentimentalismo, pero es mucho más que eso, en el mundo existe la arquitectura y existe la obra construida, la arquitectura es arte es trascendente, es la memoria de un grupo social en un momento histórico determinado, es lo que yo la llamo la historia de un pueblo escrita en piedra, por eso no es de extrañar los esfuerzos de reconstruir la Catedral de Notre Dame en Paris, cuando fue consumida por el fuego, en vez de iniciar con la construcción de una nueva edificación más acorde con los tiempos modernos, con intención contraria los conquistadores, a través de la historia, han destruido las edificaciones emblemáticas de los derrotados.
El teatro Arnoldo Herrera González, es representante de un movimiento arquitectónico de mediados del siglo XX, representa una obra Magna del Arquitecto y Artista Plástico Rafael Felo García, si así con "A" mayúsculas para arquitecto y artista, dada la importancia de su obra para nuestro país.
Es a finales de la década de 1950 que don Felo García, espero disculpen mi atrevimiento de llamarle como lo llamaban sus amigos, como sí lo fueron don Néstor Zeledón y don Arnoldo Herrera, que llegando de culminar sus estudios en Inglaterra, mientras trabajaba en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes, se le encomienda el diseño y construcción del Teatro del Conservatorio de Castella, es ahí que nace esa amistad entre esos dos Magones, don Arnoldo guiando sobre la materialización de su sueño de un Teatro y Felo plasmando en las líneas de un plano esas ideas vanguardistas, es así que junto a las primeras aulas de dicho Conservatorio nace un teatro en forma como parte intrínseca y primordial de dicho centro de formación de artistas.
Es alrededor del año 1961 que don Felo, se acerca a don Néstor Zeledón, uniéndose así otro Magón a la creación de este teatro, para crear junto con dos estudiantes de bellas artes, el mural escultórico que adorna la fachada de dicho teatro, estribando su mayor valor en el de ser uno de los primeros murales abstractos del país, esto unido al hecho de ineludible de la importancia de los nombres de sus creadores en la historia artística de nuestro país, lo que lo vuelve invaluable.
Según las palabras de su diseñador este es el tercer mejor teatro de Costa Rica, por su capacidad he importancia, siendo así las cosas, permitir que se demuela nos convierte en cómplices de un acto que implica borrar parte de la historia de nuestro país, es perder parte de nuestra memoria nacional.