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Reportaje Especial

Un pasatiempo terminó siendo su negocio: de arquitecto a “piñatero”

Por Yaslin Cabezas | 8 de Dic. 2018 | 12:03 am

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Las piñatas que hace Manuel Rojas se salen de lo convencional. Lo suyo es el arte y por eso combina su profesión de arquitecto con la creación de esculturales obras a base de cartón, papel, goma y mucho color.

En el 2000 ingresó a la carrera de Arquitectura en la Universidad de Costa Rica (UCR) y para una fiesta de un compañero hizo una piñata con la cual empezó todo. Después lo tomó como pasatiempo y sus amigos fueron "corriendo la bola" hasta que, sin darse cuenta, había hecho de eso un negocio.

"Uno desarrolla la construcción de maquetas y el trabajo en cartón y con papel y lo que tiene que ver con la estructura y el peso y eso me ayudó. Más adelante algunos de mis compañeros de carrera empezaron a tener hijos y como en el 2012 empecé a hacer piñatas para niños y la gente empezó a contactarme", dijo.

Desde siempre le han llamado la atención las piñatas y decidió utilizar todo lo que aprendió en su carrera, para formar piezas de gran tamaño, en forma de esculturas.

"Las trabajo con los mismos programas de dibujo de arquitectura. El modelado lo hago en la computadora para sacar piezas con tamaños exactos para tener todas las perspectivas porque mi objetivo es que la piñata se parezca de verdad al personaje", añadió el emprendedor de 38 años.

En el 2017 creó una página en Facebook con el nombre de Itoko Piñatas. En japonés, itoko significa "primos" y fueron los suyos precisamente quienes muchas veces le ayudaron a pegar y armar las piezas.

Este vecino de La Uruca asegura que su trabajo es totalmente artesanal y que en el mercado no se va a encontrar algo similar, tanto en calidad como en diseño.

"Más que solo una piñata son una pieza de arte para la diversión en las fiestas. A mi no me da lástima que la gente las rompa porque sé que las piñatas están hechas para eso. Es un arte muy efímero", expresó.

Actualmente está enfocado en las piñatas, aunque también hace algunos trabajos de arquitectura. Su deseo es expandir el negocio, pero siempre con la exclusividad como norte.

El proceso de fabricación de cada piñata es distinto. En algunos casos, Manuel utiliza moldes para crearlas, pero todas llevan detalles y son personalizadas a gusto del cliente. Por lo general, van desde los 30 mil colones en adelante.

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