Logo
Reportaje Especial

Un marinero desembarcó en Costa Rica cargado de historias y sabores

29 de Jul. 2017 | 12:00 am

[samba-videos id='f3fae5d42cfa081b36d90f8b07bd8ec7′ lead='false']

Giovanni Callea salió a los 15 años de su casa, en Sicilia, Italia, para seguir los pasos de sus antepasados: convertirse en marinero. Cuando ya se había hecho a la mar, el cocinero del barco enfermó y él tuvo que tomar su puesto. Jamás había tocado un sartén pero así descubrió su pasión por la cocina, que ha permanecido intacta hasta ahora.

"Eso fue por necesidad, se requería a alguien que cocinara. Yo lo intenté, evidentemente salió algo bueno y me eligieron como cocinero (…) Esa fue una gran experiencia para mí porque estaba muy joven y realmente me dio la inspiración para crear platillos", dice.

Después de cinco años en el mar, Callea tocó tierra y se convirtió en camionero y de ahí saltó a ser empresario de transporte. "Dejé el mar porque me enamoré, me casé y me fui a Milán, donde viví veinte años. En esa época viajaba en camión por toda Europa. Ahí lo que hacía era parar a cocinar en el camino… tenía todo organizado, incluso compartía con mis colegas en la carretera".

En  2009 este italiano llegó a Costa Rica de vacaciones a visitar a un familiar y decidió quedarse por un tiempo… "Costa Rica fue como volver al pasado en Sicilia. Este país tiene muchas cosas en común (con Italia) como el clima espectacular, la gente acogedora, se va la luz a cada rato… ¡Hasta los huecos de la calle!". 

Luego de dos años sabáticos en los que se dedicó a conocer de el país, optó por iniciar un emprendimiento. Abrió una pequeña tienda gourmet en Escazú donde ofrecía quesos, salame, conservas, aceites vírgenes de oliva, chocolates y vinos, entre otros. "Se me ocurrió esta propuesta porque mis familiares en Sicilia producen este tipo de cosas. La idea era dar a conocer los productos de mi tierra aquí en Costa Rica", explicó.

En 2013 se cambió a un local más amplio en un centro comercial de la misma zona oeste. Ahí mantuvo la tienda, pero comenzó a ofrecer comida, "nos fue muy bien, incluso abríamos hasta más tarde (…) Y hace cuatro meses me instalé con el restaurante Sicilia Deli Trattoria da Giovanni en Plaza Tempo".

Gastronomía siciliana original

Con entusiasmo, asegura que la cocina de su tierra ha sido bien recibida entre los ticos. "Tengo clientes muy exigentes, son gente que viaja mucho y que han estado en Sicilia (…)  buscan disfrutar de la gastronomía siciliana original, no tropicalizada".

"La gastronomía siciliana es una mezcla de varias culturas, de las mejores… como la árabe y española (…) Allí se produce salame, tomate, pistacho, verduras… ¡Hay de todo! No hace falta nada", agrega.

En su restaurante, Callea realiza la técnica de la "tapa mágica" que se la enseñó su mamá."Se trata de una tapa que ayuda a cocinar pasta cruda, con todos los ingredientes en un mismo sartén. Atrapa todos los sabores de lo que estás cocinando (…), independientemente de lo que sea".

"Siento que me casé con la cocina y a diferencia de mis matrimonios, nunca me he separado de ella. Es algo que llevo dentro, no podría vivir sin cocinar o sin estar sentado en una mesa comiendo algo rico".