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Trump: Retorno al expansionismo geográfico en América y sus consecuencias

Por Agencia / Redacción | 10 de Feb. 2025 | 4:13 am

Si Donald Trump logra anexarse algunas provincias de Canadá, el resto de Canadá no podría subsistir como nación independiente. Lo que significa que Canadá en su totalidad tendría que anexarse a EE. UU.
Recordemos que muchos territorios que hoy conforman el norte de Estados Unidos, alguna vez pertenecieron al Reino Unido y fueron anexados o cedidos de alguna forma por sus antiguos poseedores.

Por otra parte, si Trump logra anexarse territorios de Groenlandia, se iniciaría un conflicto político con la Unión Europea y sería un punto de inflexión que debilitaría más las ya maltrechas relaciones entre la Unión Europea y EE. UU. Podría considerarse incluso una traición a los conceptos fundamentales de la OTAN, con lo que Trump simplemente abandonaría la OTAN, con todas las consecuencias políticas y militares que esto tendría.

También, si Trump quiere y puede hacerlo perfectamente, tomaría control militar sobre el Canal de Panamá, con muy probables restricciones a embarcaciones de China, Rusia y de algunos países de Medio Oriente, para utilizar esa vía interoceánica.
¿Y quién va a defender a Panamá para impedir que Trump se apodere de ese país de la noche a la mañana? La respuesta es sencilla: absolutamente nadie.

Si Trump quiere, no solo se apoderará del Canal de Panamá, sino que ante la reacción del gobierno panameño, Trump se apoderará de todo Panamá, sin grandes esfuerzos.
La imaginación y actitud temperamental de Trump no tiene límite y sus ocurrencias seguirán apareciendo día a día, tanto que ni los sociólogos más connotados pueden imaginar todo lo que hay dentro de esa mente enferma.

Si Trump lograra todos sus objetivos eso conllevaría a un cambio del orden mundial, donde la peor consecuencia sería una tercera guerra mundial, lógicamente con uso indiscriminado y en cadena de armamento nuclear, sin menospreciar reacciones mundiales previas también  inimaginables para muchos, que podrían incluir destrucción masiva de depósitos y refinadoras petroleras, especialmente en medio oriente, escasez de alimentos y hambrunas mundiales, paralización de las industrias de todo tipo, paralización de la economía mundial, en fin repito, reacciones múltiples e inimaginables.

Lo que Trump imagina y pretende en este momento no es nada nuevo.

En el siglo antepasado el expansionismo estadounidense, plasmado en la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto, decía en palabras resumidas, que esa raza superior y más inteligente, tenía la obligación por mandato divino de llevar sus creencias, su cultura, su religión y su genotipo para salvar al resto de América.

Precisamente en 1948, Costa Rica al vencer a la de mercenarios filibusteros, se convirtió en el límite sur de ese expansionismo, al menos de momento, en su concepto geográfico.

Posteriormente la cruenta guerra civil de los Estados Unidos, detuvo de momento ese furor expansionista.

Pero la doctrina expansionista nunca ha acabado. Los métodos actuales de expansionismo, aunque no necesariamente geográficos, son más efectivos, más sofisticados y más elaborados.

De manera que si lo vemos claramente las ideas de Trump solo son un regreso obstinado al expansionismo geográfico.
Pero los cambios que Trump propone por supuesto que no serían a corto plazo y no sabemos si la mente confusa de Trump le permite compararse con el obtuso objetivo de Putin de creer que en pocas semanas podría anexarse gran parte del territorio de Ucrania y de alguna forma poner en vilo a la torpe, anquilosada y melindres Unión Europea.

A grandes rasgos, existen muchos panoramas ante la actitud de Trump.

Podrá beneficiarse la humanidad si los planes Trump llegaran a concretarse; no lo sabemos.

Mientras tanto, ¿que tiene que ver una nación insignificante como Costa Rica con todo esto?
También respuesta sencilla, sufrir las consecuencias sea cual sea el panorama y observar en pantalla gigante los acontecimientos.

O al final de cuentas no sucederá nada y Trump quedaría como el más torpe, payaso, fracasado e impopular presidente de los Estados Unidos de todos los tiempos

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