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Tolomeo y los Rolling Stones (VII)

Por Agencia / Redacción | 29 de Jul. 2023 | 4:28 am

En el pináculo de su fama, el gran Tolomeo se sentía más atractivo que el tal Mick Jagger, el líder de los Rolling Stones.

Tanto para los rockeros como para los "rockyticos", la comparación parece exagerada, pero en su beneficio habremos de argumentar que la pinta del Jagger, con su bocota desmesurada y su porte de flaco esmirriado, no superaba por mucho las dotes estéticas del profesor de estas historias (horroroso, narizón y echado para atrás).

Por otro lado, no olvidemos que Tolomeo tenía una enfermedad, que para él se había convertido en un "don", bien que peligroso y complejo: padecía de priapismo y podía rajar de que estaba "siempre listo" como los Scouts. Aunque para los galenos, ello era grave, para muchas féminas ese padecimiento era una cosa admirable.

La verdad sea dicha, Mick Jagger tampoco parecía un adonis. Tolomeo comparaba su nariz descomunal, con los prominentes labios del cantante de rock. En plan de guasa, decía que la esposa de este último, tenía fama de vegetariana, pero no precisamente por su dieta culinaria, sino más bien por la perspectiva que enfrentaba la misma al observarlo cada día: la pobre, decía: "ve jeta en la mañana y ve jeta por la noche".

Además, nuestro protagonista sostenía que ambos eran insaciables en los temas amorosos, porque ninguno de los dos podían conseguir satisfacción alguna.

El profesor no conocía mucho del idioma inglés, pero rajaba afirmando que las letras de las canciones de los Rolling Stones lo inspiraban demasiado. La verdad, sin embargo, es que solo se aprendió las estrofas de amor e insatisfacción de un par de canciones: "Angie" y "I Can´t Get No Satisfaction"

Y así, mientras Mick Jagger insistía en inglés: "I can't get no satisfaction, because I try, and I try, and I try, I can't get no, I can't get no"; Tolomeo lo expresaba en castellano: "no consigo satisfacción, a pesar de que lo intento, lo intento y lo intento,
pero no puedo conseguirlo, no puedo conseguirlo". De Angie, recordaba que "You can't say we're satisfied. But Angie, Angie, You can't say we never tried". Es decir: "No puedes decir que estamos satisfechos. Pero Angie, Angie, no puedes decir que nunca lo intentamos".

Las insatisfacciones de ambos personajes podrían desdibujar las diferencias entre ellos, pero no hay que subestimarlas. Mick Jagger era un músico universal y, por si fuera poco, contaba con unos cuantos millones de dólares en su cuenta. Mientras que el pobre Tolomeo, era un profesor de secundaria que se la jugaba a palitos para llegar a fin de mes.

Además, no es lo mismo ligar en un jet privado, que ligar en un burdel de mediano perfil. Ni es lo mismo invitar a una chica a la Suite de un Hotel 7 Estrellas en Dubai, que invitarla a un Motel por San Francisco de Dos Ríos. Y tampoco es lo mismo contar con decenas de amantes en todos los continentes, que limitar los ligues a unos pocos kilómetros a la redonda. Cosas de la fama, según decía.

Pero Tolomeo no se achicopalaba. Al contrario, solía defender su superioridad en los avatares amorosos. Los Rolling Stones podían ser muy exitosos en las listas de Billboard o en los Grammys, podían rajar de sus millones de fans, pero no le llegaban al tobillo al gran profesor. Al menos, eso es lo que se creía el fanfarrón.

El Jagger tenía una bocota como para tragarse un Big Mac de un solo bocado, y no faltarían las féminas a las que les encantaban sus labios carnosos y su forma de contonearse. No podría decirse lo mismo de la nariz descomunal de nuestro profesor.

Aunque Tolomeo a este respecto se sentía como Cyrano de Bergerac, poeta sentimental francés a quien sus compañeros apodaban "ladrón de oxígeno". Él estaba enamorado de su prima Roxane, pero no esperaba ser correspondido, porque esta creía que estaba enamorada de Christian de Neuvilette, quien era un "tipazo" (guapo para más señas), pero sin ingenio. Entonces, Cyrano pactó con éste último para escribirle, en su nombre, cartas de amor a Roxana y así expresarle sus sentimientos. Al final, ella quedó impresionada de su poesía y terminó reconociendo que amaría a Christian aunque fuese feo, pero resulta que no era él quien escribía las cartas de amor, sino el propio poeta de Bergerac.

La historia del tal Cyrano entusiasmaba a Tolomeo, pero el éxito de este último estaba en la parte más descomunal de su anatomía, que no era precisamente su nariz ni su poesía, sino su aparato reproductor.

Volviendo a nuestros protagonistas, la diferencia decisiva entre Mick Jagger y Tolomeo, era una cosa tan mundana como el "dinero". No olvidemos que el líder de los Rolling Stones estaba forrado y el profesor era solo eso: un profesor. En el mundo filosófico eso es más que admirable, pero en mercado de los ligues no parece tan apreciable como una buena billetera.

Y ya sabemos que "los jóvenes piensan que el dinero lo es todo", para luego comprobar la verdad de ese pensamiento "cuando se hacen mayores", según el decir de Oscar Wilde en su Retrato de Dorian Gray.

Por otra parte, recordemos que los segmentos de mercado eran muy diferentes para ambos. Los estándares de calidad del cantante eran demasiado elevados para el profesor y los de éste eran demasiado amplios. A juzgar por las novias que le conocimos, incluyendo a su esposa más destacada (la nicaragüense Bianca Jagger), a Mick le gustaban flaquillas, mientras que Tolomeo las prefería pasadas de ricas. Gorditas en buen castellano.

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