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Tolomeo y los daños que produce la ludopatía

Por Agencia / Redacción | 23 de Sep. 2023 | 4:17 am

Se cuenta que una tarde de abril, antes de terminar el siglo, Tolomeo se encontró con dos amigos para tomarse unos tragos en el antiguo Bar México. Don Paco el morrocotudo, Carlos y el propio Tolomeo.


-¿Te digo lo que te pasa? Lo que te pasa es que tu doña es una ludópata, afirmó Tolomeo al oír las historias de Carlos.

-Para mí, como si fuera una psicópata, respondió Carlos. Lo que ella tiene, es el vicio del maldito Bingo. De seguir así, terminará con lo que nos queda de familia y no es que nos queda demasiado.

-No Carlos, continuó Tolomeo, lo que te digo es que deberías buscar ayuda, porque no me parece que lo podás enfrentar solo.

-Por lo que nos contás, intervino don Paco, lo que tiene tu esposa es una enfermedad que se llama ludopatía. Ludópata, del latín "lupa" (loba o puta) y del griego pathos.  "Pathos", por cierto, puede significar ‘sufrimiento'; ‘desgracia'; ‘pasión'. Las personas enfermas por los juegos de azar, como el vicio del Bingo de tu esposa, lo que tienen es una enfermedad que necesita ser tratada, antes de que se hunda o, peor aún, que te arrastre hasta la perdición.

-Pues ya les digo…, para mí, como si fuera "putópata", porque lo que es verdad es que lo del puta bingo me está volviendo loco y dejando en la calle. Ya les dije que se gasta todo el dinero de la compra en el Casino o en el Bingo. Si le doy el dinero, nos quedamos sin comer. Si no se lo doy, me lanza una retahíla de insultos y de caras largas. Al final, prefiero no comer que soportar su mal humor. Vamos, que me vuelve loco…. Luego, se gasta el dinero en el Bingo, viene con el rabo entre las piernas, pidiéndome perdón y prometiéndome que no lo volverá a hacer, pero dos o tres días después se lanza a la calle poseída por el vicio. Lo que vivo es un infierno y no sé qué hacer.  Pero lo de Ludópata me gusta… Parece un insulto elegante. Algo así como decirle "deficiente". Nada como un insulto elegante para joder a una persona.

-Con lo de los patos, ya es bastante –intercedió Tolomeo-; pero lo de la lupa es otra cosa. Te acordás Carlos cuando te dio por aumentarte el instrumento. Le creíste a un anuncio clasificado en el periódico, que decía que podías aumentarlo 30% en un día, mandaste el dinero y lo que te llegó fue una lupa. Ya lo creo que te lo viste más grande…

-Bueno, pero al menos me mandaron la lupa, que todavía uso y lo peor es que la doña me preguntó que por qué la mandé a pedir por correo, si donde los chinos me habría costado menos que los gastos del envío. "Bueno, es que esta lupa es especial", le repliqué, etc. Y al final, lo que sí es verdad es que me lo veo más grande desde entonces.

-Bueno, te lo ves más grande, porque usás anteojos de aumento, porque lo tuyo no es Godzila.

-Sí, tal vez, pero es preferible pequeña y juguetona que grandota y tontona.

-Como se ve, que la tenés pequeña. Por mucho que digan las sexólogas, a las mujeres les gusta al estilo King Kong.

-Yo, por mi parte, prefiero pagar… recalcó Tolomeo. Te reciben como un Dios. Si sos feo y estás gordillo, te dicen que les gustás así, que el hombre es como el oso, entre más feo, más hermoso y que las librillas te dan prestancia. Si sos un flaco esmirriado pero bien dotado como yo, te tratan como a un rey y se olvidan de tu condición estética. Vamos, habladas que nadie se las cree, pero mirá, me gusta oírlas. Es el tributo que las muy viciosas rinden a mi virtud.

-Lo de tu virtud, me lo quedás debiendo. En lo de viciosas tenés razón.

-Pero ya en serio Carlos, que lo tuyo no es un vacilón. Nosotros podemos hacer bromas para justificar que nos ganés al poker, pero lo de tu doña sí que puede matarte.

-Pues, a decir verdad, sí. No sé qué hacer. Ella no cree que es una viciosa. Si por mi fuera, cerraría todos los bingos y casinos de Chepe. ¡Que es muy "agüevado" lo que estoy viviendo!

-De cualquier manera, lo que importa es que no te sigas obsesionando con lo del bingo de tu mujer.

-¿Cómo no me voy a obsesionar?, si hasta temo por mi vida… Bueno, os dejo que si me tardo, mi esposa saldrá para el Bingo a dejarnos en la puta calle.

-Se te quiere, amigo. Tomátelo con calma y buscá ayuda.

Así terminó nuestra conversación un día cualquiera a las seis de la tarde. Fue lo último que supimos de Carlos, hasta que nos llamaron para contarnos que ese mismo día había sido asesinado. Tal parece que al llegar a su casa, cabreado por una mierda de perro que había pisado, se encontró en la puerta de su casa a su mujer, quien había vendido el televisor para ir a jugarse la lana que le quedó. Cuando Carlos le reclamó y le prohibió salir a esa hora, la mujer esa, poseída como la Linda Blair del Exorcista, tomó un cuchillo de la cocina y se lo clavó en el corazón, mientras le gritaba, "cabrón, a ver si ahora me prohíbes ir al Bingo".

Ocurrió un 25 de abril, en una casa del Barrio México en San José. La mujer reconoció los hechos y en el juicio su abogado alegó "ludopatía". El caso es que ahora cumple tratamiento en un centro psiquiátrico, donde sí la dejan jugar al bingo.

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