Tico de 9 años conquista el cerro más alto de Centroamérica
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Cuando logré subir el Tajumulco me sentí muy orgulloso, feliz y emocionado. ¡Tengo que agradecerle a Dios por esa oportunidad!
(CRHoy.com) Con esas palabras, el costarricense Santiago Quirós Pacheco, de 9 años describe lo que significó subir el volcán Tajumulco, el cerro más alto de Centroamérica, con una altura 4.222 metros sobre el nivel del mar, en Guatemala.
El pasado 17 de diciembre el pequeño subió la cumbre, en compañía de su padre Jonathan y su abuelo, Carlos de 72 años, en un recorrido que duró alrededor de 4 horas.
"La experiencia fue mucho más diferente a lo que yo pensaba, la vegetación y el frío. Me dio mucho frío y tuve que ponerme guantes, gorro y todo. Cuando bajé del cerro decidí llegar a dormir porque estaba muy cansado. Yo me siento muy agradecido porque la gente me felicita y me dice cosas bonitas", añadió el menor, quien cumple 10 años en febrero próximo.
Esta no es la primera vez que "Santi" -como le dicen de cariño- realiza una hazaña de este tipo. En febrero del 2019 subió el cerro Chirripó, la cima más alta de Costa Rica. Desde entonces, se estaba preparando para ir a Guatemala.
"Fue un viaje bastante bonito, ver a Santiago con una determinación absoluta en lo que se trata de alcanzar metas y cumplir retos. Cuando hicimos lo del Chirripó le hablé de ir al Tajumulco y empezamos a darle forma y se logró por dicha", detalló el orgulloso padre.
Según Quirós, él tenía mucha incertidumbre y preocupación por la edad de Santiago y la de su padre, quien es adulto mayor. Sin embargo, les fue muy bien.
"Es muy diferente al Chirripó y es algo que hablamos todo el tiempo. Acá hay páramo y es vegetación enana. Allá no. Hay bosque, pinos bellotas a 4.000 metros. El camino estaba muy bien marcado, yo iba guiando a Santiago y mi papá iba atrás con otro guía. No escuché que se quejara (Santiago), solo que tuvimos que abrigarlo aún más porque hacía mucho frío", explicó.
Volcán Acatenango
Durante su viaje a Guatemala, Santiago subió también el volcán Acatenango, que tiene una altura de 3.976 metros sobre el nivel del mar. Asegura que la experiencia fue única, porque tuvo la oportunidad de ver el volcán de Fuego haciendo erupción.
"Yo sentí mucha emoción porque era el primer volcán que veía explotar en vivo y de verdad fue muy emocionante porque eso no se ve todos los días. El Acatenango es duro, pero es más difícil el Tajumulco", afirmó el niño, quien está en un programa de Crossfit para niños desde hace bastante tiempo.
La expedición al Acatenango la realizaron en un día, el 21 de diciembre, de acuerdo con Jonathan. Este volcán se encuentra unido al volcán de Fuego y desde la cima se puede ver la erupción en todo su esplendor.
"El volcán está totalmente activo y uno está como al mismo nivel. Uno lo sube y en la cima se sienta a ver el espectáculo. El sonido que emite es impresionante y de verdad hay que estar ahí para escuchar los bombazos. ¡Es como una turbina! Quiero ir nuevamente a acampar porque es permitido", manifestó.
Ahora, las "tres generaciones" se preparan para subir nuevamente el cerro Chirripó el 21 de enero próximo.
































