Redes sociales pueden exponer dónde están y qué hacen los menores

26 de Jun. 2026 | 3:49 am

Reino Unido endurece el acceso juvenil a las redes sociales.

La combinación de funciones de ubicación, publicaciones y contenido multimedia permite reconstruir las rutinas de niños y adolescentes en el entorno digital, advierten especialistas en seguridad. El riesgo no es solo saber dónde están en un momento puntual: a partir de la información que comparten en línea, es posible identificar sus horarios, centros educativos, actividades y lugares que frecuentan.

Ante este escenario, los expertos recomiendan a los padres conocer cómo funcionan las herramientas de ubicación en las principales plataformas que usan sus hijos y supervisar la información que comparten en redes sociales.

Cómo las redes sociales permiten reconstruir la rutina de los menores

Aplicaciones ampliamente utilizadas por adolescentes incorporan funciones relacionadas con la ubicación que, en distintos niveles, pueden revelar información sensible.

Snapchat cuenta con Snap Map, una herramienta que permite compartir la ubicación con contactos seleccionados y visualizar la posición de amigos en un mapa cuando la función está activa.

Snap Map de Snapchat

Instagram integra opciones para compartir la ubicación con contactos dentro de los mensajes directos, además de etiquetar lugares en publicaciones e historias y explorar contenido asociado a ubicaciones específicas. Estas funciones pueden configurarse para limitar quién accede a la información.

Telegram permite compartir la ubicación en tiempo real durante períodos determinados, tanto en chats individuales como en grupos, con opciones de duración limitada que el usuario puede detener en cualquier momento.

Sin embargo, para el experto en ciberseguridad y fundador de KidsNetGuard, Gerardo Ledezma, el problema va más allá de estas funciones visibles de geolocalización. El especialista explicó que la exposición de la ubicación puede darse en tres niveles:

  • Ubicación explícita: cuando el usuario comparte directamente dónde se encuentra mediante funciones de ubicación en tiempo real.
  • Ubicación etiquetada: cuando se publica contenido indicando un lugar específico como un restaurante, centro comercial o actividad.
  • Ubicación inferida: considerada la más sensible, se construye a partir de fotografías, videos, historias y transmisiones en vivo publicadas de forma recurrente.

"El riesgo mayor es el perfilamiento con base no en una sola foto, sino en varias", afirmó Ledezma.

Según explicó, la repetición de publicaciones permite identificar patrones de comportamiento que revelan centros educativos, horarios de entrada y salida, actividades deportivas y lugares frecuentados por los menores.

El experto advirtió que incluso cuando no se comparte la ubicación de forma directa, las imágenes pueden contener elementos que facilitan la identificación de lugares, como uniformes escolares, instalaciones deportivas o referencias visuales reconocibles.

Además, señaló que algunas fotografías pueden conservar metadatos con información del dispositivo e incluso datos de ubicación, dependiendo de cómo sean almacenadas o compartidas.

Ledezma dijo que la combinación de estos elementos puede generar un "mapa de vida" del menor, permitiendo reconstruir sus desplazamientos y rutinas cotidianas sin necesidad de seguimiento directo.

También advirtió que una vez publicada la información en redes sociales, el control sobre su difusión se reduce, ya que puede ser compartida, replicada o capturada por terceros.

Este tipo de exposición incrementa la vulnerabilidad de los menores cuando la información es utilizada de forma indebida.

Recomendaciones para padres

La especialista en innovación y transformación digital, Elizabeth Arroyave, señaló que el debate sobre geolocalización en redes sociales no debe centrarse en prohibir la tecnología, sino en educar y acompañar a los menores en su uso responsable.

Recordó que las nuevas generaciones crecen en entornos digitales donde estas plataformas forman parte de su vida cotidiana y social.

"La ubicación es un dato sensible que puede revelar rutinas y dirección del hogar", explicó Arroyave.

Agregó que el riesgo no se limita a la geolocalización, sino también a fotografías, videos y publicaciones, que pueden utilizarse para construir perfiles detallados de hábitos y movimientos. Ante este escenario, los especialistas recomiendan a los padres:

  • Revisar las configuraciones de privacidad de las aplicaciones utilizadas por sus hijos.
  • Verificar quién puede acceder a la ubicación dentro de cada plataforma.
  • Desactivar la geolocalización cuando no sea necesaria.
  • Evitar publicaciones en tiempo real que expongan la ubicación del menor.
  • Conversar con los menores sobre los riesgos de compartir información personal en redes sociales.
  • Explicar que fotos, videos y publicaciones pueden revelar rutinas y lugares frecuentes.
  • Fomentar el pensamiento crítico en el uso de redes sociales.
  • Mantener comunicación abierta y de confianza sobre el uso de la tecnología.

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