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Sostenibilidad de los salarios mínimos en Costa Rica

En Costa Rica tenemos un modelo de aumento salarial semestral o anual para el sector privado, que es muy poco común por su periodicidad a la mayoría de los países, el cual tiende a compensar la inflación acumulada y reconocer parte del crecimiento de la economía. Es un principio acorde, con el bien común. Pero, ¿cómo ha evolucionado en los últimos 70 años? ¿Cómo funciona hoy?

El aumento salarial para el año 2022 fue de un 6.62% para el trabajador, fundamentado en la inflación, que en este caso fue mayoritariamente importada, A modo de ejemplo el patrono aumenta este porcentaje de salario al trabajador no calificado, sobre una base de 1376 hora, pero también debe hacerlo sobre otros cargos complementarios del salario que representan aproximadamente el 60% adicional al costo del salario (CCSS, INS, vacaciones, feriados, aguinaldo etc.). Lo que representa un aumento salarial  real para el patrono del 10.59%, producto de sumar a ese 6.62% el 60% de gastos adicionales.

Pasando tal forma la hora de 1376 a 1467, lo que representa un aumento hora de  91 para el trabajador no calificado, pero si agregamos el 60% adicional del costo del salario, el pago por hora real para el patrono sería de 146 adicionales hora de mas, significando para el patrono un nuevo costo salarial de 1522 hora. Este monto no lo percibe ni lo ve el trabajador, ni la gente, pero es lo real. Cada vez que el patrono tiene que pagar un aumento salarial debe hacerlo sobre el costo total de la hora de trabajo o mensual, agregando los costos colaterales. 

Por este motivo el 6.62% de aumento se convierte en un costo real de 10.59% aproximadamente.

Entonces el empresario siempre tendrá que asumir el costo completo del salario incluyendo cargas sociales. Por ejemplo, en el caso actual, el salario subió casi un 7% por efecto del aumento de los precios ocasionados por la guerra de Ucrania, crisis de contenedores, petróleo etc. El patrono tuvo que asumir, siendo un factor externo, ese porcentaje total al aumento salarial. Cada seis meses o al año se repite esta situación y no se le dice a los costarricenses que los costos laborales son cerca del 60% más de lo que el trabajador y ciudadanía asume que representó para los patronos. En el caso del sector público todavía es mayor, pero todo lo termina cubriendo el sector privado y consumidores. 

Cuándo es por factores externos poco a poco se va minando la sostenibilidad de las empresas nacionales que generan empleo, ya que tienen que asumir los aumentos de costos de producción de lo importado y sumar, además, el costo de un aumento salarial, de cuyo porcentaje la economía interna no es responsable. 

Además, debe asumir el aumento de precios de sus materias primas y servicios por efecto de inflación e impuestos. 

Se olvida también que el sector privado tuvo que echarse a sus espaldas total o parcialmente la crisis de la pandemia COVID-19. 

Una economía cada vez más abierta como las nuestra, incrementa estas probabilidades.

Para que el aumento del salario sea apegado a la inflación, el 6.62% del costo del salario hora o mensual debería distribuirse entre el salario del trabajador y las cargas sociales, quedando ese porcentaje distribuido en 63% al salario del trabajador y 37% en cargas sociales..

El empresario, patrono, pulseador, emprendedor, como se quiera llamar, tiene que cargar sobre sus hombros la inflación en forma absoluta, salarios, materias primas, servicios públicos, impuestos etc. Esta situación nos ayuda a entender en parte, lo caro que es este país y que casi la mitad del empleo sea en la economía informal o parcialmente formal, y tenemos además un alto desempleo y subempleo, porque patronos y trabajadores no aguantan los costos adicionales de la formalidad. Se ha vuelto cada vez más común, que patronos tengan parte de la planilla en la caja y otra parte fuera para poder salir adelante y subsistir. Casi se duplicó la informalidad en poco más de 24 años y el desempleo aumentó casi tres veces en este mismo periodo.

El gobierno central y la CCSS trata de formalizar a la fuerza a este sector sin valorar que un alto porcentaje, no podría sobrevivir económicamente.

También se justifica parte del aumento salarial, por el crecimiento de la economía, pero veamos que sucede en la realidad. En el año 2022 la Zona Franca creció 23% y representaron alrededor del 7% del empleo y 15% de la producción nacional. Los restantes sectores económicos como agricultura, agroindustria, comercio, transportes, industria tradicional, entes financieros, turismo, ganadería etc. algunos decrecieron y se hicieron más pequeños y otros crecieron menos del 2%, pero al final el crecimiento promedio fue de un 3.5%. Estos sectores que generan mucho empleo, que crecen muy poco o negativo, ven afectados aún más sus costos, porque los sectores que crecieron y que influyen en el aumento salarial, tienen particularidades como son zona franca, sector financiero, etc., que tienen una realidad económica diferente, empujando por tanto más a la informalidad y desempleo.

Cuando la inflación ha sido negativa (deflación) los salarios no han bajado. 

El intento de formalizar a la fuerza el empleo y la producción informal, que en su mayoría no tienen posibilidades económicas de hacerlo, convierten a un alto porcentaje de la población en delincuentes potenciales o evasores tributarios de Ministerio de Hacienda, la CCSS e INS. Un alto porcentaje de este sector si se formaliza no come, no le da para cubrir los costos de la formalización.

Pero a los entes públicos no se les cuestiona su eficiencia y gastos, simplemente hay que cobrar más impuestos o cargas tributarias para cubrir sus gastos y de rebote asumir, que si están bien existirán mejores condiciones como crédito o infraestructura que beneficiaría a los pulseadores. Los costos de estos emprendedores no se analizan ni se ven como problema del Estado.

El sector público es el que tiene el poder y el que debe estar bien, porque es la fachada del país ante organismos financieros internacionales y calificadoras de riesgo. Asumen que con crédito e infraestructura estos sectores saldrían adelante. Tampoco tienen urgencia de resolver y asumir los grandes errores del pasado, al final del camino todo debe salir del sector privado, consumidores y supuestos evasores incluida la informalidad.

¿Cuándo se va a quitar el 8% de impuestos directos o de la planilla salarial como lo sugiere la OCDE? Esta situación afecta a todos los empleados públicos y privados y a todos los generadores de riqueza y empleo. Se debe también tomar en cuenta que el estado, es un socio del negocio, no aporta ni arriesga, pero si hay ganancia siempre se llevara del 5% al 45% de la ganancia. Y aún sin ganancias, se lleva un 8% mínimo de impuesto sobre la planilla y altas cargas tributarias donde no hay claridad de su uso eficiente por parte de la CCSS e INS, que se convierten en este sentido también en impuestos solapados, pues actúan como monopolios obligatorios. Por algo tenemos los salarios mínimos y cargas sociales más altas que de América Latina. 

Algunos países han manejado una política salarial más flexible y hoy tienen niveles bajos de desempleo, como el caso de México que cerro el 2022 en 3%.

Hoy que está en debate la jornada 4×3, parece que se olvida que el empleo formal no es el problema país, es el que sostiene este andamiaje, el problema real es la informalidad y desempleo. Es probable que, si no fuera tan alto el costo de las cargas sociales, los empresarios no necesitarían modelos como el 4×3.

En la situación actual y con el salario mínimo más bajo, sale la hora en ¢2347, si se toma como hora extra saldría en ¢3520 con cargas sociales incluidas, es decir, pasar de jornada normal a extra saldría ¢1173 más para el patrono.

Lo que, si queda muy claro, es que cualquier cambio fuerte en las variables de la economía internacional y precios, siempre caerán sobre las espaldas de los patronos, emprendedores, pulseadores, empresarios, como se les quiera llamar, vía salarios, cargas tributarias y aumentos de costos de producción. Se pierde la competitividad, desapariciones de empresas, informalidad y aumenta el desempleo.

¿Cree usted que este modelo de aumento salarial se puede sostener?  

Exdiputado, Agricultor, Exmiembro del Consejo Nacional de Salarios

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