Un tico brilló en la competencia de bandas más importante del mundo
En el mundo de las bandas costarricenses existen grandes artistas que destacan dentro de las agrupaciones, pero hay otros que lo hacen fuera de ellas, llenando de orgullo a quienes los rodean. Ese es el caso del joven Sebastián Mejías, quien recientemente representó a Costa Rica en la competencia del DCI, la más importante de bandas a nivel mundial.
Mejías compartió algunas fotografías en sus redes sociales, mostrando la gran oportunidad que se le presentó de estar junto a la banda The Mandarins, donde no solo participó en la competencia, sino que también vivió una experiencia que lo llenó de motivación y alegría para continuar en la disciplina a la que se dedica en la banda de La Fortuna, Color Guard.
El joven tuvo esta oportunidad gracias a que, en 2021, algunos costarricenses participaron en la misma competencia. Aunque él desconocía de qué se trataba, al ver la participación de compatriotas, se interesó en el tema. Cabe destacar que en el país únicamente se han realizado dos audiciones para dicha competencia; fue en la segunda ocasión cuando Mejías tuvo la oportunidad de presentarse. Estas audiciones normalmente se realizan en Estados Unidos, lo que implica un gasto significativo, aunque se ha dado la posibilidad de que el personal del DCI viaje al país para realizarlas.
Al integrarse al grupo en Estados Unidos, al principio se sintió un poco intimidado y asustado, ya que no conocía a nadie. Sin embargo, poco a poco fue ganando seguridad en sí mismo. Uno de los mayores desafíos fue estar al nivel de personas que han practicado Color Guard durante muchos años y que contaban con conocimientos que él aún no había experimentado. Además, estas agrupaciones acostumbran a ensayar durante largas horas, algo que Mejías nunca había vivido.
El artista recuerda que hubo noches en las que viajaba hasta ocho horas y dormía apenas cuatro, para luego enfrentarse a una intensa jornada de ensayos. "Pero siempre estuve muy entusiasmado porque cada lugar que visitábamos era un sitio en el que nunca había estado", mencionó.
Uno de los aspectos que más disfrutó fue compartir y competir con músicos y artistas de diferentes partes del mundo, lo que le enseñó a adaptarse a distintas formas de trabajar, a respetar y valorar diversas culturas y, sobre todo, a comprender que todos comparten la misma pasión. "Esa diversidad no solo me ayudó a crecer como artista, sino también como persona, porque me impulsó a dar siempre lo mejor de mí en cada presentación y a trabajar en equipo sin importar las diferencias", añadió Mejías.
Uno de los shows más memorables fue en Stanford, California, su primer espectáculo en un gran estadio con un público innumerable. Ver la reacción de los asistentes fue algo significativo para él.
A nivel personal, Mejías destaca que esta experiencia lo transformó, enseñándole disciplina, resiliencia y trabajo en equipo: "Vivir en constante movimiento, enfrentar ensayos largos, cansancio físico y presión mental me ayudó a conocer mis límites y a superarlos. Aprendí a valorar cada pequeño logro y a mantenerme enfocado incluso en los momentos más difíciles. Las personas que conocí allí también fueron parte importante de todo este proceso; las atesoro mucho y sé que siempre formarán parte de mí".
Finalmente, Mejías anima a los jóvenes costarricenses que desean una oportunidad similar a realizar las audiciones para participar en el DCI, pues, según él, fue una experiencia enriquecedora y emocionante. Además, quiere extender su agradecimiento a su familia y a sus seres más cercanos, quienes siempre lo apoyaron en este sueño.