Se volvió empresaria en medio del cáncer y el abandono de su esposo
Actualmente batalla contra el cáncer
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Melissa Flores es de esas mujeres empoderadas que saben cuanto valen y que nada las detiene. El cáncer tocó su vida y -en dos ocasiones- su esposo la abandonó. Pero lejos de derrotarla, eso le dio fuerzas para desarrollar un próspero negocio donde trabajan ella y sus hijas.
Tras varios meses con molestias y dolores y un estómago que parecía de embarazo, hace 6 años fue diagnosticada con cáncer de ovario en estado avanzado y se tuvo que someter a una delicada cirugía que la mantuvo en recuperación durante casi 2 meses.
"Yo no trabajaba, dependía totalmente de mi esposo, pero en medio de esa recuperación él se fue… Nos dejó solas y quedamos las tres, yo en una condición donde no podía ni caminar, usaba pañal y ellas tenían 10 y 3 años. Mi hija Arianna (la mayor) empezó a tomar el rol de mamá, se levantaba una hora antes para alistar a su hermanita para el kinder y ahí empezó todo un proceso donde la gente nos apoyó muchísimo", expresó.
Varias de sus amigas y sus hermanos le ayudaban a Melissa a pagar los recibos de la casa, le llevaban comida y le tendieron la mano cuando más lo necesitaba. Sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que buscar qué hacer.
"Siempre he tenido mucha habilidad con las manos y me puse a hacer bisutería; con eso me ayudaba. (…)Yo me puse a hacer algunas cosas que me encargaban porque tenía conocimientos en diseño gráfico. Ya después me puse a hacer uñas y otras cosas y el hecho de que me haya abandonado mi esposo me hizo agarrar mucha fuerza. Él se fue por cobarde, teníamos una relación muy bonita pero en el momento de la prueba, él decidió dejarme sola. Se fue 3 días antes de empezar mi primera quimioterapia…", recordó.
Dos años después de la cirugía y la terapia, le dieron de alta. Empezó a ir a la iglesia, a buscar de Dios y fue entonces cuando perdonó a su pareja y le dio una nueva oportunidad…
"Cuando ya volví a mi vida normal, empecé a trabajar y perdoné a mi pareja… Empezamos a buscar de Dios y nos casamos. Lo perdoné y todo perfecto, pero en noviembre del año pasado me sentí un poco mal, me hice un examen de rutina y salió super alterado. Una semana antes de eso él (su esposo) se fue de nuevo de la casa", añadió.
"Me sentía como un despojo"
Esta vecina de San Pedro recibió una de las noticias que más temía: el cáncer había vuelto y se había extendido por varios órganos: tenía metástasis.
"Me diagnosticaron un cáncer mucho más agresivo en todo el peritoneo y me tuvieron que poner quimioterapia otra vez, porque tenía demasiados tumores. Otra vez me veo sola, con mis hijas y se vuelve a repetir la misma historia. Cuando le dije a mi esposo que estaba enferma fue como si nada y volví a vivir lo mismo", citó.
Con 37 años, se tuvo que someter a un tratamiento de quimioterapia más agresivo y estuvo en cama desde noviembre hasta marzo anterior, con la única ayuda de sus hijas.
"Tenía mucho dolor, sentía mucha angustia, que no podía más. Yo pensaba que lo había superado una vez y era algo que tenía que volver a vivir. Siempre le tuve mucho temor a dos cosas: a la enfermedad como tal y al abandono de mi esposo, porque yo me sentía como un despojo, que ya no servía. Obviamente la parte emocional… la cirugía me causó muchos cambios y eso me marcó muchísimo. Yo me preguntaba: ¿otra vez voy a sobrevivir a un cáncer?", detalló.
Además del dolor por la enfermedad, el abandono de su esposo y la crianza de sus hijas, Melissa se tuvo que enfrentar a una crisis económica, pues los ingresos se vinieron abajo por completo.
"Empecé a sentir en mi corazón la necesidad de desarrollar un proyecto, que al principio era como un hobby, pero cuando la situación financiera se vino al piso, yo dije: ‘¡No puedo seguir así!' El papá colabora con mis hijas pagándoles la educación y para mí eso es intocable, pero el resto me toca a mí y había muchas cosas que pagar", dijo.
Su mejor amiga le dio la idea de crear el emprendimiento Design It Handmade, un emprendimiento de artículos personalizados como tazas, camisetas, llaveros, tarjetas, chocolates y más, con la ayuda de sus hijas, quienes le ayudan a empacar, a cortar y a darle a cada detalle un toque especial.
Con su negocio, Melissa logra pagar los gastos de su casa y además le sirve de distractor en medio de las sesiones de quimioterapia que aún recibe.
"Ha sido difícil porque uno siempre tiene miedo… Yo no me creía capaz de tener un negocio y mandarme al agua, pero todo lo hacemos con mucho amor y los clientes nos han respaldado. Todo esto lo hago en medio del proceso de mi quimioterapia porque no puedo parar, es mi trabajo, mi salario y además una terapia", aseguró.
Si usted desea contactarla, puede hacerlo a través de su página en Facebook, dando click aquí, o llamando al número 8970-0622.


















