San José reporta un hurto cada 40 minutos: OIJ alerta por aumento de casos

En lo que va del año, se han denunciado más de 4.000 hurtos en el casco central de la capital, con pérdidas que superan los ₡900 millones

playlist-video-0-b6ey3

 

Los hurtos no dan tregua en la capital. En el casco central de San José, en promedio ocurren al menos 15 al día y, hasta el 30 de septiembre de este año, se registraron 4.010 casos, según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

El perjuicio económico asciende a unos ₡903 millones y más de $370 mil, monto que solo refleja las denuncias formales. A ello se suma la llamada "cifra oculta", es decir, los casos que las víctimas no reportan oficialmente y que, por tanto, no se contabilizan en los registros, aunque sí aparecen en los testimonios recogidos por las autoridades.

Los delincuentes emplean varias modalidades para apropiarse de pertenencias sin ejercer violencia. La más común sigue siendo el carterismo en la vía pública. Aprovechan aglomeraciones y descuidos para abrir bolsos o maletines y sustraer principalmente carteras.

Este tipo de hurtos suele derivar en fraudes mayores: las tarjetas bancarias robadas se utilizan en comercios, causando perjuicios adicionales. En el caso de los celulares, si no están bloqueados o si se extrae el chip, los delincuentes pueden realizar transferencias mediante aplicaciones o mensajería de texto.

Otra modalidad frecuente se da en paradas y autobuses, sobre todo en horas pico. En medio del tumulto, los delincuentes empujan a las personas para abrir bolsos o sacar billeteras y celulares. Incluso, algunos arrojan monedas al piso para provocar confusión y facilitar el robo.

También se registran hurtos en bares y restaurantes de zonas concurridas, como Escalante o calle 21, donde en una sola noche se pueden sustraer entre 10 y 15 teléfonos celulares.

El comercio tampoco escapa. Supermercados y tiendas de electrodomésticos son blanco de ladrones que distraen a dependientes para llevarse desde pantallas y parlantes hasta productos pequeños, pero de alta demanda en el mercado ilegal, como fórmulas infantiles y bloqueadores solares.

"Muchas veces las personas creen que, por tratarse de artículos de bajo valor, no vale la pena denunciar, pero eso es un error. Cualquier hecho delictivo debe reportarse, independientemente del monto económico", subrayó José Solano Araya, jefe de investigación de la Sección de Hurtos del OIJ.

Se han recibido denuncias de víctimas de todas las edades, desde menores que estaban en actividades con sus compañeros hasta adultos mayores. La edad o el género no son un factor determinante para los delincuentes; lo que aprovechan es la oportunidad en el momento para sustraer pertenencias.

Las recomendaciones principales en materia de hurto son claras: los objetos más buscados son billeteras y teléfonos celulares. Por eso, al transitar en la vía pública —especialmente en el casco central de San José—, al viajar en autobús o al realizar compras en centros comerciales, es fundamental no descuidar las pertenencias. Se aconseja llevar los bolsos al frente y sujetarlos con el brazo para evitar que, en medio de aglomeraciones, alguien los abra y sustraiga objetos de valor.

Los hurtos se presentan en diversas circunstancias: en la calle, en comercios, en autobuses e incluso en bares y restaurantes. En estos últimos, una práctica riesgosa es dejar bolsos colgados en el respaldo de la silla, lo que facilita que otra persona los abra o se los lleve sin que la víctima lo note.

Otra recomendación es reportar de inmediato cualquier pérdida o robo de billeteras que contengan tarjetas bancarias, ya que los delincuentes comienzan a utilizarlas en cuestión de minutos para compras o transferencias fraudulentas.

Un error común es llevar escrito el PIN junto con la tarjeta, lo cual facilita el acceso directo a cajeros automáticos. Si bien la normativa bancaria establece que los comercios deben solicitar identificación o PIN en compras superiores a ₡50 mil colones, se han detectado irregularidades.

Algunos negocios fraccionan los montos en pagos de ₡20 mil o ₡49 mil colones para evitar pedir autorización, lo que permite a los delincuentes realizar múltiples transacciones con tarjetas sustraídas.

Otro método en aumento es el uso fraudulento de transferencias por SINPE Móvil. Al robar un teléfono celular, los delincuentes suelen realizar movimientos de entre ₡100 mil y ₡200 mil colones a distintas cuentas, generando pérdidas significativas para las víctimas.