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Referéndum en Puerto Rico: La otra cara del 5 de noviembre

Por Agencia | 28 de Oct. 2024 | 4:32 am

En la complejidad de las elecciones estadounidenses, no solamente refiriéndose a lo que ha sido el desarrollo de la campaña y el funcionamiento del sistema electoral; destaca un acontecimiento paralelo que tendrá lugar en Puerto Rico el próximo 5 de noviembre: Un Referéndum para conocer la voluntad del pueblo boricua sobre el futuro que debería tener la isla en relación con su estatus frente al gobierno federal de los Estados Unidos.

Desde finales del siglo XIX, Puerto Rico forma parte de la administración estadounidense. En la actualidad se le conoce como "Estado Libre Asociado de Puerto Rico", lo que quiere decir que es un territorio no incorporado, donde los puertorriqueños gozan de la ciudadanía estadounidense, pero no con plenitud de derechos políticos.

Este estatus reviste de complejidad el proceso electoral, pues cada vez que los estadounidenses votan para elegir a su presidente salta en el debate público la figura política que tiene Puerto Rico y lo que representa para los Estados Unidos.

Los puertorriqueños sí pueden votar, pues son ciudadanos estadounidenses, sin embargo pueden hacerlo solamente si residen en alguno de los 50 estados del país, lo cual implica un obstáculo para la representatividad de las más de 3 millones de personas que viven en la isla, las cuales pagan impuestos federales, pero no cuentan con representación en el congreso y su participación política se limita a un asiento en la Cámara de Representantes que tiene voz, pero no voto.

A través de los años se realizaron numerosas consultas populares para definir el rumbo político de la isla, sin embargo, ninguno de ellos fue vinculante y la del próximo 5 de noviembre no será la excepción.

A pesar de esto, el referéndum de noviembre podría ser importante de cara a una eventual consulta popular vinculante que podría tener lugar en el corto plazo, pues incluirá en la papeleta las tres opciones que eventualmente serían consultadas al pueblo puertorriqueño en caso de aprobarse un proyecto de ley que fue presentado en la Cámara de Representantes.

Si la iniciativa cuenta con el apoyo del Congreso y el Presidente de los Estados Unidos, el gobierno federal financiaría un referéndum vinculante, apolítico y apoyado en una campaña de información objetiva y transparente sobre el futuro de la isla, el cual vendría a terminar definitivamente con la figura de "Territorio No Incorporado" que ha tenido durante más de un siglo.

Esta iniciativa preguntaría a los ciudadanos sobre el futuro de la soberanía entre tres opciones:

  1. Independencia plena.
  2. Estadidad.
  3. Soberanía en libre asociación con los Estados Unidos.

En el eventual escenario en el que gane la independencia, Puerto Rico pasaría a convertirse en un estado libre e independiente y como tal, debería definir su sistema político y hacerse cargo de su economía sin el apoyo federal.

Si ganase la estadidad, Puerto Rico se convertiría en el estado 51 de los Estados Unidos y recibiría un importante aumento en el presupuesto del gobierno. Además, tendría la posibilidad de elegir representantes, congresistas y, desde luego, al presidente.

Finalmente, la figura de soberanía en libre asociación, crearía un periodo de transición en el cual tanto Puerto Rico como Estados Unidos negociarían los alcances de la soberanía puertorriqueña.

A pesar de que estas tres opciones estarán presentes en las papeletas del próximo 5 de noviembre, el resultado, como indicaba anteriormente, no será vinculante, pero podría funcionar como plataforma para ejercer presión a un eventual gobierno de Trump o Harris y sumar valor en el debate político de la Cámara de Representantes y el Congreso para el próximo periodo.

Lic. Gestión de la Cooperación Internacional

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