Recortes, represión e incomodidad constitucional: Hacia una involución de la institucionalidad democrática y social del país
He titulado esta reflexión "Recortes, represión e incomodidad constitucional: Hacia una involución de la institucionalidad democrática y social del país", y es menester poner de relieve que iniciaré esta reflexión refiriéndome a su intención. La intención principal de esta modesta reflexión es contribuir, de cierta manera, para que el futuro lector, al igual que yo, pueda analizar y reflexionar sobre la involución de la institucionalidad democrática y social que estamos enfrentando como país. Involución que ha sido alentada en su mayoría por las puertas de un gobierno ausente, cobarde, arbitrario, recortista, represivo e incómodo con la institucionalidad constitucional; o en otro orden de ideas, recogiendo los adjetivos anteriormente usados, y en un intento por englobarlos, tildaría a este gobierno como el gobierno del neoliberalismo, es decir, de la involución de la Costa Rica contemporánea.
Al principal responsable de esta involución algunos le llaman presidente, otros se refieren a él por el economista o el del Banco Mundial, pero yo prefiero extralimitarme a llamarle Rodrigo Chaves. Entonces, dijéramos que el Gobierno de Chaves ha dejado en claro varias cosas que me permito enumerar
1.-¿Principio de legalidad o conveniencia?
A Chaves, y a su equipo, debemos darle una breve introducción al espíritu orgánico del marco normativo del Estado y de la Ley General de la Administración Pública (N°. 6227) del país, para explicarle algunos principios como el de legalidad. El principio de legalidad, en palabras escuetas para que le sea fácil de entender a este gobierno, establece que la administración pública solo puede hacer aquello que la ley le autorice previamente a hacer. Es decir, no es que la administración pública pueda hacer todo aquello que la ley no le diga que no puede hacer, como caso contrario sería el principio de autonomía.
Pero vemos que para este Gobierno el principio de legalidad es un invento, o como declaró el ministro de Hacienda, un ideal. Veamos, por ejemplo, el berrinche que hizo Chaves y sus ministros por el vicio de ilegalidad que tenía la agenda que presentó a la Contraloría General de la República para construir ciudad gobierno. Un vicio de ilegalidad que un funcionario público con decencia y un mínimo grado de responsabilidad sabría que iba en contra de los controles de legalidad. Entonces, nos tenemos que preguntar, ¿principio de legalidad o conveniencia? Yo creo que este gobierno se mueve por conveniencia, y, además, ¿conveniencia de quien? ¿del país? ¿o de una élite? Y ni siendo el caso de conveniencia del país justificaría la ilegalidad. Nuestro marco normativo es, le guste a quien le guste, un sistema de pesos y contrapesos para resguardar la legalidad y la institucionalidad democrática del país.
2.-¿Hacerse responsable o pasar la "bronca"?
A Chaves, y a su equipo, debemos informarle dos cosas: Primero, que el artículo 129 de la Constitución Política de la República establece un principio legal que establece que "nadie puede alegar ignorancia de la ley". Segundo, el artículo 90 de la Ley General de la Administración Pública (6227) establece los límites de la delegación de responsabilidades. De la que se interpreta que:
"La indelegabilidad que establece la Ley General de Administración Pública se refiere al ejercicio de la competencia. Por lo que en los ámbitos en que la competencia sea indelegable, el competente debe ejercerla tanto formal como materialmente. En ese sentido, no puede descargarse en otro órgano de la competencia que le corresponde". (Dictamen C-325-2009 de la Contralora General, 30 de noviembre, 2009).
Ante estos dos artículos de nuestro amplio marco legal y jurídico, Chaves debería de saber que no puede incitar al desorden social alegando contra las institucionalidad del país y arremetiendo contra los pesos y contrapesos, además de pasar la responsabilidad en materia de seguridad, entre otras más que aún, a la mitad y un poco más de su gobierno, no ha asumido. Entonces, ¿hacerse responsable o pasar la "bronca"
3.-¿Inversión social o involución social?
Para este punto considero que está de más el juicio de valor que yo pueda asumir al respecto, pues está claro el recorte histórico en salud, educación, justicia social, vivienda… Por ello me limito a la siguiente declaración: El que tenga ojos que vea, y el que tenga oídos que escuche. Entonces, ¿para ustedes este gobierno es de inversión social o de involución social
4.-¿Pesos y contrapesos o "ejecútese"?
De acuerdo a la teoría republicana (véase el Contrato Social, de Rousseau, o El Espíritu de las Leyes, de Montesquieu), por Poderes de un país entendemos las instituciones que la Constitución Política de un país legitimiza y faculta con un rango constitucional y hegemónico. Consideremos pues, el artículo 9 de la Constitución Política de la República de 1949, el que legitimiza y eleva a la institucionalidad Legislativa, Ejecutiva y Judicial a rango constitucional y hegemónico. Hay quienes además hablan de dos Poderes más en Costa Rica: El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) y la Contraloría General de la República (CGR). Pero esto último será tema para otra ocasión.
Menciono esto porque ya decía Rousseau en su vanguardista obra "El Contrato Social", o ya mencionaba Montesquieu en sus postulados teóricos sobre el Estado que, debe haber una inviolable división de poderes. Algo que para Chaves también está de más. Piensa Chaves que gobernar se limita a un "ejecútese", pero la toma de decisiones es más compleja que un simple "ejecútese". En este sistema de pesos y contrapesos que cobijan a nuestra administración pública, le guste a quien le guste, se configura la interrelación de la institucionalidad del país. Ante esto ni Chaves, ni nadie, puede brincarse a su antojo y conveniencia las reglas establecidas previamente. Entonces, ¿pesos y contrapesos o "ejecútese"? La realidad es que para Chaves ninguna de las dos.
Estudiante de Administración Pública