Radiografía de un default: ¿Qué pasaría si Costa Rica no paga su deuda?
En caso de ocurrir, un default afectaría directamente a las familias y a empresas endeudadas y a las que buscan financiamiento
(CRHoy.com).- La mala situación financiera del Gobierno Central es una realidad. El "lobo" ya está aquí, dijo la contralora Marta Acosta, ante los diputados, hace algunos meses, al referirse al clímax de las consecuencias de la política fiscal expansiva costarricense.
Este año la brecha entre los ingresos y los gastos del Gobierno será superior a un 11% del producto interno bruto (PIB). Hace un año el déficit fiscal había cerrado en un 7% del PIB. Cada uno de esos puntos porcentuales equivale a más de ¢360.000 millones. El endeudamiento, este año, llegará a un 70% del PIB, con perspectivas de escalar hasta un 80% en el 2021.
En este contexto, en el que el Ministerio de Hacienda estima que sus ingresos caerán en más de ¢600.000 millones este año, algunos economistas han mencionado el peligro de que el país se hunda aún más eventualmente, al no poder hacerle frente a los pagos de su deuda. La primera de esas voces que resonó sin anestésicos fue la del exministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, quien fue consultado para este reportaje pero no respondió a la solicitud de entrevista.
Desde que dejó la cartera, Chaves ha expuesto los argumentos en los que basa su proyección. Uno de estos es que la nota que le han otorgado las calificadoras de riesgo a la deuda costarricense es el primer indicio de que hay una "probabilidad alta" de que el país no pueda honrar sus obligaciones pronto. Además, ha dicho que el país deberá enfrentar necesidades brutas de financiamiento en el 2021 por el orden de un 16,5% del PIB, unos $10.000 millones más o menos, y con mínimas posibilidades de acudir a los mercados internacionales a colocar con éxito más deuda para obtenerlo.
Eli Feinzaig, economista y fundador del Partido Liberal Progresista dijo a finales de octubre que ha aumentado el riesgo de que el país caiga en un impago de la deuda. También se intentó pactar una entrevista con Feinzaig, pero no fue posible obtenerla.
Otros economistas, como Édgar Robles, director del programa de posgrado en Economía de la Universidad de Costa Rica (UCR) y exsuperintendente de Pensiones, han dicho a la prensa que un default, como se conoce también a la suspensión de pagos de un gobierno, no es algo inminente en el caso costarricense.
Y otro más, creen que la cesación de pagos del Gobierno ocurriría en algún momento del 2021 o del 2022 si no acude al Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de un crédito de $1.750 millones (con desembolsos de $750 millones al año durante tres años) con mejores tasas de interés y más plazo para pagar, además de que, de la mano del Fondo, ven la posibilidad de que el país recupere la credibilidad y la confianza de los inversionistas, escenario en el que el Gobierno, afirman, podría volver a colocar más deuda en las bolsas internacionales, con mayor éxito.
El Poder Ejecutivo tiene en el limbo esa probabilidad de ir al FMI y durante las últimas semanas sus autoridades, como el ministro de Hacienda, Elian Villegas, se han negado a detallar si el Poder Ejecutivo insistirá al país en irse por ese camino, tal y como sucedió en un principio, antes de que el presidente Carlos Alvarado decidiera, ante el rechazo popular, retirar de la mesa una propuesta de recortes del gasto y de aumentos de impuestos que iba a plantear al Fondo antes de que terminara el 2020.
El debate sobre las posibilidades de que el país caiga en default está abierto y los expertos no logran un consenso sobre qué tan reales son las probabilidades de que Costa Rica sufra un proceso de ese tipo.
Mientras tanto, usted debe estar informado sobre las causas, consecuencias y perspectivas que enfrentaría el país en caso de acercarse demasiado al abismo financiero. En adelante le presentamos la radiografía de un default para que la examine en profundidad.
¿Qué es y cómo se llega a un default?
Según el blog "Economía para todos" del profesor Eduardo Martínez, de la IESE Business School, de la Universidad de Navarra, España, es incorrecto decir que un país entra en default, pues los que caen en esa situación son los gobiernos cuando dejan de pagar la deuda soberana vencida, en referencia a la deuda externa, y los intereses que devengan los acreedores.
Default no es lo mismo que insolvencia o quiebra, de acuerdo con el diccionario económico de Expansion.com, medio español especializado en finanzas, por lo que no es correcto afirmar que un gobierno quiebra cuando entra deja de pagar la deuda pública.
El economista y académico Daniel Suchar, indicó que un default se puede explicar como la carencia de capacidad de pago frente a un compromiso de deuda externa, es decir, que el Gobierno no tiene la plata para cumplir con sus compromisos con los acreedores.
"Pasa lo mismo que cuando una persona no le paga al banco. El acreedor te mete una multa, por otro lado no te va a seguir prestando y vas a quedar manchado a nivel internacional y a nadie más le vas a poder pedir prestado", expuso.
¿Sería la primera vez que Costa Rica caería en un default?
El país ya conoce el agrio sabor de estar en una situación de impago de la deuda del Gobierno. La última vez que cesó el pago de la deuda fue en el periodo 1983-1984. Esa es, precisamente, la última gran crisis económica que el país recuerda con efectos devastadores sobre el sector productivo y los índices de escolaridad, de acceso a empleos de calidad y de desarrollo humano, entre otros.
¿Qué tan cerca está Costa Rica de trastabillar en el pago de la deuda?
Como ya se ha dicho, abundan los criterios sobre lo cerca o lo lejos que está el Gobierno de Carlos Alvarado de verse en la obligación de no pagar más su deuda.
Para Daniel Suchar, lo cierto en el panorama financiero del Gobierno es que está en una carrera contra el reloj cada mes que pasa. Y, si por la víspera se saca el día, el economista considera que las acciones para impedir un default serían de último minuto.
"Muchas veces, de forma muy jocosa, hablamos de la ‘Saprihora', o lo mismo, jonrón con bases llenas en la novena entrada en beisbol. Eso quiere decir que se está buscan una esperanza de último minuto para no perder o ganar el partido. Y, en realidad, unas finanzas públicas muy sanas, lo que deberían es estar buscando ganar el partido antes de que se acabe el primer tiempo y no estar corriendo hacia el final. Esa ha sido la norma en Costa Rica, cuando, en realidad, debería ser la excepción", ejemplificó.
A principios de noviembre el presidente ejecutivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Rodrigo Cubero, afirmó que el país no está "ni cerca" de caer en el cese del pago de su deuda, entre otras razones, porque estas son de más largo plazo, el país cuenta con financiamiento externo con organismos multilaterales, y porque en el mercado interno se siguen comprando los bonos del Gobierno.
El ministro de Hacienda, Elian Villegas, ha dicho que los analistas financieros que mencionan la posibilidad de un default son "agoreros" y "vendedores de miedo". También ha reiterado públicamente que el Gobierno enfrenta hasta ahora con holgura sus compromisos financieros.
En noviembre el Gobierno contó con $233 millones para pagar vencimientos de deuda, con lo que dio por cerrado ese capítulo al menos durante lo que resta del 2020, pero también ha notificado sobre dificultades para
¿Cuáles son las consecuencias de un cese de pagos?
Suchar indicó que una de las consecuencias que sufriría el país completo en caso de que el Gobierno cese los pagos de su deuda, es un aumento sustancial en las tasas de interés que pagan por sus créditos propios, debido al aumento en el riesgo país que trae consigo quedarle mal a los acreedores de la deuda soberana.
"Quiere decir que, como no tenemos la capacidad de pago como país, esa misma incapacidad la vamos a tener como sociedad", explicó.
En mayo de este año Argentina cayó en default; según el gobierno, como consecuencia de la ralentización de la economía por los cierres obligatorios para impedir una mayor expansión del COVID-19. Entre las implicaciones de ese hecho estuvo la inevitable negociación con los acreedores del Gobierno.
El país propuso a los tenedores de bonos un incremento en los rendimientos, es decir en la tasa de interés que perciben por su inversión y les ofreció además, para obtener una prórroga, otorgarles un cupón adicional relacionado con el comportamiento de las exportaciones, específicamente las del sector agrícola.
En el 2002, la última vez que Argentina había caído en default, otra de las consecuencias que sufrió el país fue que se cerró el crédito para las empresas en los mercados financieros internacionales, por lo que tuvieron menos capital de trabajo y, por lo tanto, cayó la producción con el consecuente impacto en las finanzas del Gobierno, que perdió ingresos por concepto de recaudación de tributos ligados a las ventas.
Al extrapolar el caso argentino a Costa Rica, es fácil percatarse del fuerte impacto que sufría el sector privado costarricense y, sobre todo, el que está ligado a las exportaciones, que tienen un peso de un 35% en el producto interno bruto de acuerdo con la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).
Durante la crisis de principios de la década de los 80, en Costa Rica los efectos más claros fueron la rápida apreciación del precio del dólar con respecto a la del colón y un treponazo en la deuda del Gobierno hasta alcanzar un 160% del PIB. Hubo racionamientos pues el país carecía de recursos para importar algunos alimentos básicos para satisfacer la demanda interna.

¿Cómo les fue a otros países en sus defaults?
Daniel Suchar comentó que a Brasil (diez defaults en su historia reciente) y Venezuela (11 defaults), no les ha ido nada bien tampoco cuando han decidido suspender los pagos de su deuda.
"No les ha ido bien porque al final tienen que buscar alguna alianza con algún ente que les quiera prestar, o con algún país que les quiera prestar. El ejemplo más claro es Venezuela, que ha tenido que ir a buscar amigos en la geopolítica, llámese Rusia, India o China, cuyos propios gobierno le han prestado plata al país por una conexión ideológica.
"Pero el gobierno se ha visto en la necesidad de hipotecar una parte del país, como la franja petrolera del Orinoco. Son cosas extremas, pues los países además sufrido devaluaciones importantes de sus monedas, han tenido hiperinflaciones y sus economías se han descalabrado", comentó el economista.
Fuera de la región hay otro país que puede contar los sacrificios que tuvo que hacer para salir del default. Se trata de Grecia, la cuna de la democracia y de la civilización occidental.
Esa nación europea no pudo pagarle $1.600 millones al Fondo Monetario Internacional en el 2015, por lo que la Unión Europea decidió lanzarle un salvavidas después de obligar al país a hacer severos recortes en el gasto público y a una fuerte subida en la carga tributaria. Entre el gasto que el gobierno helénico tuvo que recortar por fuerza estuvieron las pensiones con cargo al presupuesto.
A pocos días de haber caído en el impago de la deuda el gobierno griego ordenó el control de capitales. Lo que en América Latina se conoce como un corralito. Esto es la restricción impuesta a la ciudadanía en el acceso de sus dineros depositados en el sistema bancario para impedir un colapso de este ante la incertidumbre de los ahorrantes por la crisis.
El término corralito se acuñó en Argentina en el 2001, cuando el país también cayó en default y el gobierno tomó la decisión de ordenar la restricción. En el caso griego, el gobierno impuso un límite de 60 euros a los retiros diarios que cada persona podía hacer de los bancos donde tenía sus ahorros, además de prohibir a los ciudadanos mover sus dineros a cuentas en el extranjero.
El corralito impidió a que las empresas hicieran transacciones diarias superiores a los 5.000 euros, mientras que las transacciones superiores a los 200.000 euros tenían que pasar primero por un comité para su revisión. También se prohibió el cambio de cheques por efectivo.