¿Quién es Tomás de Camino? Un artista con cara de científico
Actualmente trabaja en la creación de un laboratorio de medios
(CRHoy.com).-Él es una persona realmente interesante: un científico, pero a la vez, todo un artista en el amplio sentido de la palabra, además de informático y deportista.
Es Tomás de Camino Beck, director de la Escuela de Sistemas Inteligentes en la Universidad Cenfotec.
Y este es el extracto de una entrevista que da algunas pinceladas de la vida de este apasionado por lo que hace, trata de llevar la ciencia cada día un poco más cerca a todos y explica de manera amena conceptos de la vida cotidiana vistos desde el ojo científico.
¿Cómo es un día típico de don Tomás?
En realidad en un día normal hago muchísimas cosas, creo que es un poco por ser una persona tan dispersa, soy así, hago cosas, dejó de hacerla, hago otra cosa y me voy saltando rápido de temas, voy haciendo como en paralelo, como unas 4 cosas a la vez.
Por ejemplo, estoy programando algo que me interesó, porque quiero aprenderlo, lo vi y quiero probarlo yo mismo. Entonces estoy programando, en media hora me pongo a programar una cosa, a ver si me sale; de repente resulta que tengo que terminar un documento de algo, entonces me siento a hacerlo.
En eso me llega un mensaje diciendo: Tomás es que necesitamos aquel programa del curso de no sé qué cosa y lo hago.
En el día estoy constantemente cambiando y haciendo un montón de cosas.
¿Qué tipo de arte hace?
Tengo mis instrumentos, mis guitarras, estoy constantemente componiendo alguna pieza pequeña y trabajando con algunos otros artistas desarrollando y produciendo música.
Mi vida es como arte, ciencia, tecnología y deporte y las practico todas de manera muy apasionada, todo lo hago de forma muy creativa; siempre tratando de crear y construir algo.
¿Cómo empezó su pasión por la música?
Cuando era muy pequeño, mi padre siempre escuchaba mucha música y en algún momento dijo: mira, yo creo que es sería bueno que ustedes aprendan a tocar en un instrumento.
En ese tiempo vivíamos en Venezuela con mi familia y fui a una audición para ver si me aceptaban y me aceptaron en la Escuela de Música, ahí aprendí a tocar la viola, creo que tenía 7 u 8 años.
Empecé como intérprete de música clásica, estuve en una orquesta, pero en general, me gusta todo tipo de géneros, aunque el rock es con el que me siento más afín y con la música electrónica.
¿Cuéntenos sobre su faceta musical?
He tenido muchas bandas, toqué en lugares como Jazz Café, he sacado música grabada con algunas de estas bandas y después cuando me fui a Canadá a estudiar, también me hice una banda con los colegas del departamento de matemáticas y tocábamos en fiestas, en algunos cafés y eventos de blues.
Al regreso al país siempre he estado involucrado de alguna manera con la música, casi me dediqué más a la producción musical, a trabajar con artistas, grabarlos, hacer ingeniería de sonido y mezcla, he grabado muchísimos discos y he producido música de un gran número de artistas de Costa Rica y Centroamérica.
Sigo trabajando con ellos los fines de semana, me pongo a grabar con estos músicos.
¿Cuándo comenzó en el mundo de la computación?
Mi padre y mi madre siempre me regalaron computadoras, he programado desde muy pequeño, primero empecé con Basic, porque el Atari 2600 tenía el programa y después mi papá me regaló una Sinclair ZX81, que era una computadora de los años 80s.
Luego aprendí Fortran, Cobol, ese tipo de cosas, fui muy autodidacta siempre, y en aquella época si uno quería aprender, no había YouTube, en ese momento era tomar un libro y aprender el manual que venía con la computadora para aprender a programar.
Desde entonces estoy metido en cuestiones tecnológicas y musicales, desde muy pequeño la parte del arte por un lado y la tecnología por otro, han estado presentes en mi vida.
Siempre he pensado que el arte, la tecnología y la ciencia en realidad nunca han estado separados.
¿Cómo enfrenta los retos?
Tengo que estar ocupado para estar pensando, a veces estoy haciendo algo, pero en realidad estoy pensando en otra cosa y esa otra cosa es resolver un problema o algo que me tiene intrigado.
Definitivamente, me gustan las cosas complicadas y complejas, cuando encuentro algo difícil me dan más ganas de tratar de seguir, entenderlo y resolverlo.
Cuando me quedo metido con alguna idea, me queda en la cabeza y lo voy resolviendo mentalmente hasta que le encuentro solución.
Usted ha brindado información analítica sobre la pandemia, ¿cuál cree que es su aporte?
Empezando la pandemia en marzo del 2020, un conocido, César Barrantes, me dijo: Tomás, vos sos experto en modelos de epidemiología y le dije sí, pero hace rato que no me dedico a eso; desde que termine el doctorado ya había pasado un tiempo, pero sí sé de esas cosas, me dijo: me gustaría hacerte una entrevista para ver qué pensás.
Entonces eso como que me volvió a meter en el área un poco para saber lo que estaba pasando y después, el ver una discusión sobre la pandemia que carecía de los elementos analíticos que normalmente deberían estar.
Decidí involucrarme como un ciudadano libre a tratar de contribuir con el proceso; tengo un buen amigo en la Universidad de Illinois: Santiago Núñez, con él comenzamos a trabajar juntos, porque uno necesita siempre un par académico cuando uno propone una idea para tener un contrapeso; no es que uno lo sepa todo, es que uno es capaz de construir propuestas y después discutirlas con otras personas para tratar de mejorarlas.
De ahí terminé haciendo trabajos para la OPS, consultorías sobre Covid y de modelos epidemiológicos. Algo que hice con Santiago fue calcular la ocupación hospitalaria, eso le sirve a la Caja y le permitía estar preparada.










