¿Quién es don Édgar? El periodista de gran trayectoria que se “viralizó”
Esposo, padre y abuelo
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(CRHoy.com) Cuatro terremotos, incontables sucesos, tres crisis económicas, el atentado de La Penca y la pandemia COVID-19 son algunos de los hechos noticiosos nacionales y mundiales en los que Édgar Fonseca Monge ha sido testigo de primera fila.
A nivel internacional; la caída de la dictadura de Anastasio Somoza en 1979, la Visita del Papa San Juan Pablo II a Cuba y la invasión de tropas militares estadounidenses a Panamá, en 1989, son hechos que este periodista ha vivido, sufrido y a los que les ha dado cobertura.
Don Édgar es toda una escuela del periodismo nacional. Fue el director, por 11 años, del periódico Al Día. Sus 45 años de carrera los ha caminado a paso firme. Estudió comunicación en la Universidad de Costa Rica (UCR) y en cuanto se graduó fue contratado en el noticiero La Palabra, "ahí era asistente de grandes periodistas".
A él le correspondía escribir las noticias en la pizarra del antiguo edificio de Radio Monumental en el centro de San José. Ahí, a tres metros de altura, miraba hacia abajo y observaba a la gente expectante por conocer la información que iba construyendo letra por letra. "Entendí el poder y responsabilidad del periodismo, eso me marcó", recordó Fonseca.
Sin imaginar lo que la vida le daría a nivel profesional, don Édgar recuerda que cuando era niño, allá en su natal Aserrí, repartía los periódicos en los que años después aparecía su firma (La Prensa Libre y La Nación). "Como decía una semblanza que me hicieron, pasé de repartidor de periódicos a director de un medio", agregó.
A los tres días de casado tuvo que tomar un avión con otros colegas para ir hasta Ciudad de Guatemala a cubrir el terremoto en el año 1975. "Mi luna de miel acabó con ese terremoto, tenía solo tres días de haberme casado. En ese momento, mi señora y mi familia, comprendieron lo que significa esta profesión", dijo.

Conoció al Papa San Juan Pablo II.
Por más de 25 años trabajó para La Nación en donde "quemó" todas las etapas. Fue reportero, redactor, jefe de información y jefe de redacción.
Es uno de los sobrevivientes del atentado en La Penca (en un campamento militar en Nicaragua). El 30 de mayo de 1984 él estaba ahí, justo en donde tachuelas y clavos volaron tras la explosión de una bomba casera que provocó la muerte de siete personas y dejó a otras 22 con heridas importantes, uno de ellos fue don Édgar.
Viralizado
En el gremio periodístico es uno de los profesionales más respetados y queridos; sentimientos que además ha despertado en la opinión pública gracias su participación diaria en la conferencias de prensa en Casa Presidencial donde se actualizan los datos sobre la pandemia COVID-19.
Precisamente -en medio de esta situación- es que muchos costarricenses conocieron a don Édgar. Cuenta que recibe muchos mensajes de gente que le sugiere preguntas, le agradecen su trabajo y le hacen críticas "que tomo con toda seriedad", agregó.
Sabe que hay "memes" sobre él y dice -casi que con timidez- que no esperaba esta reacción de la gente. "¡Trato de encontrarle respuestas a esto!", dice, refiriéndose a cómo la gente se ha "familiarizado" con él y cómo hasta lo imitan en Pelando el Ojo. Y sí, ya él vio el TikTok que le hicieron.

Junto a Daniel Ortega, actual Presidente de NicaraguaY sí, ya él vio el Tik Tok que le hicieron.
Don Édgar es muy puntual y vive muy cerca de Casa Presidencial, por eso – casi siempre- es el primero en llegar al auditorio.
Su caballerosidad lo distingue, su respeto se siente y su profesionalismo va impreso en cada una de sus intervenciones. "
"Algunos dicen que las conferencias son "un show" pero el verdadero show sería si dejamos ese auditorio vacío, porque nuestra presencia supone que vamos a preguntar, a insistir, a comunicar. A veces son preguntas bien logradas y a veces no, pero esta realidad nos demanda el compromiso transparente de informar", insiste.
Se acogió a su pensión desde hace dos años, pero sigue ejerciendo la profesión desde su trinchera. Considera que la credibilidad es el tesoro más valioso de un periodista, entre otras virtudes y aprendizajes.
Es un hombre de familia, muy creyente en Dios y un abuelo amoroso. Un "señor" en todo el sentido de la palabra.