¿Qué tiene que ver Yemen con el aumento de tensiones en Medio Oriente?
La región vive nuevas dinámicas generadas por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca
"Estados Unidos bombardea bastiones rebeldes en Yemen", "Trump dice que hutíes serán aniquilados", "Rebeldes de Yemen reivindican cuarto ataque contra buques de Estados Unidos". Estas noticias recientes reflejan el incremento de tensiones en Medio Oriente, con Yemen como uno de los focos clave para comprender qué está sucediendo.
Según el analista Carlos Murillo, la reactivación del conflicto en Yemen está principalmente vinculada a la nueva política de la Casa Blanca con Donald Trump, que reafirmó su apoyo a Israel en el conflicto contra la Franja de Gaza.
"Los ataques de los hutíes se reactivan porque era manifiesto que Israel iba a reiniciar las operaciones militares en Gaza y por la retórica desde la Casa Blanca de que iba a replantear todo el escenario de Medio Oriente", explica Murillo.
Para el académico, es evidente que los ataques de los rebeldes hutíes contra buques de Estados Unidos no se explican solo por la situación interna de Yemen, sino por un juego de poder más amplio en la región.
Los hutíes forman parte de la red de aliados de Irán en Medio Oriente y operan en conjunto con Hamás en Palestina y Hezbolá en Líbano.
Estos grupos se oponen a la presencia de potencias occidentales en la región, así como al poderío de Israel y Arabia Saudita.
El accionar coordinado regional de los aliados de Irán queda en evidencia cuando se observa que la mayoría de los ataques hutíes ocurren en el mar Rojo y no dentro del territorio yemení.
Incluso, Donald Trump ha centrado sus declaraciones recientes sobre el conflicto en Yemen en el papel de Irán.
"Irán debe detener el envío de estos suministros INMEDIATAMENTE. Que los hutíes peleen por sí solos. De cualquier manera pierden, pero de esta manera pierden rápidamente", publicó Trump en su red Truth Social esta semana, enfatizando su visión sobre la influencia iraní.
Para Murillo, no hay duda de que Irán juega un papel clave: es una potencia regional con ambiciones hegemónicas, heredera del imperio persa y en constante rivalidad con Turquía y Arabia Saudita.
"Irán no busca restablecer el imperio persa, pero sí consolidar su influencia en Medio Oriente para protegerse de sus principales adversarios", dice el analista.
Un conflicto de larga data
La guerra en Yemen estalló en 2014 y, desde entonces, ni los rebeldes hutíes ni el gobierno han logrado mantener el control total del país.
Los hutíes son una milicia chiita que controla alrededor del 30% del territorio de Yemen, especialmente en la región sur, con acceso al mar Rojo.
El movimiento surgió en la década de los 90 como una respuesta a la corrupción del gobierno y a la opresión de la comunidad chiita por parte de la mayoría sunita.
Tanto chiitas como sunitas son ramas del Islam que se dividieron tras la muerte de Mahoma por una disputa sobre su sucesión: los sunitas apoyaron a los compañeros más cercanos de Mahoma, mientras que los chiitas defendieron el liderazgo de su familia. Con el tiempo, estas diferencias se profundizaron y, junto con factores geopolíticos, han generado tensiones y conflictos en varios países como Irak y Siria.
Según estimaciones, los chiitas representan cerca del 35% de la población de Yemen, mientras que los sunitas constituyen el 65%.
En 2015, los hutíes tomaron la capital, Saná, y obligaron al entonces presidente, Abdo Rabu Mansur Hadi, a huir. Su avance fue frenado por una coalición militar liderada por Arabia Saudita, principal líder sunita del mundo islámico. Desde entonces, el conflicto suma más de 150.000 muertos y miles de heridos. En 2022, se alcanzó una tregua frágil, pero el conflicto sigue.
El gobierno internacionalmente reconocido de Yemen es el Consejo de Liderazgo Presidencial, con sede en Arabia Saudita. Sin embargo, la mayoría de la población vive en territorios controlados por los hutíes, donde el grupo recauda impuestos e imprime su propia moneda.
Para Murillo, la situación en Yemen es representativa de lo que ocurre en varios países de Medio Oriente, donde conflictos de larga data han generado países fragmentados tanto política como religiosamente, con gobiernos débiles sometidos a las dinámicas de las potencias regionales.