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Pertinencia de la Educación Religiosa en el sistema educativo costarricense

Al contrario de lo que muchos piensan, los estados confesionales no son pocos. En una búsqueda rápida en internet logré identificar unos cincuenta, por lo que la confesionalidad del Estado costarricense no es la excepción que confirma la regla. ¿Es pertinente la presencia de una asignatura denominada Educación Religiosa en el sistema educativo costarricense? Desde mi punto de vista sí y mucho. Ello porque pueden encontrarse razones históricas, legales, pedagógicas y pastorales.

Así las cosas, por ejemplo, la Ley Fundamental de Educación en sus artículos 13 y 14 referentes a la educación primaria y secundaria respectivamente, expone como finalidad de ambas el "cultivar los sentimientos espirituales, morales y religiosos, y fomentar la práctica de las buenas costumbres según las tradiciones cristianas" y "afirmar una concepción del mundo y de la vida inspirada en los ideales de la cultura universal y en los principios cristianos".

Desde el punto de vista pedagógico y didáctico, la Educación Religiosa contribuye a la formación integral del ser humano, pues toma en cuenta una dimensión que otras disciplinas dejan de lado: la inteligencia espiritual. Rodríguez, T. (p.15, 2013) define la inteligencia espiritual como "la capacidad de encontrar un sentido profundo de la existencia, situándose uno mismo con respecto al cosmos y así meditar sobre el significado de la vida, la muerte y el destino final del mundo físico y psicológico. Al estar por encima de los demás tipos de inteligencia, tal como los sostiene Covey (2005) y Torralba (2010), es una especie de dinamismo que mueve al ser humano a buscar la plenitud, al perfecto desarrollo de todo nuestro ser, a la profundidad y al sentido de lo que hacemos, padecemos y vivimos". Bajo este contexto, la Educación Religiosa ofrece un espacio oportuno para que el estudiantado, bajo la guía de un docente cualificado, tenga la oportunidad de reflexionar sobre el sentido de la vida desde un marco de referencia basado en valores humanos y cristianos.

En una sociedad muchas veces descrita como "light" (escasa profundidad de pensamiento) y utilitarista (sirve lo que es útil), en la que la indiferencia hacia lo noble, lo bello y justo es el pan de cada día, la Educación Religiosa ofrece la oportunidad de discutir otros puntos de vista basados en los valores del "amor al prójimo", el "bien común", "la trascendencia humana", "la sexualidad como lenguaje y manifestación de la afectividad", "la ciencia y la tecnología al servicio del ser humano" y muchos otros aprendizajes emergentes que dependerán del contexto del estudiantado, la creatividad y experticia del docente y del apoyo de los padres y madres de familia.

Desde mi punto de vista, los grandes enemigos que posee la Educación Religiosa en Costa Rica son cuatro: a) el desconocimiento del programa de Estudio por parte de quienes lo perciben como una forma de proselitismo católico o instrumento catequético (nada más alejado de la realidad); docentes poco comprometidos con la asignatura (pobre o ninguna formación, escasa creatividad, copia y/o compra de planes de estudio); c) escaso apoyo de la jerarquía católica (abandono de la dimensión pastoral y evangelizadora de la Educación Religiosa); d) el escaso apoyo de los padres y madres de familia (envían la carta como respuesta a la ley del mínimo esfuerzo aplicada al proceso de aprendizaje de sus hijos e hijas).

El espacio de ochenta minutos (primaria) o cuarenta minutos (secundaria) de la asignatura de Educación Religiosa, es probablemente el único momento de la semana en la que nuestros niñas, niños y jóvenes escuchen alguna referencia a la divinidad y a los valores trascendentes del ser humano, esto porque los padres, madres o encargados hace tiempo que renunciaron a ser los primeros educadores en la fe de sus hijos e hijas.

La Educación Religiosa posiblemente sea la única oportunidad para cultivar de alguna manera la inteligencia espiritual de nuestras jóvenes generaciones. Mas que cuestionar la presencia de esta asignatura en el sistema educativo costarricense, lo que se requiere es revalorarla como un espacio que contribuye a la formación integral del estudiantado, ayudándole, entre otras cosas, desde un enfoque de valores humanos y cristianos a descubrir un sentido trascendente para su vida.

Asesor E.R. MEP

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