Opinión: Trabajadores sindicalizados deben desobedecer a sus líderes
Los sindicatos tienen una función importante y es la de defender la dignidad del trabajador, cuando sus líderes en lugar de eso recurren a lo que se percibe más como extorsión, ahí es cuando han perdido el norte. Es en estos momentos cuando los trabajadores sindicalizados deben ser astutos e identificar si están siguiendo una estrategia efectiva o si están siendo llevados hacia el fracaso.
Desde que tengo memoria el país tiende a tener opiniones dividas en temas de huelgas y manifestaciones, sin embargo la tendencia ha sido a siempre dar valor a las molestias de los sindicatos y buscar un lugar común en las negociaciones. Sin embargo la lectura del coyuntura ilustra un país cuyo gobierno, por primera vez, es visto como un gobierno ''de izquierda''. Donde de los movimientos en contra del TLC y otras luchas de esa índole finalmente pusieron a un referente en casa presidencial. Adicional a esto la comunicación fue revolucionada por las redes sociales y esto implica sapiencia y astucia para manejar la imagen de un movimiento, gremio, etc. No se puede seguir las estrategias de décadas pasadas en esta materia y esperar tener la misma eficacia.
La realidad es que sectores como BUSSCO, Patria Justa y otras agrupaciones de dirigencias sindicales se han puesto caprichosas bajo la ilusión de tener a dos partidos abiertamente con ellos en la Asamblea Legislativa, más considerando que esos dos partidos son la segunda y tercera bancada de mayor tamaño en el congreso. La exposición por lo tanto ha sido amplia y esto ha permitido que gran parte de la sociedad civil se haya vuelto más escéptica de los alcances de la agenda de estas agrupaciones. Los líderes sindicales han "sobrepolitizado" a los distintos sindicatos y por ende la simpatía idiosincrática que estos agremiados siempre han tenido ha mermado de manera veloz.
La astucia de algunos actores de la derecha costarricense ha sido tal que se evidenció el peso que tienen los salarios públicos sobre la desigualdad social, esto hace que las grandes mayorías miren con recelo posibles privilegios que le adjudiquen al sector público, la respuesta de la dirigencia sindical fue insensata, se mostró indignada y amenazada y se alió con dos partidos políticos que pasaron de ser testimoniales a ostentar verdadero poder: uno afiliado con la izquierda autoritaria regional y otro es el partido de gobierno que goza del amplio rechazo de los costarricenses.
Finalmente estos sectores lejos de aprovechar que tienen al gobierno históricamente más cercano a ellos, han recurrido a bloqueos y al discurso de odio. Lejos de aprovechar su ventaja para sentarse en la mesa y negociar con fuerza, están tirando a la basura todo su capital político con tal de avanzar la agenda de izquierda de sus dos aliados (PAC y FA) ya que ésta resuena con la cúpula que resulta ser su dirigencia. La realidad es que este país está al tanto de que se necesitan reformas estructurales en el Estado, y los trabajadores sindicalizados de bien deben ser patrióticos y saber negociar lejos de seguir a la cúpula que los mal representa y les extermina la remanente simpatía que ostentaban. La brújula política apunta a una clara oposición a paquetes de impuestos, a una necesaria reestructuración del régimen salarial y a volver a enfatizar al estudiante y al asegurado sobre el burócrata; si trabaja en el sector público y realmente tiene el bienestar del país en su corazón, que estoy seguro es el caso de la mayoría, no se deje manipular y exija ser bien representado.
David Rodríguez Suárez