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Opinión: ¿Por quién votar?

Por Miguel Angel Rodríguez | 29 de Ene. 2018 | 4:32 am

Cuando camino por nuestras calles, visito alguna institución por algún trámite o voy con Lorena a un restaurante, muchos se me acercan para preguntarme por quien votar.

Comparto con Ud. amable lector la respuesta que he dado a esas amigas y amigos.

Lo primero que les comento es que como decía don Aristides Calvani: "Gobernar es difícil y gobernar en democracia es más difícil" Por ello conviene escoger bien.

Hay por quien votar

En primer lugar les señalo que hay por quien votar. Se presentan una candidata y doce candidatos, y no podemos decir que todos son iguales. Nos han presentado en la campaña muy diversas características. Es falsa, muy falsa, la afirmación de que todos son iguales porque todos son políticos. Claro que no todos los políticos son iguales. En cada actividad humana hay personas muy diferentes. Si uno requiere a alguien de la inmediata familia para encargarle alguna tarea determinada, no da lo mismo escoger a cualquiera. Algunos tendrán mayores habilidades y conocimientos para llevarla a cabo. Igual pasa con la selección de Presidente, Vicepresidentes y Diputados.

Si me gustaría un candidato diferente a los trece que tengo como opción, debo participar más, no menos, en política para influir en su selección.

Se debe votar

Ya hace 2500 años Sócrates nos adelantó la razón fundamental por la que debemos participar en los asuntos públicos con una muy sencilla explicación: "si yo no participo otro lo hará por mí, y puede darse un resultado peor al que se daría si yo hubiese intervenido". Todos somos responsables por la marcha de nuestra nación, no debemos rehuir esa responsabilidad y debemos ser dignos herederos de nuestros antepasados que con recursos y conocimientos mucho menores nos legaron la democracia que disfrutamos.

Los conocimientos del candidato

Para escoger candidato conviene analizar sus conocimientos. Claro que ningún candidato puede tener todos los conocimientos, pero es importante que el futuro presidente tenga un amplio espectro de información y la capacidad para evaluar las propuestas que le hagan los especialistas de diversas áreas. Además, me debería interesar que mi candidato tenga un buen entendimiento en las tareas de gobierno más importante para enfrentar los problemas nacionales que a mí más me interesan.

La experiencia del candidato

Una cosa es el conocimiento teórico y otra la habilidad para aplicarlo. Esta última depende -en casi todos los casos- de la experiencia que se haya tenido realizando tareas semejantes ¿Qué funciones de dirección y ejecución han tenido los candidatos en entes públicos? ¿Cuáles han sido sus realizaciones y sus éxitos o fracasos? ¿Es amplia o muy pobre esa experiencia?

La actitud del candidato

Además de conocimientos y experiencias me interesa la actitud del candidato, su manera y estilo de enfrentar diversas circunstancias El poder es tan peligroso que incluso enferma a quienes lo detentan y les hace perder la humildad y la empatía con los demás. ¿Es impulsivo o reflexivo el candidato? ¿Tiene la capacidad para liderar con valores al equipo de gobierno? ¿Puede negociar acuerdos con la diversidad de fracciones de nuestros actuales congresos tan fragmentados? ¿Siente devoción por la función pública y realmente le importan y conmueven las necesidades de las familias más débiles? ¿Va a imponer un ejemplo de honorabilidad en el desempeño de la Presidencia?

La campaña

Una campaña de ataques a los demás no facilita el éxito de un gobierno que dependerá de la capacidad negociadora del Presidente con diversas fracciones políticas en la Asamblea Legislativa y con muy beligerantes grupos de interés. ¿Cómo ha sido la campaña política de los diversos candidatos? ¿Ha sido propositiva, o mayormente negativa y de ataque a los demás?

El equipo del partido político

No gobierna una persona, gobierna un equipo. Son cientos los puestos de dirección que se deben nombrar en el ejecutivo y en los entes descentralizados. Se deben poder nombrar personas idóneas, y que formen un equipo que armonice y coordine sus acciones. Es nefasto un gobierno con personas que tienen muy diversas visiones y son como bomberos majándose la manguera e impidiendo que se apague el incendio. Yo le di –después- gracias a Dios de haber perdido en 1994 pues eso me dio 4 años más para formar equipo. Eso a pesar de que venía trabajando en mi partido desde 1957 y que estábamos ejerciendo el gobierno para las elecciones de 1994.

¿Tiene el candidato un partido con tradición y membresía capaz de formar un buen equipo de gobierno? Sabemos de experiencia reciente como al PAC -a pesar de haber ya participado como una fuerza muy importante en tres campañas anteriores- le fue muy difícil formar equipo al ganar en 2014

El programa del partido político

¿Tiene el partido de mi candidato un programa de gobierno sólido que proponga soluciones, instrumentos y maneras de cómo alcanzar los objetivos en temas de seguridad ciudadana, empleo, lucha contra la corrupción, infraestructura, educación, salud, y combate a la pobreza? ¿O es un candidato con una posición monotemática que no va a poder hacerle frente a la diversidad de los asuntos que son responsabilidad del gobierno?

Mi resultado

Si quien me pide consejo después de hacerle estas reflexiones insiste, le comparto el resultado que yo obtengo de aplicarlas: mi candidato es Rodolfo Piza, quien mejor respuesta me da a las cuestiones que he planteado.

Claro que en mi caso yo tengo motivos adicionales. Mi gratitud con el socialcristianismo es inmensa, así como lo es también mi afecto a sus dirigentes en todo el país. Además, estoy convencido que el socialcristianismo es la mejor respuesta para enfrentar los problemas del siglo XXI y que encarna los valores de nuestra nacionalidad. Es la mejor solución costarricense y deberíamos aprovechar la posibilidad real de triunfo que nos brinda Rodolfo Piza.

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