Opinión: Apuntémonos a ‘cletear’
Extensas ciclovías recorren el corazón de Santiago de Chile de extremo a extremo. Para incentivar el uso de ese medio de transporte, los habitantes cuentan con mapas en Internet que muestran rutas, estacionamientos, restaurantes y sitios de interés.
Los ciclistas pueden intercambiar información sobre seguridad, tránsito y estado del tiempo. Así la bicicleta no solo se ha convertido en una opción ecológica, sino que ayuda a mejorar la salud de los santiaguinos.
El doctor Ingo Froböse, del Centro de Salud de la Universidad Alemana del Deporte, estudió los beneficios de esa actividad y concluyó que molestias derivadas del dolor de espalda, sobrepeso y otras enfermedades cardiovasculares podrían traducirse en muchos años de salud.
El ciclismo reduce el riesgo de infarto en un 50%, permite quemar hasta 300 calorías por cada 30 minutos de pedaleo, es una alternativa silenciosa y ecológica, el costo por uso de una bicicleta es 100 veces menor al de un vehículo, evita las presas, fortalece el sistema inmunológico, genera endorfinas (las llamadas hormonas de la felicidad), incrementa el líbido y estabiliza el ritmo biológico del cuerpo.
¿Son necesarias más razones para voltear nuestra mirada a ese medio de transporte? En Costa Rica hemos dado algunos pasos. En Caldera, Puntarenas, existe una extensa ruta que bordea la costa y permite a los usuarios pedalear con seguridad.
Cartago implementó el proyecto Movilidad Sana y Sostenible: 100 bicicletas de alquiler permiten a los brumosos andar por el centro de la ciudad. Como parte de la iniciativa, se habilitaron tres estaciones: en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), la Estación del Tren y el Colegio Universitario de Cartago (CUC).
Montes de Oca tiene una ciclovía (aunque los ciclistas deben compartir la calzada con los automovilistas) y Hatillo tiene su propio trazado. También tenemos a Chepecletas, un colectivo fundado en el 2010 que promueve tours por diversas partes de la capital.
Así promueven deporte con lecciones histórico-culturales que permiten al viajero redescubrir nuestra capital. ¿Y si encaminamos algunos esfuerzos para promover cada día más el uso de bicicletas? Así como Chepecletas, Costa Rica Puede Más.