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Reportaje Especial

“Olor a pura vida”: Rosi creó los aromas de Costa Rica y calló bocas con su negocio

Empezó vendiendo tierra en botellitas.

9 de Dic. 2023 | 11:01 am

¿A qué huele Costa Rica? A pura vida, a aire fresco y limpio, a gente amable, a animales libres y a naturaleza. Es difícil pensar en un solo aroma, pero Rosicler Oliva los creó todos, junto a un negocio que ya tiene 10 años.

Su historia es bastante singular y también conmovedora, pues, nadie creía en lo que ella podía lograr y aunque tuvo muchas opiniones negativas, le puso alas a sus sueños.

Ella es licenciada en Comercio Exterior y durante mucho tiempo trabajó en una entidad estatal, donde tenía un buen puesto, un gran salario, pero no era feliz.

"Yo empiezo a pedirle a Dios que por favor me dé una idea para yo poder dedicarme a ella. Pareciera como un cuento de hadas, pero una madrugada escuché una voz que me dijo ‘levántese y escriba todo lo que le voy a decir'. Me levanté y comencé a escribir ‘vamos a poner tierra de tal volcán' y ‘vamos a hacer un producto basado en Costa Rica'", recordó.

Por increíble que parezca, Oliva empezó embotellando tierra y arena de varios rincones de Costa Rica, para venderlos como souvenirs a los turistas. Una amistad le había traído agua del río Jordan embotellada y ella pensó en hacer algo similar, pero con sello tico.

"Lo que hacía era ir a agarrar arena y ponerla en botellitas, iba a las afueras de los parques nacionales y agarraba tierrita. Le ponía una etiquetita y era bien peculiar. Cuando pasó lo del volcán Turrialba que había ceniza por todo lado y hubo varias personas que comenzaron a vender ceniza. Yo decía ‘yo voy a años luz'. Al extranjero le gustaba. Yo decía ‘que se lleven un pedacito de Costa Rica'", detalló.

Ella trabajó un año en silencio, patentó la marca y usó la letra de su apellido y la combinó con la de su esposo para llamar su negocio "OM Souvenir". 

Cuando le propuso el emprendimiento a su círculo cercano, casi nadie la apoyó.

"Me encomendé a Dios y era vendiendo tierra nada más. Nadie me daba mucha pelota y con mi familia en contra. Yo fui una estudiante muy destacada, a los 21 años ya era licenciada. Mi mamá fue la primera que me decía ‘¿usted cree que a punta de botellitas va a vivir?'. Usted estudió tanto, en el colegio, en la universidad y vea ahora'. Ella era una de mis mayores detractoras para que yo renunciara al banco", manifestó.

Tiempo después, "Rosi" vio una idea de una empresa, que soltaba el aroma del café en los trenes de Japón para potenciar las ventas. Eso le prendió una luz en su cabeza, para hacer lo mismo con su negocio que se había estancado. Así que decidió cambiar la tierra que vendía embotellada por ambientadores.

"Yo dije ‘Costa Rica no tiene un aroma que lo identifique. Vamos a crear para darle una identidad a Costa Rica'. Comencé a hacer todo un análisis de qué eran las cosas que representaban a Costa Rica. Yo dije ‘volcanes, la parte indígena, el bosque tropical y las playas'. Los primeros aromas que saqué estaban basados en eso", citó.

Los ambientadores se venden en varios puntos del país y parte de las ganancias, son donadas a proyectos sociales. El material se puede reciclar y por cada 4 botellitas que los clientes entreguen, se les regala una gratis. Hay eléctricos, para carros y en mantras, un papel que se puede recargar con esencias y con un menor costo.

En enero próximo lanzará al mercado difusores eléctricos con carátulas intercambiables, incluso con logos de empresas o personalizados.

"Hemos crecido con mucha perseverancia, alianzas. Yo creo que en la vida uno crece ayudando, crece gracias a las personas. Para nosotros, lo importante son las personas, nos interesa mucho la gente, invertir en ayudar a los demás, invertir en cuidar el medio ambiente", recalcó Rosi, quien es madre de dos chicos, a quienes ha podido acompañar en su crecimiento, siendo una mamá presente.

Con 37 años, esta vecina de Guadalupe dice sentirse plena, agradecida, satisfecha y muy orgullosa, porque su producto tiene una década en el mercado y ha conquistado el corazón de muchos clientes, pero sobre todo porque le hizo caso a su corazón.

Fue difícil, pero yo me llené de valentía. Uno siempre tiene un sexto sentido, la voz de Dios, la intuición, el punto es que uno tiene una convicción interna, de que el producto realmente era bueno. En el momento, uno se siente mal -sobre todo cuando una figura tan importante como mi mamá me dijera eso- pero recuerdo que cuando hice el primer millón de colones con la venta, le bailaba a ella a la par. Mi mamá al día de hoy me dice que yo le di una gran lección de vida (…) Siento mucha gratitud, ganas de seguir haciendo mejor las cosas.

Si usted desea contactarla, puede hacerlo a través de la página en Facebook, haciendo clic aquí, en Instagram, haciendo clic aquí o al teléfono 8373- 3024.

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