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Nuestra agenda fiscal: Tres años de resultados sólidos

Por Agencia | 2 de May. 2025 | 10:56 am

En estos casi tres años de la Administración Chaves Robles, el Ministerio de Hacienda ha demostrado responsabilidad fiscal. Una responsabilidad que no se basa en discursos populistas, sino una construida a partir de la determinación y rigurosidad técnica. Bajo la estrategia "Hacienda en Acción: Trazando la sostenibilidad fiscal", se ha impulsado una transformación que hoy se refleja en resultados tangibles.

Los "resultados pobres" a los que algunos hacen referencia son el reflejo de una ceguera política que no les permite reconocer el sacrificio de los costarricenses. El país ha mantenido balances primarios positivos por tres años de forma consecutiva. La deuda del Gobierno Central ha continuado su tendencia decreciente, al pasar de 61,1% del PIB en 2023 a 59,8% del PIB en 2024. Su perfil también ha mejorado significativamente, reduciendo los riesgos de refinanciamiento y cambiario.

Se cumplió a cabalidad con todos los compromisos heredados. Las metas con el Fondo Monetario Internacional, asociadas al Servicio Ampliado con el Fondo y el Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad, fueron alcanzadas con holgura sin la necesidad de crear nuevos impuestos. Mientras algunos hacen promesas fiscalmente irresponsables, esta Administración entrega resultados medibles y verificables.

Los "resultados pobres" a los que algunos hacen referencia han mejorado la imagen de Costa Rica ante el mundo. Las principales agencias calificadoras de riesgo crediticio mejoraron la calificación costarricense, lo que, junto con la disminución de las tasas de interés (situación que se ha visto reflejada en el comportamiento de la tasa básica pasiva, la cual disminuyó de 6,35% en enero de 2023 a 3,89% en marzo de 2025) ha ayudado a alivianar la presión sobre el endeudamiento de las familias, las empresas y el propio Estado. Todo lo anterior, es una clara señal de la confianza renovada al manejo fiscal de la Administración Chaves Robles. Así, poco a poco, nuestro país se posiciona en el lugar que merece: como un referente de responsabilidad y estabilidad.

Es desconcertante observar cómo, mientras Hacienda trabaja incansablemente por consolidar estos logros, algunos prefieren obstaculizar en lugar de construir. Propuestas para reducir ingresos, trabas al financiamiento en mejores condiciones, junto con una retórica populista que pretende desmantelar, sin pensar en las consecuencias, el esfuerzo de consolidación fiscal que tanto ha costado alcanzar. A esto se suman intentos por debilitar la Ley Marco de Empleo Público o cambios improvisados en sistemas de pensiones, sin un análisis del impacto financiero.

Es fácil criticar desde la comodidad de una curul sin asumir las consecuencias del populismo fiscal. Es más sencillo exigir soluciones sin contribuir de manera responsable y seria. El manejo de las finanzas públicas requiere algo más que discursos vacíos y oportunistas: demanda trabajo silencioso, disciplina y compromiso con el futuro del país, pero sobre todo, jamás ceder a los cantos de sirena de la irresponsabilidad fiscal.

La verdadera sostenibilidad fiscal no se decreta, no se improvisa. Esta se construye día a día con firmeza, con datos y con resultados concretos, no cerrando los ojos a la realidad. La diferencia entre quienes administran con visión de Estado y quienes apuestan al aplauso fácil es abismal: unos aseguran el futuro de Costa Rica; otros hipotecan el porvenir por beneficios cortoplacistas. Nuestro país merece una discusión fiscal seria, a la altura de sus desafíos, de sus aspiraciones, de sus anhelos, no una agenda de trabas disfrazada de "defensa popular".

Los resultados están a la vista: ¡La disciplina fiscal paga, y el futuro de Costa Rica lo agradecerá!

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