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Reportaje Especial

No era buena para las manualidades pero ahora vive de eso

Renunció a su trabajo en el ICE.

Por Yaslin Cabezas | 18 de Ene. 2020 | 12:00 am

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(CRHoy.com) Tatiana Vega nunca había buena para las manualidades… Ni le gustaban, ni tenía la habilidad de su madre para ello. Sin embargo, empezó a diseñar joyería como pasatiempo y eso le permitió renunciar a su trabajo, ganarse la vida a partir de su trabajo manual y estar más tiempo con su hija.

Esta joven trabajaba como publicista en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) cuando se llevó una decepción personal y necesitaba despejarse con algo. Su mamá le dijo que debía ocupar su cabeza "en otra cosa" para que dejara de pensar y sufrir por algo que ya no valía la pena.

"Mi mamá siempre fue de hacer manualidades, pero a mí no me gustaba hacer eso. Un día me dijo: ‘a usted que le gusta andar esos tiliches, haga pulseras‘ y ¡De verdad! Me fui a comprar, sin saber ni siquiera para qué eran las cosas. ¡Nunca he llevado un curso de nada! Llegué ese día a mi casa y me puse a hacer una pulsera, parecida a otra que tenía", aseguró.

Días después, Tatiana llegó a su trabajo con la pulsera que había hecho y sus compañeras quedaron fascinadas y le encargaron varias.

"Yo pensé ‘¡Aquí está el negocio!' Fui haciendo varias y para mí era una entrada extra. Con eso me pagué clases de inglés y me di algunos otros gustos que no podía pagar con mi salario. Nunca me imaginé que a la gente le gustara tanto, porque yo lo empecé a hacer por hobby. Después vi que tenía talento, me nace por inspiración", detalló.

Esta vecina de Escazú decidió llamar su marca "Tabizú" y poco a poco fue ganando popularidad en redes y entre sus clientas y amigas. Sin embargo, seguía con su trabajo en la entidad y mantenía su emprendimiento como un extra. 

"Yo trabajaba en un edificio y recuerdo que veía a la gente hacer deporte en La Sabana y yo todo el día metida en una oficina… Después me casé y tuve una hija. Trabajé 10 años en el ICE", añadió la publicista y mercadóloga.

Tiempo con su hija

Después de que regresó de la licencia de maternidad, Tatiana se lamentaba por no poder compartir tanto con su bebé, así que tomó la decisión de independizarse y dedicarse a la venta de joyería artesanal, todo personalizado.

"Mi esposo trabajaba desde la casa y él era quien cuidaba a la bebé y me mandaba fotos y demás. Yo sufría porque no podía estar con ella y no era una mamá que estaba presente, entonces él me dijo que me tirara al agua y decidí renunciar. Me puse paralelamente un negocio de asesorías de comunicación y ahora estoy con la joyería", indicó.

Con 37 años, Tatiana trabaja desde su casa, maneja su propio tiempo y además, tiene varios puntos de venta en tiendas, pero lo más importante: se siente feliz y realizada. 

"Obviamente hay días en los que entro en crisis porque hay mucho trabajo y muchas cosas pendientes, como en temporadas donde uno siente que va a colapsar… Pero yo me siento feliz y emocionada, sobre todo cuando compro materiales nuevos y llego con ideas para crear. La gente piensa que trabajar en la casa es riquísimo, pero no, es cuando uno más trabaja, porque hay que moverse para que las cosas salgan, porque los clientes no llegan a tocarle a uno la puerta de la casa. Ahora me siento feliz porque puedo compartir esos momentos familiares que no cambio por nada", finalizó.

Si usted desea contactar a esta emprendedora, puede hacerlo a través de la página en Facebook haciendo clic aquí o en Instagram, haciendo clic aquí.

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