Logo

Nieve en el Caribe: El espectáculo navideño en Guácimo que atrae a cientos de visitantes

Por Rebeca Ballestero | 4 de Ene. 2026 | 4:58 pm

Nieve en el Caribe: El espectáculo navideño en Guácimo que atrae a cientos de visitantes

Cada diciembre, una casa en Guácimo de Limón se transforma en un verdadero espectáculo de luz, color y alegría. Detrás de esa tradición está Henry Barrantes Jiménez, un limonense de corazón que, aunque vive en Estados Unidos desde hace 21 años, nunca ha dejado de regresar a su hogar para regalarle a su comunidad una Navidad inolvidable.

Henry es oriundo de Guácimo y, fiel a sus raíces, todos los diciembres vuelve a Costa Rica para llegar directamente a la casa de sus padres. Desde el 2013, ese reencuentro familiar también marca el inicio de una tradición que hoy es ampliamente conocida en la provincia: la Casa de las Luces.

"Esto inició en el 2013 cuando mi mamá me pidió algunas luces y adornos. Y todos los años era un poquito más y más y más, hasta el día de hoy, que esta casa está llena de luz por todos lados", recordó Henry.

Lo que empezó como una decoración sencilla se convirtió, con los años, en una de las atracciones navideñas más visitadas de la zona. Henry decora la casa a lo grande e invita a vecinos, familias y visitantes a reunirse frente al hogar para disfrutar del ambiente festivo, compartir y volver a creer en la magia de la Navidad.

Hoy, la Casa de las Luces recibe hasta 300 personas por día, y su fama ha traspasado las fronteras del cantón.

"Me ha escrito gente de Sixaola, de San José y de Heredia preguntándome si pueden venir. Aquí llegan desde niños hasta adultos mayores. A mí me emociona mucho porque la simulación de nieve realmente es como si hubiera nieve de verdad. Uno ve a las familias hasta brincar y eso lo llena mucho a uno", contó emocionado.

video-0-b1f9c

Un despliegue impresionante

La decoración no solo destaca por su belleza, sino también por la magnitud del trabajo y la logística que requiere. Estos son 10 datos curiosos que revelan la dimensión del proyecto:

  1. La casa cuenta con aproximadamente 150 figuras navideñas.
  2. Incluye alrededor de 20 inflables temáticos.
  3. Se utilizan 300 extensiones eléctricas de distintos tamaños.
  4. Cada día se emplean entre 10 y 15 galones de líquido para nieve artificial.
  5. Funcionan 20 temporizadores electrónicos para el encendido y apagado automático.
  6. Un equipo de cuatro personas trabaja durante seis semanas para dejar todo listo.
  7. La nieve artificial requiere cerca de 15 galones de jabón líquido y 5 galones de alcohol.
  8. Más de 50.000 bombillas iluminan el espectáculo.
  9. Todo el proceso —montaje, exhibición y almacenamiento— toma alrededor de tres meses.
  10. Y sobre el recibo de la luz… "¡mejor se lo dejo a la imaginación!", bromeó Henry.

Cuando termina la temporada, desmontar la decoración es otra historia. Debido a la gran cantidad de material, Henry tuvo que habilitar tres bodegas para almacenarlo todo.

"Se tuvieron que hacer tres bodegas porque es demasiado material", explicó.

Una tradición que vuelve cada año

En redes sociales, el propio Henry anunció que la Casa de las Luces estará abierta hasta este domingo 4 de enero de 2026, fecha que marca el cierre de la temporada. Si todo sale bien, el espectáculo regresará el sábado 12 de diciembre de 2026, como ya es costumbre.

Las decoraciones siempre se encienden el 12 de diciembre y se mantienen hasta el 4 de enero, convirtiéndose en una cita obligatoria para cientos de familias.

Orgullo tico en Estados Unidos

Además de esta tradición navideña, Henry también lleva a Costa Rica en el corazón —y en el paladar— desde Estados Unidos. En Orlando, Florida, es dueño del restaurante Pura Vida Grill, un negocio dedicado exclusivamente a la comida típica costarricense.

"Ahí solo se vende comida tica. Todo, todo lo que se vende es comida tica", afirmó con orgullo.

El restaurante, que tiene dos años de funcionar, es el único restaurante tico ubicado en el centro de Florida, y todos sus colaboradores también son costarricenses.

Entre luces, nieve artificial y sabores tradicionales, Henry Barrantes demuestra que la distancia no borra las raíces y que, cuando hay amor por la familia y la comunidad, la Navidad puede brillar mucho más fuerte.

Comentarios
0 comentarios