Logo

(VIDEO) El desolador hallazgo en el apartamento del sospechoso: el testimonio de la madre de Nadia

Por José Adelio Murillo | 19 de Feb. 2026 | 2:01 pm
playlist-video-0-m1s86k

Marilyn Espinoza, madre de Nadia Peraza, víctima de femicidio en febrero de 2024, reveló en un duro testimonio el impactante estado en que encontró el apartamento donde vivía su hija junto al sospechoso, Jeremy Mauricio Buzano Paisano.

La mujer ingresó al inmueble antes de que el propietario desalojara al sujeto por falta de pago. Para entonces, Nadia ya llevaba semanas desaparecida. La vivienda se ubicaba en Bajo Los Molinos, en San Rafael de Heredia, cerca de un cafetal donde posteriormente aparecieron parte de los restos.

Su relato dibujó un panorama de desorden, abandono y una inquietante falta de higiene, que contrastaba con la esperanza de encontrar a su hija con vida. El testimonio ofreció una ventana a las condiciones en las que Nadia y su bebé vivían y arrojó luz sobre la conducta de Jeremy.

Durante su declaración, doña Marilyn confesó que sospechó que su hija podía estar atada o secuestrada. El primer ingreso al apartamento ocurrió "unos días después de que ella no volvió a regresar a la casa", en referencia a Nadia.

Al entrar, lo primero que observó fue el desorden. "Todo estaba tirado, todo. Todo estaba ocupado. No tenía orden en la casa", afirmó al describir el caos que imperaba en el lugar. Jeremy se encontraba allí en ese momento y su actitud le llamó la atención.

"Él se puso de espaldas a la refri y solo se quedó ahí callado, estaba como nervioso", relató. En ese momento atribuyó esa reacción a su llegada inesperada. El electrodoméstico estaba conectado a la electricidad y ahora la familia entiende ese comportamiento.

Se trata de la misma refrigeradora que fue llevada posteriormente a una vivienda en San Pablo de Heredia, donde aparecieron las primeras partes del cuerpo de la víctima.

La distribución del apartamento, según detalló, era modesta, pero el desorden lo eclipsaba todo. "Tenían un cuartito adentro donde había un mueblecito de ropa y no tenían cama, sino un colchón", indicó.

En la sala había "un sillón grande"; luego, la pila, la refrigeradora, la lavadora y un baño pequeño. Sin embargo, la funcionalidad de estos espacios se veía opacada por el desorden generalizado: "Las cosas estaban todas tiradas en el suelo, todo lo tenían en el cuarto".

La descripción sugiere un ambiente de vida precario y desorganizado, donde las pertenencias no tenían un lugar fijo y la limpieza no parecía ser una prioridad.

En su búsqueda, la madre prestó especial atención a las pertenencias de su hija y de su nieta. La ropa de la bebé se encontraba en el mueble del cuarto, el cual estaba abierto; no obstante, gran parte de las prendas estaba en el suelo.

"La ropa de la bebé sí la tenía… como era la que tenía tirada en el suelo, en frente de la refri", explicó. Lo más perturbador fue el estado de las prendas: "La ropa de la chiquita estaba muy sucia; parecía que la vestían, ensuciaba la ropa y la iban tirando ahí, no la lavaban, y entonces ahí estaba mucha ropa de ella sucia".

La observación no solo evidenció falta de higiene, sino también un aparente descuido en el cuidado de la menor, lo que añadió preocupación a la ya angustiante situación. Para ese momento, la niña ya estaba bajo custodia de Marilyn, pero contaba con muy poca ropa y pertenencias.

En cuanto a la ropa de su hija, encontró "un poco de ropa, nada más, y unos zapatos". También mencionó que Nadia tenía "en la casa también una guanclla que ella había llevado con ropa", lo que indica que no trasladó todas sus pertenencias al apartamento de Jeremy.

Un detalle relevante en su testimonio fue la ausencia de rastros de sangre visibles en el apartamento. Cuando se le preguntó si había observado sangre en algún momento, respondió de forma categórica: "No, señor. No, señor".

Antes de esa primera visita, la madre intentó contactar a Jeremy para preguntar por su hija. Él le dijo que "ya se había resignado, que ya no la esperaba más", una declaración que, en retrospectiva, resulta inquietante.

También le aseguró que había llamado a Nadia y que "me contestó un hombre y me dijo que dejara en paz a la abuela". Esa versión, aunque vaga, sugiere que Nadia podría haber estado con otra persona o que Jeremy intentaba desviar la atención.

La madre regresó al apartamento en una segunda ocasión, aproximadamente "dos o tres días después" de que Jeremy le informara que se había ido de viaje. Para entonces, el estado del lugar era aún peor: "Estaba peor, peor más".

Ese deterioro, sumado a la ausencia de Jeremy, intensificó su preocupación. Además, relató un hecho inquietante ocurrido antes de esa segunda visita.

Un hombre había ingresado previamente al apartamento. "Entraron porque dijeron que había algo que olía muy mal" y sacaron "una bolsa que había ahí, que tenía carne descompuesta". La madre creyó que la bolsa había sido desechada correctamente, pero luego supo que "la había tirado en el cafetal".

Ese hallazgo coincide con la posterior aparición de restos humanos dentro de bolsas plásticas. En el apartamento se realizaron remodelaciones que incluyeron el cambio del piso cerámico en toda la vivienda, así como la pintura de paredes y puertas.

Estas acciones se ejecutaron después de que Jeremy abandonara el inmueble el 6 de abril de 2024. Durante la investigación, el can Bako indicó presencia de olor a sangre humana en el piso del dormitorio y en la pila de la sala-cocina.

Aunque la prueba de Kastle-Meyer dio negativo inicialmente en el piso, tras remover las piezas cerámicas y repetir el procedimiento con el can, el reactivo dio positivo. En la pila, la prueba de Kastle-Meyer aplicada en los bordes arrojó un resultado positivo débil.

La prueba de luminol realizada en el piso del dormitorio y en la parte posterior de la pila, así como en la pared contigua, mostró reacciones positivas de quimioluminiscencia con características de patrones por contacto.

Sin embargo, la prueba de especie humana dio resultados negativos en ambos casos, lo que significa que, aunque había indicios compatibles con sangre detectables por el can, el luminol y el reactivo Kastle-Meyer, la cantidad no fue suficiente para análisis genéticos posteriores.

Comentarios
0 comentarios