Video: Así es la lucha a la que se une el OIJ para defender soberanía tica

Más de 6500 extranjeros fueron rechazados en la frontera

19 de Abr. 2020 | 12:03 am

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(CRHoy.com) La inyección de personal policial, tanto del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como de Fuerza Pública en los diferentes puestos fronterizos del país, ha sido clave para evitar el flujo de personas y con ello, eventuales focos de propagación masiva del COVID-19.

Al día de hoy más de 6500 extranjeros fueron rechazados de ingresar a suelo tico, de los cuáles, alrededor de 2700 se dieron en Tablillas, donde se incorporan los datos de Sarapiquí. Los otros puntos son Peñas Blancas y Los Chiles.

Un equipo de CRHoy.com acompañó a una de las cuadrillas compuestas por policía represiva y preventiva, en el sector de Puerto Viejo de Sarapiquí, donde se reportó un crecimiento del flujo de migrantes ilegales provenientes de Nicaragua.

Ahí, se ha podido establecer que sujetos vinculados a trata de personas -coyotes- utilizan pangas ticas, y les sellan banderas nicaragüenses para poder navegar por el Río San Juan sin ser detenidos por el ejército nicaragüense y así movilizar a los pinoleros que ingresan a Costa Rica.

Agentes de la Unidad de Protección a Víctimas y Testigos del OIJ (UPROV) y de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO), junto con oficiales de la Fuerza Pública de diferentes delegaciones, conforman uno de los comandos de vigilancia de la frontera, específicamente en Sarapiquí, Heredia, con la responsabilidad de vigilar más de 30 kilómetros de franja límite con Nicaragua con la dificultad de tener que velar por decenas de fincas privadas por las que se esconden los extranjeros.

Precisamente en el recorrido que este medio documentó, se llevó a cabo la revisión de una propiedad ubicada en un sector conocido como Remolinitos, paralelo al Río San Juan, que pertenece a un sujeto de apellido Pérez, alias "Gordo", quien tenía a un nicaragüense en su finca, además, una lancha con motor, de nombre "Pura Vida", pero la misma, tenía bandera nicaragüense.

En el interior de la finca, Pérez mantiene al menos 3 aposentos tipo ranchos, con camas y afuera un baño de agujero, además en el atracadero de su panga, los policías descubrieron una cueva de 2 metros de profundidad, usada para esconder "cosas", según dijo.

Durante la inspección de los agentes, se ubican dos personas, una de ellas nicaragüense, quien posee únicamente su documento de identidad de ese país, quien alega que vive ahí porque ayuda "al señor de la finca".

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Difícil acceso

El camino para poder llegar hasta Remolinitos es complejo. La policía debe transitar alrededor de dos horas en una calle de lastre, cruzando posteriormente un camino lleno de montículos de tierra y zacate por los cuáles únicamente se puede movilizar a pie.

Ese trayecto a pie, suma alrededor de 3 horas, y deja ver unas cuántas viviendas de madera en las que habitan cuidadores de ganado e incluso, una pequeña escuela a la que asisten los niños de la localidad, aunque hasta el día de hoy se desconoce si la misma está habilitada o abandonada.

Los grupos policiales se dividen en hasta 4 parejas de oficiales, unos abriendo camino, otros cuidando la espalda, y el resto coordinando las ubicaciones y comunicando los datos de las personas que interceptan a la central policía.

"Se le hace ver a las personas de todo este sector que nosotros estamos aquí prácticamente las 24 horas del día, y que sepan que vamos a seguir patrullando y cuidando esta parte de la frontera porque es evidente el paso de personas desde Nicaragua", destaca Allan Moya del OIJ.

Las vigilancias inician a las 6 a.m por todo el cordón fronterizo hasta llegar a Delta Costa Rica (Isla Calero), donde una vez divisados los movimientos se debe aumentar la presencia policial para que las embarcaciones cargadas de nicaragüenses no puedan atracar.

Cada seis días los equipos deben cambiar para dar descanso y poder cumplir con los lineamientos del Ministerio de Seguridad en el marco de la medida de cierre de fronteras para proteger la soberanía y la salud de los ticos frente a la emergencia del COVID-19.