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(VIDEO) Alcalde de Cartago culpa a indígenas migrantes de colapso de área de pediatría de hospital

Por Ambar Segura | 6 de Ene. 2026 | 2:57 pm

El Hospital Dr. Maximiliano Peralta Jiménez, en Cartago, atraviesa una situación crítica marcada por problemas históricos de infraestructura, falta de equipo y limitaciones en el recurso humano.

Pese a que estas deficiencias han sido señaladas desde hace años por las propias autoridades del centro médico, el alcalde de Cartago, Mario Redondo, responsabilizó a la población indígena migrante del colapso que enfrenta actualmente el hospital.

Mediante un comunicado divulgado por la Municipalidad de Cartago, Redondo indicó que suplica apoyo para área de pediatría del hospital Max Peralta colapsado en este momento por virus respiratorios. Con desconocimiento, atribuyó la emergencia a un aumento significativo de pacientes indígenas que ingresan con menores a zonas que, según afirmó, no son adecuadas para su estadía.

"El alcalde de Cartago señala como urgente revisar la regulación migratoria asociada a la cosecha cafetalera, tomando como referencia las medidas aplicadas durante la pandemia. Una normativa más estricta y organizada permitiría garantizar espacios seguros para los trabajadores y sus familias, reducir la propagación de enfermedades y proteger la salud infantil en comunidades agrícolas", indicó la Municipalidad en el comunicado.

En un video divulgado junto al pronunciamiento, Redondo manifestó:

"Se nos ha llenado de pacientes, particularmente de niños, de población indígena migratoria de Panamá, que tienen virus respiratorios y eso ha colapsado las áreas de atención al punto de que difícilmente se podrá atender niños cartagineses en estos espacios. Estos niños merecen atención especializada, merecen que se les dé una alternativa.

(…) Adicionalmente el llamado para que en adelante este país regule de mejor manera el ingreso de los niños y familiares de los trabajadores agrícolas particularmente que vienen en estas épocas.

Muchos de estos niños vienen acompañando a sus padres que vienen a coger café, se ubican en zonas que no son adecuadas para ellos, se enferman más porque tienen primero un tratamiento epidemiológico distinto al que tenemos aquí en el país.

Algunos vienen sin vacunas, vienen a enfrentar situaciones incómodas, a dormir en situaciones incómodas en una época difícil y eso hace que estos niños se enfermen, congestionen nuestras salas de atención y definitivamente tengan mayores complicaciones, no solo para ellos, sino para los otros niños acá en el país que tienen otro tipo de virus y otro tipo de situaciones epidemiológicas y inmunitarias que debemos de velar.

Creemos que es imperativo que hace adelante la regulación en materia de quienes ingresan o no a trabajos agrícolas de este caso tenga mayores cuidados, cuidado, sino como las que se aplicaron cuando tuvimos el COVID que la regulación fue mucho más estricta a la hora de permitir quienes ingresaban y quienes no".

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Las declaraciones del alcalde se dan en un contexto en el que la población indígena panameña que ingresa al país para la recolección de café cumple un rol clave en la economía nacional, al permitir que las cosechas no se pierdan y que el café costarricense sea exportado.

De acuerdo con datos de exportaciones, el sector agrícola ocupó la segunda posición entre enero y agosto de 2025, con un 17 % de participación y un aumento del 3 %, impulsado principalmente por las exportaciones de café oro (43 %). Este producto fue el segundo con mayor incremento en ese periodo, al alcanzar $120 millones.

El verdadero problema

Más allá de la coyuntura actual, las autoridades del Hospital Max Peralta han advertido desde hace años sobre las limitaciones estructurales del centro médico. En marzo de 2025, el director del hospital, Guillermo Mendieta, expuso la situación crítica de la infraestructura.

Según Mendieta, el hospital alcanzó su máxima capacidad de ocupación hace 25 años. "No se ha podido trabajar porque la infraestructura no nos permite crecer", aseguró. Además, detalló que la construcción de la infraestructura actual inició en 1880 y que desde 1992 no se ha realizado ninguna ampliación.

El jerarca también señaló que las salas de operaciones presentan problemas con el aire acondicionado, lo que obliga a suspender cirugías de forma constante y prolonga las listas de espera. A esto se suma que, aunque el servicio de emergencias tiene capacidad para atender a 60 personas, con frecuencia se concentran hasta 100 pacientes, e incluso algunos deben esperar fuera del hospital.

"El hacinamiento afecta la privacidad y dignidad de los pacientes, exponiéndolos a situaciones incómodas y estresantes, lo que impacta negativamente en su bienestar físico y emocional, retrasando su recuperación", concluyó Mendieta.

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