Una mentira destapó posible nexo de guarda con atroz crimen de turista
Sospechoso, de nacionalidad nicaragüense, vivía en apartamento cercano a donde se hospedaba víctima
Una mentira fue la punta del iceberg que permitió vincular a un guarda de seguridad de nacionalidad nicaragüense con la desaparición y posible asesinato de la turista extranjera Carla Stefaniak.
Se trata de un hombre de 32 años, identificado como Bismark Espinoza Martínez, quien fungía como uno de los encargados de seguridad en el hotel ubicado en San Antonio de Escazú.
En ese sitio, la extranjera de origen venezolano-estadounidense- se había hospedado para pasar su última noche. Antes de abandonar el país, según lo planeado, el miércoles 28 de noviembre. Algo que a todas luces nunca ocurrió.
Cuando fue abordado por las autoridades policiales en primera instancia, Espinoza dio la versión de que observó a la turista abandonar el hotel –con todo y maletas- a bordo de un vehículo tipo taxi a las 5:00 a.m. de ese miércoles.
El nicaragüense armó una trama tal que hasta aseguró haber visto a la extranjera salir con todo su equipaje. Incluso, dijo que fue ella misma la que guardaba sus maletas en la cajuela del automotor.
No obstante, los agentes lograron constatar que eso era falso y consistía en una posible treta para despistar su posible nexo con el asesinato.
"A partir de ese momento, esta persona adquirió un matiz de sospecha. Precisamente, por esa circunstancia, ayer (lunes) en la noche hicimos el allanamiento donde él (Espinoza) tenía su domicilio. El cual, es precisamente el mismo lugar donde se hospedó Carla Stefaniak", indicó Walter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
El sospechoso residía en el apartamento #7 del hotel, mientras la víctima permanecía la noche del martes en el #8.
Esa cercanía habría sido aprovechada por el nicaragüense para actuar con total ventaja sobre la turista indefensa. De momento el móvil no está claro, aunque puede obedecer a un ataque sexual o a un asalto.
En el inmueble alquilado por la extranjera los agentes policiales encontraron –el lunes- rastros de sangre. En las mismas diligencias, se halló el cuerpo –presumiblemente de la víctima- en una zona boscosa a 300 metros de los apartamentos.
La víctima tenía lesiones de arma blanca en cuello y extremidades superiores, además de un golpe contuso en la cabeza. Para tener certeza al 100%, el OIJ espera cotejar las huellas digitales de Stefaniak con las del cuerpo localizado en Escazú. Para este proceso se contará con la colaboración del FBI de EE.UU.
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Padre desconsolado
Carlos Caicedo, padre de Carla, visitó en 2 ocasiones el Complejo de Ciencias Forenses del Poder Judicial. En ambas no pudo realizar el reconocimiento visual del cuerpo de la víctima y arremetió con todo contra las autoridades costarricenses.
Ayer, pasadas las 11:30 p.m. le mostraron los restos encontrados en las inmediaciones del hostal donde su hija se había hospedado. Efectivamente pertenecían a Carla.
Caicedo afirmó que mantenían la esperanza de que su hija estuviera con vida y no se conformaba con las versiones oficiales, él necesitaba ver el cuerpo de su hija para caer en cuenta de que había fallecido. Todavía ayer, en horas de la tarde, mantenía la esperanza de que ella estuviera con vida.
El padre llegó el lunes para acompañar a su hijo Carlos y a un amigo identificado como Greg –quienes llegaron el fin de semana- en el seguimiento a las acciones de búsqueda de Carla.
Antecedentes del caso
La turista vino a Costa Rica el 22 de noviembre y tenía previsto regresar a EE.UU. el miércoles 28. No lo hizo y desde entonces sus allegados no saben qué ocurrió.
La mujer debía tomar un vuelo de regreso al sur de la Florida –donde reside- a la 1:30 p.m. del miércoles. Pero, nunca llegó al aeropuerto pese a que había hecho el chequeo previo con la aerolínea a través de Internet.
Stefaniak viajó a Costa Rica para celebrar su cumpleaños en compañía de una cuñada, quien regresó a EE.UU. el 27 de noviembre por compromisos previamente adquiridos.
De hecho, Carla dejó a su cuñada el martes anterior en el aeropuerto internacional Juan Santamaría para que tomara el vuelo de regreso a territorio norteamericano.
Luego se trasladó a un 'renta car' para entregar el vehículo que ambas habían utilizado para desplazarse en el país.
Posterior a ello, Stefaniak se hospedó en el hotel mediante una reservación gestionada en Airbnb. Allí pasaría su última noche en el país y el miércoles saldría hacia la terminal aérea para tomar un avión rumbo a Fort Lauderdale, Florida.
El martes, a eso de las 9:00 p.m., fue el último contacto que Carla tuvo con sus familiares. Se trató de una serie de mensajes a través de WhatsApp, donde ella les informó que estaba lloviendo y que había problemas con la electricidad. A partir de ahí no se supo más.
De hecho, la mujer –quien era muy activa en redes sociales- tampoco se volvió a conectar más a través de su dispositivo móvil.
En el país estuvo en Manuel Antonio (Quepos), La Fortuna de San Carlos y otros sitios.


