Una llamada al 9-1-1 desde el mar permitió encontrar a 3 pescadores ticos

Una llamada al 9-1-1 desde el mar permitió encontrar a 3 pescadores ticos
Una llamada al 9-1-1 desde el mar fue clave para localizar con vida a tres pescadores costarricenses que llevaban seis días desaparecidos en el Caribe.
Eric Rolando Hernández Madriz, Dexter González y Omar Dunkley Salazar salieron de Limón el lunes 21 de setiembre, alrededor de las 4:00 a. m., pero durante la jornada de pesca el motor de la panga se dañó.
Sin posibilidad de regresar por sus propios medios, quedaron a la deriva y la corriente comenzó a llevarlos hacia el sur, en dirección a Panamá.
Ronald Hernández Madriz, familiar de uno de los pescadores, explicó a CR Hoy que durante esos días los hombres encendían el teléfono periódicamente con la esperanza de encontrar señal. La oportunidad llegó cuando uno de ellos logró conectarse a una red telefónica.
"Uno de ellos agarró señal del lado de Panamá y llamó al 9-1-1 y ahí fue donde los rastrearon", relató Hernández.
La comunicación permitió a las autoridades panameñas conocer que los tres pescadores necesitaban ayuda y activar el operativo para localizarlos.
Seis días a la deriva
Los tres hombres son vecinos de Limón y amigos desde niños, según explicó Hernández.
Durante los seis días que permanecieron en el mar tuvieron que soportar diferentes condiciones climáticas mientras permanecían dentro de la embarcación.
"Estaban flotando en la panga, sobreviviendo al sol, a la lluvia, al frío, al calor, a todo lo que les pesara allá adentro", contó.
El operativo fue asumido por el Servicio Nacional Aeronaval (Senan) de Panamá, cuyos funcionarios lograron encontrarlos durante la mañana de este domingo.
Los tres fueron ubicados a unas 20 millas náuticas de Nombre de Dios, en la provincia de Colón.
Regresan a Costa Rica
Tras ser localizados, los pescadores fueron trasladados para recibir una valoración de los cuerpos de socorro antes de iniciar su regreso a Costa Rica.
Según Hernández, las autoridades panameñas los trasladarían en autobús hasta la frontera.
Desde ese punto, sus familiares viajarían para recogerlos y llevarlos nuevamente hasta Limón.