UNA está “avisada”: Si no se bajan anualidades y privilegios habrá problemas financieros en 2028
"Hay gente que no merece recibir el 100% de la anualidad", afirma Alberto Salom

Alberto Salom, rector de la UNA confirmó que deben ajustar las finanzas de la entidad para no correr riesgos.
(CRHoy.com) El cronómetro preventivo está encendido para la Universidad Nacional (UNA). Si la entidad no hace una cirugía reconstructiva en la forma en cómo gasta y le mete el bisturí especialmente a los privilegios y pluses salariales, de aquí a 2028 este centro educativo tendrá problemas financieros.
Un estudio actuarial elaborado por esta casa de enseñanza concluyó que si los gastos siguen con la misma tendencia que han mantenido hasta ahora, para 2028 enfrentarán un problema de desequilibrio financiero que pondría en riesgo su operación.
El principal problema lo engloban los privilegios y pluses salariales que tienen sus empleados.
Alberto Salom, rector de la UNA, confirmó que probablemente la totalidad del presupuesto de las transferencias (es decir, del Fondo Especial de Educación Superior -FEES) tendría que utilizarse por completo para pagar los salarios y no quedaría nada para investigación o extensión.
"De manera que estamos avisados que las cosas no pueden seguir, si seguimos con ese camino, no vamos a tener recursos para hacerle frene a la Universidad", apuntó Salom.

Uno de los gastos que más preocupa a la Administración de la UNA es el que tiene que ver con las anualidades.
Esa casa de enseñanza reconoce un 4% sobre el salario, lo que para este 2019 representa, según su presupuesto ordinario, poco más de ₡19 mil millones.
Esto implica casi un 40% más de lo que se destinaba a anualidades en 2015.
De acuerdo con Salom, hay gente que simplemente "no merece" recibir el 100% de esas anualidades, por lo tanto trabajan en la aplicación de una metodología de evaluación que permita definir a quiénes se les puede otorgar y a quiénes no, de acuerdo a su desempeño.
Esto es justo lo establecido en la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, que las universidades estatales tanto han cuestionado.
El problema para la UNA es que no puede denunciar unilateralmente la convención colectiva, y debe esperar el resultado de una acción de inconstitucionalidad presentada por la Administración.

Otro punto de atención serán las vacaciones.
La UNA otorga hasta 34 días de vacaciones para algunos puestos con más de 20 años de ejercicio, como por ejemplo los catedráticos, lo cual conlleva a una tendencia a acumular días, en lugar de disfrutarlos.
Esto encarece pagos por resarcir al funcionario en caso de renuncia, por ejemplo.
"Esos 34 días yo creo que son excesivos, las vacaciones se hicieron para disfrutarlas con la familia, no para acumularlas y lo que ocurre -a mí y muchos otros- es que las acumulamos. ¿ Y cómo se gastan? Yo personalmente ‘cojo' vacaciones y me voy a trabajar lo único que no puedo es firmar o hacer alguna representación… lo hago así porque no tengo forma, y así le ocurre a muchos compañeros… eso hay que corregirlo", expresó Salom.
De acuerdo con la Contraloría General de la República, la UNA reparte más de una decena de pluses salariales por encima del sueldo base, que incluyen pagos por carrera administrativa, complemento profesional, dedicación exclusiva, incentivo académico, incentivo catedrático, incentivo por laborar en gestión académica, prohibición, sobresueldo a exbecados, sobresueldo de vigilancia y transportes, sobresueldo a informáticos y otros de índole temporal.