Un milagro en su vida, le permitió ayudar a cientos de personas
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Aún siendo un niño, Greivin López decidió emprender el proyecto más importante de su vida: cuidar a su mamá y ser un hombre de bien. La buena noticia es que lo ha cumplido, y de paso, ha podido marcar – en positivo- la vida de de cientos de personas.
Greivin creció para convertirse en nutricionista, psicólogo y entrenador personal, y ahora es el dueño de la Clínica Dr. Greivin López, en donde trabaja con cuatro nutricionistas y un equipo de profesionales que buscan ayudar a cientos de personas a lograr el equilibrio y la buena salud, especialmente de aquellos quienes desean dejar atrás la obesidad y todos los daños psicológicos y emociones que eso implica.
Pero para el doctor López la vida ha sido una lucha y un emprendimiento constante. Es hijo único y vivió, junto a su mamá, los "dolores" de la pobreza y el estigma de vivir en barrios marginales.
A los 15 años perdió la vista. Empezó a notar – en cuestión de poquísimos días- que estaba perdiendo la capacidad de ver, y en medio de las dificultades económicas que vivían prefirió callar para evitarle una angustia a su mamá; hasta que un día no pudo más: Greivin estaba ciego.
Un "cable" entre su cerebro y los nervios ópticos se rompió. Era un fanático del fútbol y en cuestión de días cambió el balón por clases en donde le enseñaron braille y a usar un bastón para que pudiera acostumbrarse a la discapacidad.
Se deprimió y para motivarlo, una psicóloga que lo atendía le dio una lección que nunca olvidó. En una cita de rutina, ella le presentó a una joven, más o menos de su edad. La profesional le propuso un trato (que era imposible de cumplir). "Te doy mis ojos a cambio de algo", de inmediato, Greivin aceptó. Te doy mis ojos si me das tus piernas, le dijo la muchacha: La joven no podía caminar y soñaba con la posibilidad de hacerlo, aunque eso implicara dejar de ver. Aunque entendió que ese trato era un "sueño", ese día decidió que quería ser psicólogo para ayudar a quien cayera en depresión o tristeza.
Cuando tenía 18 años recuperó -en gran medida – su visión, cosa que describe como "un milagro, pues hasta la fecha, ningún doctor se explica cómo es que puedo ver", contó López.
Se había graduado como técnico en refrigeración al salir del colegio, pero se "jalaba muchas tortas", porque su visión era un poco reducida. Así que volvió a emprender, esta vez decidió que quería se entrenador personal. Lo logró. Como a veces no podía ni almorzar, por falta de dinero y de tiempo, era muy "flaquillo" y "ningún cliente quería que yo lo entrenara, querían trabajar con el instructor musculoso", contó entre risas.
Decidió que debía hacer un doble esfuerzo, y con "un buen servicio al cliente" se fue ganando la confianza de la gente. Con la ayuda de varias personas alquiló su primer local, que para entonces le costó 30 mil colones por mes; una señora de regaló unos muebles "que estaban todos mordidos por los perros" y los nuevos clientes le reclamaban que estaban deteriorados.
Ya era psicólogo, entrenador personal y estaba a punto de graduarse como nutricionista. Trabajaba de 5:00 am a 10:00 pm y entre cada consulta, agarraba la escoba para limpiar un poco.
Combinó las profesiones y cada vez era mayor el número de clientes que tenía. Buscó otro local y contrató a una nutricionista; eran tantos los clientes que no daban abasto, así que contrató más personal… El nacimiento de su hijo le cambió la vida una vez más. "Mi prioridad es mi hijo. Como no tuve papá, yo decidí ser el mejor padre del mundo. Es mi mejor amigo, es mi bendición", dijo.
Desde ese momento en adelante empezó a crecer empresarialmente, pero reservó un espacio"en su agenda" que solo es para su hijo.
Greivin ahora es dueño de una clínica y su equipo de trabajo es "tan bueno" que no hay citas disponibles antes de agosto próximo…
Ha visto la depresión que causa la obesidad y por eso aplica apoyo psicológico con cada paciente que llega en busca de perder peso.
La historia de superación de este hombre ha tenido como clave el deseo de ser mejor y de ayudar con su trabajo a los demás.



