Última década registra 261 femicidios: este año ya van 70 muertes violentas de mujeres

Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Un total de 261 mujeres han sido víctimas de femicidio durante la última década, de acuerdo con los registros del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres del Poder Judicial.

Este año han ocurrido 70 muertes violentas de mujeres a lo largo y ancho del país. De esta cifra, 21 ya son consideradas como femicidios, 8 corresponden a otro tipo de femicidio y 41 están pendientes de clasificar, según los datos recopilados hasta el 13 de noviembre.

Los que están pendientes de determinar si son femicidio, es debido a que la Fiscalía de Género no había tenido ninguna información derivada de la investigación, ni siquiera de forma preliminar, para determinar el móvil.

Elizabeth, Nadia, Estefany, Kelyn, Kimberly, Mildroren, Loida, Rebeca, Katherine, Marisol, Carolina, Aracelis, Natalia, Nancy, Ana, Emilce, Jenny, Floribeth, María, Clara y Julieta son los nombres de las mujeres que han sido asesinadas por hombres, a causa de la violencia de género durante este 2024.

La menor de las víctimas tenía apenas 16 años, pero los femicidas no han discriminado edad y también han matado incluso adultas mayores, como fue el caso de Julieta, de 67 años. 

Los viernes han sido los días más mortales, registrando 7 femicidios a lo largo del año. Cuatro casos se registraron un martes, mientras que los lunes y sábado registran 3 crímenes cada día.

Puntarenas es la provincia más violenta para las mujeres, registrando 6 femicidios hasta inicios de noviembre. San José y Alajuela reportan 4 casos cada uno, mientras que Heredia, Limón y Guanacaste han sido el epicentro de la muerte de 2 mujeres cada provincia.

16 de las mujeres asesinadas eran madres de un total de 40 hijos que quedaron huérfanos, 23 de los cuales son menores de edad. Desde el 2007, el país se ha visto enlutado por al menos 17 femicidios cada año.

Este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Larissa Arroyo académica del Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad Nacional, considera que estas cifras son un reflejo de que el Estado ha fallado durante la última década.

El Estado es el principal responsable de prevenir y erradicar la violencia basada en género, incluyendo los femicidios, y también de garantizar el derecho a la justicia, es decir, la no impunidad. Las acciones estatales en la última década han sido insuficientes. 

Si bien es cierto hay responsables individuales y directos que son los femicidas, la responsabilidad mayor radica en el Estado costarricense de evitar la discriminación basada en género y la violencia en manera específica como lo es el femicidio. 

Esto es importante porque nos damos cuenta de que tenemos que atender una multitud de problemas alrededor de esto. Desde la falta de asignación de recursos, porque no se suele poner como prioridad, así como el elemento técnico. No cualquier persona puede estar al frente del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu).

Necesitamos revisar la asignación de recursos, la voluntad política y el liderazgo para erradicar la cultura machista y sexista que tenemos, que lo que hacer es perpetuar esta discriminación que dentro de ella, está la violencia. 

Tabú de crueldad

Montserrat Sagot, directora del Centro de Investigación en Estudios de la Mujer y socióloga especialista en Género, considera que Costa Rica está afrontando un proceso sumamente peligroso en el cual se está rompiendo el tabú de la crueldad. 

"Los últimos femicidios que han ocurrido reflejan grandes dosis de odio contra las mujeres que han sido asesinadas y literalmente tiradas a la basura, como si fueran despojos, que han sido metidas en refrigeradores y sus restos también, como si fueran productos  para conservar.

Nos habla entonces de un endurecimiento y un recrudecimiento de los femicidios que estamos viendo y evidentemente esto debería despertar una voz de alarma en la sociedad costarricense" señaló la experta.

Sagot explicó días atrás a crhoy.com, que en la medida en que se rompe este tabú de la crueldad y aumenta las formas extremas de violencia, la sociedad se desensibiliza y deja de ver este tipo de crímenes como cosas serias y hay una respuesta social que no es contundente, lo que termina abriendo portillos para que estos hechos se repitan.

"Cuando los países entran en este camino y no hay una respuesta social seria para brindar protección a las mujeres, que condena y censura completamente este tipo de actos, el único camino que queda es que se aumente el número de estos delitos y aún más la crueldad con la que se asesina a las mujeres", concluyó la socióloga.

El director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Randall Zúñiga, explicó en mayo anterior que existe una tendencia de los asesinos de intentar deshacerse de los cuerpos.

"Son situaciones en las cuales matan a la persona de previo y posteriormente se interpone la denuncia. Ellos lo que hacen es en la actualidad, disponer del cuerpo y tratan de ocultarlo, para que no se pueda verificar el homicidio.

Sin embargo, el OIJ siempre les llega. Haya cuerpo o no haya cuerpo, siempre está la convicción de poder sentar las responsabilidades", manifestó el jerarca del Organismo.

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Cifras alarmantes

No cualquier asesinato de una mujer es categorizado como un femicidio. De acuerdo con el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres, existen definiciones específicas en la legislación para determinar que un asesinato se convierte en un femicidio.

La primera está incluida en el artículo 21 de la Ley Penalización de Violencia contra las Mujeres del 2007 y modificada en 2021. Básicamente, se refiere a muertes perpetradas por parejas de las víctimas.

Se le impondrá pena de prisión de veinte a treinta y cinco años a quien dé muerte a una mujer con la que mantenga o haya mantenido una relación o vínculo de pareja, sea matrimonial, unión de hecho, noviazgo, convivencia, de no convivencia, casual u otra análoga, aun cuando medie divorcio, separación o ruptura, siempre que la conducta no constituya un delito más grave o previsto con una pena mayor.

El segundo tipo de femicidio que se contabiliza en Costa Rica es el ampliado. Esta es una estadística para visibilizar aquellas muertes de mujeres, también por razones de género, pero que no están contempladas en los supuestos del artículo 21 de la LPVcM y durante muchos años, su único sustento normativo fue el artículo 2 de la Convención Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, mejor conocida como "Convención de Belém do Pará".

El tercer tipo, femicidio en otros contextos, fue establecido mediante la inclusión del artículo adicional a la Ley de Penalización de Violencia contra las Mujeres, y se aplica para las muertes ocurridas después del 23 de agosto de 2021.

Se incluye cuando el asesinato fue cometido por algún amigo, pariente, autoridad, relación de poder, consanguinidad o afinidad con la víctima. Cuando el autor del crimen es una persona con antecedentes de violencia de género, sea explotador sexual y tratante de personas, también se considera femicidio.

Otra consideración es si existió rechazo previo de la mujer para mantener algún contacto sexual, si el homicida intentó ocultar alguna violación, o si la muerte se da por un ajuste de cuentas por crimen organizado.

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