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¿Tiene un número prepago vinculado al Sinpe? El error que le costó sus ahorros a una universitaria

Por Rebeca Ballestero | 23 de Ene. 2026 | 11:35 am
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Una usuaria de TikTok denunció públicamente que fue víctima del robo de ₡350 mil de su cuenta bancaria mediante el sistema Sinpe Móvil, sin haber respondido llamadas, correos electrónicos ni enlaces sospechosos. El testimonio, compartido en un video en esa red social, busca alertar a la población sobre una modalidad de fraude que, según afirmó, puede ocurrir sin que la persona realice ninguna acción.

De acuerdo con su relato, el dinero sustraído correspondía a los ahorros que tenía destinados para pagar su graduación de licenciatura. La mujer explicó que mantenía una cuenta en un banco estatal, la cual utilizaba únicamente para guardar ese dinero.

Según indicó, un día ingresó a su cuenta y notó que el saldo era de apenas ₡300. Al revisar los movimientos, encontró varias transferencias realizadas por Sinpe Móvil, con montos que iban desde ₡50.000 hasta ₡100.000, realizadas de forma consecutiva.

La afectada señaló que el origen del problema estuvo en que la cuenta bancaria tenía vinculado un número de teléfono prepago, el cual utilizaba anteriormente para un emprendimiento. Sin embargo, al no recargar la línea durante varios meses, el número fue reasignado a otra persona.

"Básicamente, lo que sucedió fue que en esa cuenta yo tenía ligado un Sinpe Móvil que no era mi número personal principal, sino una línea prepago que había sacado porque tenía un emprendimiento y la utilizaba para eso. Pues adivinen qué: vendieron mi número prepago a otra persona y esa persona me sacó todo el dinero por medio de mensajes de texto, usando Sinpe Móvil, transfiriendo montos a distintos números".

La usuaria indicó que se dio cuenta del robo aproximadamente una semana después, ya que no recibió alertas ni notificaciones sobre las transacciones realizadas.

"Como la persona que me robó realizaba los mensajes, las confirmaciones le llegaban a ella misma y a mí nunca me llegó nada. Cuando me di cuenta de esto, por supuesto que fui al banco a poner la denuncia y la experiencia fue terrible. Me atendió un muchacho que era nuevo; ni siquiera sabía bien cómo usar el sistema y tenía a otra persona a la par ayudándolo. Me decían cosas como: 'Bueno, es que el banco tiene que investigar porque tal vez usted le dio su clave a alguien más o compartió todos sus accesos con otra persona, algún familiar'. Y yo respondía: 'Mae, no. Le estoy diciendo que me están robando; no tiene por qué estarme diciendo que tal vez fui yo'".

Posteriormente y de acuerdo con las declaraciones, ella presentó una denuncia ante el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

"Fui al OIJ a interponer la denuncia, conté lo que me pasó y la respuesta de la funcionaria que me atendió fue: 'Uy, han venido varios esta semana por lo mismo'. Dos o tres meses después, me llamaron del OIJ, desde la Fiscalía de Cartago, para decirme que tenía que ir a declarar. Eso me pareció súper raro, porque yo interpuse la denuncia en San José, donde vivo, y me preguntaba por qué tenía que ir a Cartago. Me dijeron que era porque las personas identificadas que recibieron el dinero viven en Cartago.

¡Díganme si eso no es una estupidez! Como persona afectada, tuve que trasladarme hasta Cartago solo porque ahí viven los delincuentes. Si la persona viviera en Guanacaste, entonces me habría tenido que trasladar hasta Guanacaste".

Además, la afectada explicó que acudió a Kolbi para consultar por la venta de su número telefónico. Allí le informaron que, al tratarse de una línea prepago, el número puede ser reasignado si no se realiza una recarga en un plazo de tres a cuatro meses, y que esa condición es responsabilidad del usuario.

"Yo quería averiguar quién era la persona que tenía mi número, pero no me lo querían decir. Sin embargo, el muchacho que me atendió ese día fue buena nota y me dijo: "Bueno, si usted hace una recarga a ese número, le van a dar un recibo y ahí dice quién es el dueño". Le hice una recarga de 100 colones. Era una chica que acababa de cumplir 18 años; incluso seguía en el colegio, porque hasta la encontré en Instagram. Yo nunca la contacté ni nada, porque decidí dejar todo en manos de la ley, a ver qué hacían".

Tras realizar múltiples gestiones ante las distintas instituciones involucradas, la afectada asegura que no obtuvo una respuesta satisfactoria por ninguna de las vías.

"Y bueno, la resolución del banco fue que la culpa era mía por no saber utilizar las herramientas que el banco le proporciona a uno. La resolución de Kölbi fue que no era su problema, porque si uno no recarga en tres meses, el número se vende. Y la resolución del OIJ, aquí la sigo esperando. Ya llevo más de un año y medio esperando saber qué pasó".

La usuaria aseguró que, pese a la frustración y el enojo que le generó la situación, decidió no tomar acciones por su cuenta y dejar el caso en manos de las autoridades, ante el temor de exponerse a posibles represalias y por la inseguridad que, afirma, se vive actualmente en el país.

"Mi mente, por supuesto, pasó por la idea de contactar a esas personas y quemarlas en redes sociales y todo, pero lastimosamente Costa Rica es un país que se ha vuelto muy, muy inseguro y no vale la pena exponer mi integridad física. Yo estoy segura de que detrás de esto hay toda una red de gente que se dedica a ver cuáles cuentas ya están desvinculadas para empezar a robar plata de esta manera. Así fue como me robaron ₡350 mil colones sin hacer nada", agregó.

Este medio consultó al departamento de prensa del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) sobre este caso y los procedimientos de reasignación de números prepago; sin embargo, al momento de la publicación de esta nota, se mantenía a la espera de una respuesta.

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