Testaferros compran armas legales y las entregan al crimen organizado
Testaferros prestan su nombre para comprar armas de manera legal y luego entregarlas al crimen organizado. Esta es una de las modalidades que utilizan los grupos delictivos para traficar armamento y fortalecer su poder. Las organizaciones criminales emplean estas armas para disputar territorios, amenazar, cometer asesinatos y, recientemente, atentar contra las autoridades.
Farlem Portuguez, investigador de la Sección de Delitos Varios del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), explicó que el tráfico de armas es un fenómeno complejo y constante, y que el armamento cumple un papel cada vez más relevante en la comisión de delitos. Para las autoridades no solo es importante decomisar las armas, sino también determinar su origen y establecer cómo llegaron a manos de los delincuentes.
Aunque algunas personas pueden imaginar que el tráfico consiste únicamente en ingresar ilegalmente un arma dentro de una maleta, existen muchas otras modalidades, según explicó el investigador. Una de ellas es el uso de testaferros, práctica que forma parte de una categoría que las autoridades llaman "desvío de armas".
Este grupo también incluye el robo de armas a personas que cuentan con los permisos correspondientes —casos en los que los propietarios no entregan el armamento voluntariamente— y la sustracción de armas que las empresas de seguridad privada mantienen para sus servicios, las cuales terminan introducidas en el mercado ilegal.
Armas fantasma y ensambladas
El OIJ también identificó el uso de armas ensambladas y armas fantasma. En el primer caso, personas con conocimientos generales sobre armas de fuego utilizan un cajón de mecanismos para construir otro dispositivo con piezas de venta libre.
Las armas fantasma, por su parte, se fabrican mediante impresión 3D con filamentos, lo que las hace prácticamente imposibles de rastrear porque no tienen número de serie ni registro de quién las imprimió.
Sin embargo, los materiales usados en su fabricación reducen su vida útil: por lo general, solo soportan uno o dos disparos antes de quedar inservibles. Portuguez detalló que estos casos todavía son poco comunes en Costa Rica.
Armas modificadas y contaminación de mercancías
Las autoridades también identifican otras modalidades, como las armas incompletas, la contaminación de contenedores y los envíos consolidados. El primer grupo incluye armas modificadas con distintas piezas, alteraciones que pueden aumentar su letalidad.
Otra modalidad consiste en ocultar armas en las paredes, los pisos o los sistemas de refrigeración de los contenedores, tal como ocurre con el tráfico de drogas.
En los envíos consolidados, los cargamentos contienen cientos de paquetes destinados a comercios como outlets o tiendas de artículos usados; debido al volumen de mercancía, armas pequeñas o piezas sueltas pueden pasar inadvertidas.
Tráfico de armas preocupa a las autoridades
Portuguez indicó que, si bien las armas de fuego no son el único elemento utilizado para cometer homicidios, sí facilitan estos delitos y brindan una ventaja a los agresores.
Según explicó, pese a que Costa Rica es un país pequeño, en los últimos cuatro años pasó de importar cerca de 8.000 armas a 12.000, además de 14 millones de municiones.
Estas cifras reflejan una presencia considerable de armamento y aumentan la posibilidad de que termine en manos del crimen organizado.
¿Cómo venden las armas ilegales?
Los grupos criminales venden las armas ilegales mediante transacciones directas, o las intercambian por drogas o por la ejecución de algún delito. Los precios varían considerablemente: un arma de nueve milímetros puede costar cerca de $1.200 en el mercado legal, frente a entre $2.400 y $2.500 en el mercado ilegal. Los fusiles tipo AR-15, que rondan los $2.400 a $2.500 en el mercado legal, pueden alcanzar entre $4.000 y $5.000 en el mercado ilícito.
