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Sospechoso de robo al Banco Nacional quedó debiendo dinero a chanceros

Vendedor nunca sospechó nada: "era muy humilde, sencillo, amable", dice.

Por Yaslin Cabezas | 10 de Nov. 2023 | 11:17 am

Un sujeto de apellido Olivas, funcionario del Banco Nacional y principal sospechoso de extraer 3200 millones de colones de la entidad bancaria, gastaba grandes sumas de dinero en lotería, pero también le quedó debiendo a humildes chanceros que le fiaron los juegos de azar.

Uno de los afectados habló en exclusiva con CRHoy.com y aseguró que no ha podido dormir desde que se reveló el caso, por la misma angustia que siente. 

Fue muy decepcionante. Todavía ayer que vi la foto de él de cómo sacaba la plata, yo le decía a mi familia que no dormí. Primero, decepcionado, después, preocupado. Uno piensa en si va a estar envuelto en un problema judicial, pero yo tengo cómo justificar las ventas. Lo peor es que, la ganancia que tenía, era ganancia que venía de plata mal habida. Me sentí mal, de saber que se prestó a una cosa como esa, cuando uno desconocía todo eso.

De acuerdo con la orden de allanamiento del caso, Olivas gastaba hasta 3 millones de colones al día en lotería y casi siempre la pagaba en efectivo, con dinero en bolsas y en fajos de billetes de grandes denominaciones. Sin embargo, también encargaba la lotería por WhasApp a los vendedores y le quedó debiendo no a uno, sino a varios.

Según el afectado entrevistado, quien pidió que no indicáramos su nombre ni apellidos por miedo a represalías, Olivas era su cliente frecuente hasta mayo anterior, cuando dejó de comprarle por una discusión que tuvieron, precisamente por la falta de pago.

Según el hombre, el funcionario le encargaba la lotería y debía cancelarla lunes y jueves, que él hacía cierre, pero luego de comprar durante tanto tiempo y con la confianza que le dio, le quedó debiendo.

"Era una persona muy humilde, sencilla, amable, no presumía, ni siquiera tenía un carro de último año. Él pasaba aquí y le compraba a compañeros, me decían que ese mae jugaba mucho, era un buen cliente. Nosotros dependemos de lo que vendamos", explicó el chancero, quien dijo que, con una foto de Olivas, cualquier colega de los que vende lotería, lo reconoce.

Él comenzó con montos pequeños, comenzó a tener confianza conmigo, a hacer amistad. Tuvimos un diferendo. Primero, él no me quería pagar, decía que le estaba cobrando de más. Yo le dije que le iba a dar las cuentas de todo lo que él me debía, de lo que había pegado. Se llevó mayo, junio, julio y nunca pagó. Incluso lo amenacé que lo iba a denunciar al banco, porque era funcionario. Me quedó debiendo a mí y a otra gente aquí.

El vendedor no quiso reconocer cuánta plata le quedó debiendo el sujeto, pues dice que, como él lo recomendó con otros compañeros, ahora le toca pagar ese dinero.

Tengo un problemilla. Yo le serví de garante a otros compañeros y ahora tengo que pagar yo ese dinero. Es bastante dinero, pero ellos me van a dar la facilidad de pagar. A mí Dios nunca me ha abandonado y siempre me ha protegido y ellos también entienden que todos perdemos en este negocio. Yo estuve llamándolo, mandándole mensajes y él me dijo que le diera tiempo, pero hasta el momento que me di cuenta que salió eso. Como él me mandaba los mensajes de WhatsApp apuntando y apuntando (chances y lotería) yo entregué el teléfono al OIJ. Él me mandaba listas de números. Habíamos quedado en un acuerdo, como el cierre de la máquina se paga los lunes y los jueves, de que él me pagaba los lunes. Él comenzó a jugar y jugar más y me decía que el compañero no le había dado la plata, así nos rodó. Por exceso de confianza. Sinceramente ya no me interesa ni recuperar esa plata. 

También reconoció que, en ninguna de las ocasiones que Olivas ganó lotería, le regaló algo del premio.

"Sí pegó bastante. No tengo idea, pero sí pegaba mucho, jugaba y pegaba millones", agregó.

Además, dijo que nunca sospechó nada, porque Olivas era una persona muy amable, de quien, se decía, formaba parte de una "familia pudiente". 

"Yo sí sabía que era funcionario (del banco), pero no sabía qué puesto ocupaba. Eso lo supe hasta ahora. Tengo clientes que juegan bastante. Sí me llamó la atención, pero sí se supo por compañeros de que él había pegado el mayor, que era de familia pudiente, adinerada. Aquí viene una persona a comprar un millón en chances, no podemos restringir. Incluso, una vez una gente de la seguridad del banco me dijo que él había pegado 140 millones de un premio", agregó.

Temor a represalias

El vendedor de lotería reveló que en los últimos días lo han perseguido dos motos y que, siente mucho temor a represalias.

"Desde que salió esto, ya nos han seguido dos veces en moto, hasta la casa casi. Yo tengo hijos, nietos y no voy a poner en riesgo la vida de ellos. No sé con qué tipo de personas estoy tratando. Lamentablemente, no era el concepto que yo tenía del muchacho. Se transformó a lo que es ahora", manifestó antes de decir que, incluso, pidió protección a las autoridades.

Su familia ha tratado de darle mucho apoyo, pues el vendedor dice que se siente mal con lo que ha pasado. 

"Como dice mi hija ‘él lo que hizo fue utilizarlo', pero yo le dije ‘diay sí, mi amor, pero… ¿qué va a estar sabiendo uno de dónde viene la plata?'. Aquí viene plata de todo lado, a como puede venir de las drogas, puede venir del banco, puede venir de cualquier cosa", finalizó.

José Pablo Badilla, abogado de Olivas y de sus compañeros, aseguró que el Ministerio Público está solicitando prisión preventiva en contra del sujeto.

Por este caso conocido policialmente como Gallo Tapado, figuran como sospechosos nueve personas, sin embargo, dos están libres porque tienen una menor participación en los hechos investigados, se trata del oficial de seguridad que había sido aprehendido y la directora jurídica del Banco Nacional.

Las pesquisas del Ministerio Público lograron establecer que, entre el 17 de agosto y el 26 de setiembre de 2023, se registraron 10 eventos en los que algunas personas sacaban de la bóveda sobres de manila con supuestos fajos de dinero, aprovechando puntos ciegos de las cámaras de vigilancia.

Olivas es el funcionario del Banco Nacional, quien aparentemente sacaba los fajos de billetes de una de las cajas fuertes que hay en la bóveda de la entidad financiera y lo trasladaba a un punto muerto donde las cámaras no tenían alcance y luego lo guardaba en un casillero.

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