Sistema contra incendios que inundó el Hospital de Limón llevaba más de un año sin mantenimiento
El sistema contra incendios del Hospital Tony Facio Castro de Limón, cuya tubería se rompió y provocó inundaciones el 21 de agosto, llevaba más de un año sin contrato de mantenimiento especializado.
El centro médico tampoco tenía un programa formal vigente de mantenimiento preventivo.
Así lo determinó la Auditoría de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que advirtió sobre los riesgos para la seguridad de las personas, la infraestructura y la continuidad de los servicios de salud.
El contrato que incluía el mantenimiento del sistema venció el 7 de agosto de 2025. A setiembre de 2026 la contratación de un nuevo servicio especializado seguía en la etapa de estudio de mercado, antes de publicar el concurso.
Aunque el hospital reportó inspecciones y reparaciones puntuales, la Auditoría señaló que esas acciones no sustituyen un mantenimiento especializado, periódico y documentado.
Además, el Servicio de Ingeniería y Mantenimiento identificó cinco fugas menores. Su reparación se realizaba el mismo día en que ocurría la ruptura, mediante una contratación por caja chica.
Fugas se reportaban por WhatsApp
El jefe de Ingeniería y Mantenimiento, Erick Montoya, explicó que el personal técnico revisaba visualmente las bombas todos los días.
Sin embargo, la detección de fugas depende en gran medida de trabajadores de aseo o de otros funcionarios que observaran manchas o acumulaciones de agua en los cielos rasos.
Montoya reconoció que estas incidencias no se registraban formalmente en el sistema institucional de solicitudes de servicio. Habitualmente se comunicaban por WhatsApp.
Para la Auditoría, el hospital debe contar con registros completos de las fallas, inspecciones, reparaciones y revisiones posteriores. Esa información permite identificar causas y reducir el riesgo de nuevos incidentes.
Hospital atribuyó atraso a dificultades para contratar
La directora administrativa y financiera, Marta On, explicó que las especificaciones técnicas para contratar el mantenimiento se habían preparado con antelación.
No obstante, indicó que el proceso se atrasó por la dificultad de obtener cotizaciones comparables. Según explicó, el sistema reúne varios componentes y las empresas consultadas presentaban propuestas con alcances distintos.
También señaló que hay pocas empresas especializadas con capacidad para brindar mantenimiento integral a un sistema hospitalario de esa magnitud.
La funcionaria sostuvo que, mientras se concretaba la contratación, el hospital realizó inspecciones, atendió incidentes y ejecutó reparaciones con personal propio, dentro de sus capacidades. Además, reportó trabajos puntuales contratados para los sistemas de detección y alarma y para la red fija contra incendios.
Tubería tenía aproximadamente dos años
La ruptura ocurrió en el segundo piso, en el pasillo de acceso a los salones de cirugía de hombres, cuando se separaron dos segmentos de tubería.
Según Montoya, la posible causa fue el desprendimiento del material que unía ambas piezas.
El funcionario indicó que la instalación de la tubería concluyó en agosto de 2024, por lo que tenía aproximadamente dos años cuando falló.
También aseguró que no había indicios previos de deterioro, corrosión o goteos en ese punto y que el sistema se había mantenido dentro de sus parámetros normales de presión.
Los técnicos reportaron que las primeras acciones para controlar la fuga se ejecutaron unos dos minutos después de detectarla. Sin embargo, la presión que permaneció en la red permitió que el agua siguiera fluyendo durante cerca de 15 minutos.
El incidente afectó cielos rasos, interrumpió temporalmente el Laboratorio Clínico y expuso equipos tecnológicos al agua y la humedad. Algunos dispositivos recuperaron su funcionamiento después de las reparaciones, mientras que otros accesorios presentaron daños permanentes.
Auditoría pidió medidas correctivas
Las debilidades de mantenimiento también figuraban en una evaluación de seguridad contra incendios realizada el 3 de diciembre de 2025.
Esa revisión identificó pendientes relacionados con extintores, puertas de emergencia, alarmas, rociadores y dispositivos para detectar fugas de gas. Además, documentó el retiro de luces de emergencia durante trabajos internos y señalización pendiente en salas de operaciones.